El ciberacoso a docentes crece imparable mientras bajan otras prácticas vejatorias

Alumnos de una clase de Secundaria. /LVGráfico
Alumnos de una clase de Secundaria. / LV

Anpe detecta que este tipo de conflictos ha crecido tres puntos en los dos últimos cursos mientras descienden las intimidaciones

Jorge García Badía
JORGE GARCÍA BADÍAMurcia

Estaba dando clase en el instituto Alcántara sin percatarse de que un alumno la grababa con un móvil. El joven compartió el vídeo con un compañero, vía WhatsApp, y a partir de ese momento la profesora interina acabó en la diana de los chascarrillos telefónicos de este centro de Alcantarilla con mil estudiantes. «La grabaron sin su consentimiento, comenzaron añadiendo comentarios en broma y acabaron diciendo alguna burrada», lamenta un profesor. El equipo directivo abrió una investigación y sancionó al estudiante por este caso de ciberacoso. Este fenómeno, consistente en emplear dispositivos digitales para insultar y amenazar, es el único de todos los conflictos analizados por Anpe que ha crecido entre estudiantes y padres contra los docentes durante los dos últimos cursos académicos.

«Siguen aumentando los casos de ciberacoso y si no se hace nada crecerán de forma exponencial», alertó ayer Clemente Hernández, presidente de Anpe, durante la presentación del informe 'Defensor del Profesor 2016-2017', que recoge 121 denuncias por incidentes en el aula. En el curso 2015-2016, estos incidentes acaparaban el 17% de los conflictos con el alumnado y el 6% con los padres, pero durante el 2016-2017 la incidencia subió tres puntos entre estudiantes (20%) y progenitores (9%). Hernández subrayó ayer que el dato del ciberacoso «es lo más llamativo» del citado informe y avanzó con preocupación que este fenómeno «seguirá subiendo» en la Región.

El sindicato Anpe estima que si no se ponen medidas, el ciberacoso podría crecer hasta un 60% durante los próximos cuatro cursos académicos. «Parece que ni Guardia Civil, ni Ministerio de Educación, ni nadie, es capaz de detener, de regular o legislar este tema, para poder evitar que se actúe impunemente». De hecho, el informe indica amargamente que «estas nuevas prácticas amparadas en el anonimato están permitiendo humillar a profesores».

La Consejería avanza que este año estará redactado el reglamento de la ley de Autoridad Docente; aprobada desde 2013

El documento aporta ejemplos duros, como el de una profesora de Inglés de Secundaria, de 36 años, que ofreció su correo electrónico a sus alumnos de cuarto curso de ESO para que le hicieran llegar un trabajo y la respuesta no pudo ser más insultante: «Subnormal de mierda; amargada...». Otro caso lo sufrió un profesor de Tecnología de Secundaria, de 41 años, que junto a sus alumnos diseñó una página web para interactuar, y cuyo 'premio' no pudo ser más desalentador. «La plataforma parece haber motivado más a los alumnos para la difusión de amenazas e insultos dirigidos a profesores».

Los estudiantes que ejercen el ciberacoso se concentran principalmente en segundo, tercero y cuarto de ESO. Una de las prácticas más recurrentes consiste en hacer perder los papeles al profesor, mediante un alumno que hace de gancho con múltiples provocaciones, mientras que un compañero graba la escena para después difundirla por las redes sociales.

El profesorado debe tener cuidado hasta de las imágenes que cuelga en sus perfiles de Twitter y Facebook. Prueba de ello es lo ocurrido en el instituto Maristas de Murcia, en el que un alumno indagó en el perfil del profesor de Biología, cuya asignatura era un 'hueso' para la clase, y cuando localizó una foto suya haciendo senderismo, la difundió con el comentario: «Menudas pintas». No hizo falta más para encender la mecha digital de las burlas.

El móvil también está modificando ciertas conductas, como los tradicionales corrillos de padres en la puerta del colegio o el instituto, que están siendo sustituidos por grupos de WhatsApp en los que se disecciona desde los deberes que se ponen a los chavales hasta la forma de dar clase del profesorado. «Un alumno de cuarto de ESO me ha dejado ver en su teléfono móvil el texto que le ha pasado su madre de un grupo de WhatsApp, calificándome de chulo y fascista», denunciaba a Anpe un docente de Geografía, de 33 años.

«Desde el salón de casa se puede estar poniendo a caldo a un docente a través de WhatsApp», se lamentó ayer Clemente Hernández. El sindicato reclama a la Consejería de Educación acciones concretas para combatir este fenómeno creciente, como actualizar las medidas de detección de problemas de convivencia escolar y la creación de cursos obligatorios sobre ciberacoso, que se impartan a equipos directivos en el Centro de Profesores y Recursos (CPR).

Cinco años de retraso

El ciberacoso y las agresiones verbales y físicas de padres y alumnos contra profesores se podrían combatir mejor si estuviese desarrollado el reglamento de la Ley de Autoridad Docente, publicada en febrero de 2013, según Hernández. «Acumula cinco años de retraso». Desde la Consejería de Educación aseguraron ayer que «ya se ha remitido al Portal de la Transparencia para el trámite de información pública, a cuyo término, y, una vez implementadas las que sean oportunas, será informado nuevamente por el Servicio Jurídico con carácter previo a su publicación».

Educación explicó que «se prevé que el trámite finalice este año». También recordó que el incremento del ciberacoso no es una realidad ajena a la Administración regional. «Se están llevando a cabo distintas iniciativas y actuaciones para combatir el fenómeno del acoso a través de móviles y redes sociales, desde tres vertientes». La primera, los programas de prevención del uso inadecuado de las redes sociales, como 'Educando en Justicia'; la segunda, con cursos de formación en competencia digital que se ofertan para el profesorado, y la tercera, desde el ámbito normativo, con el decreto 16/2016 que regula el uso de los móviles en centros educativos.

Esta normativa define como falta leve el uso sin autorización de teléfonos móviles y otros dispositivos electrónicos en las aulas; como falta grave, la grabación o difusión, sin autorización, de imágenes o comentarios que guarden relación con la vida escolar, y, como falta muy grave, la grabación y difusión de agresiones, actos sexuales, violentos o humillantes, que atenten contra la intimidad y el honor de algún miembro de la comunidad educativa. Sin embargo, las sanciones del decreto no han impedido que los casos de ciberacoso se eleven de un curso a otro, de 21 a 24.

Fin a la tendencia alcista

No obstante, Anpe resaltó que el informe 'Defensor del Profesor' pone fin a la tendencia alcista que se había registrado en los últimos tres estudios, en los que el número de denuncias por conflictos en el aula fueron creciendo de 108 a 118 y 126. «Después de subidas constantes ha habido una bajada, con 121 denuncias», se felicitó Hernández. Atendiendo a la naturaleza del conflicto, entre el alumnado, en el curso 2016-2017 hubo una bajada de los actos de indisciplina, y las intimidaciones y agresiones físicas se mantuvieron al 6%. Por contra, junto al ciberacoso, aumentaron los insultos y los daños a propiedades de los profesores, como atentar contra sus coches. En lo que respecta a los padres de alumnos, bajan las cifras de insultos a docentes, las agresiones, intimidaciones y las denuncias mantienen estable su tasa del 2%.

De los incidentes atendidos, 12 se produjeron en Educación Infantil, 29 en Primaria y 80 en Secundaria.

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