El proyecto para la reconstrucción del edificio anexo a la Caridad se estanca en Cultura

Fachada del edificio anexo a la basílica de la Caridad, cubierta con una malla. / p. Sánchez / agm
Fachada del edificio anexo a la basílica de la Caridad, cubierta con una malla. / p. Sánchez / agm

El Hospital de Caridad espera recibir en breve el permiso regional, tras las catas arqueológicas, y acabar con cuatro meses de obras paralizadas

Antonio López
ANTONIO LÓPEZ

Los camiones con grúa, las vallas y el trasiego de operarios que hasta hace poco había junto a la basílica de la Caridad, la casa de la Patrona de Cartagena, llevan todo el verano desaparecidos. La empresa contratada por el Santo y Real Hospital de Caridad paralizó los trabajos en mayo, porque necesita conseguir un permiso más de la Consejería de Cultura. Las obras consisten en la reconstrucción del edificio anexo al templo y la reparación de la cúpula de éste. Esos trabajos, forzados por la declaración de ruina de la primera de estas construcciones que realizó el Ayuntamiento de Cartagena, tienen un presupuesto inicial de 3,6 millones de euros.

Las obras afectan a un conjunto en trámites de ser declarado Bien de Interés Cultural (BIC), como es la basílica. Su edificio contiguo tiene protección 3, que ha obligado a conservar sus fachadas.

El proyecto de la reforma llegó en mayo al servicio de Patrimonio Histórico de la Comunidad, derivado por el Ayuntamiento debido a la condición de BIC del templo. Una vez estudiado, los técnicos de la Administración regional indicaron a los promotores que debían realizar una prospección arqueológica previa, tal y como establece el Plan Especial de Protección del Conjunto Histórico de Cartagena.

La interrupción estival impide tener listo el nuevo edificio en menos de dos años

Documentación revisada

«Así lo hemos hecho ya y devolvimos todos los informes a la Consejería de Cultura. La segunda quincena del mes de julio enviamos toda la documentación y ahora estamos pendientes de recibir el visto bueno definitivo para continuar con los trabajos», explicó el arquitecto del proyecto, Francisco Marín.

Fuentes de la Consejería de Cultura explicaron que sus técnicos ya están revisando los últimos informes con el fin de comprobar que en la parcela no hay restos que exijan variar el proyecto arquitectónico. Si todo está bien, se permitirá al Hospital de Caridad continuarlo. Es cuestión de días, añadieron. Estaba previsto que los trabajos pudieran acabar a finales del año que viene, pero después de este imprevisto no será posible antes del verano de 2020. Durante todo ese tiempo un arqueólogo supervisará los trabajos.

El pasado lunes, miembros de la Junta de Gobierno de la institución benéfica mantuvieron una reunión con la consejera de Transparencia, Participación y Portavoz y futura candidata del PP a la alcaldía, Noelia Arroyo. En ese encuentro, el hermano mayor, José Vera, pidió su apoyo para impulsar el proyecto. «Nos han asegurado que en breve tendremos todos los permisos para seguir con la remodelación», dijo

En la primavera de 2016, la Concejalía de Urbanismo decretó la ruina técnica del edificio, por la oxidación de las cubiertas (hechas de forjas metálicas y hormigón). Incluso hubo desplomes internos. La declaración municipal obligó a cerrar las casas del sacristán y del sacerdote rector. Después, la sacristía y el despacho rectoral, que estaban en la planta baja.

La basílica data de 1893, cuando sustituyó al templo erigido en 1744 en el hospital. El nuevo fue proyectado en estilo neoclásico por Tomás de Tallarie y, en 2012, recibió del Papa Benedicto XVI el título eclesiástico de basílica menor.

Arreglo de la cúpula

Es en este templo, comparado por especialistas con el romano Panteón de Agripa por su sala redonda y el pórtico rectangular, será arreglada la cúpula. El elemento que corona la iglesia está afectado por la oxidación del acero de su estructura, grietas y desconchones. Será limpiado y después realzado mediante focos de luz.

Antes de comenzar con estos trabajos, la empresa levantará la estructura de las nuevas dependencias del edifico anexo. Previo a la división, se acometerá la rehabilitación de la cubierta y la cúpula del templo, sin perjudicar el funcionamiento normal de la iglesia. Según José Vera, una vez que se inicien los trabajos, se mantendrá la misa de las diez de la mañana y la de las siete de la tarde, además de las visitas a partir de las cinco.

Después se acabará el edificio de la sacristía, de unos 540 metros cuadrados de superficie. En tres plantas se habilitará una zona de rectoría, la más cercana a la iglesia; otra para el archivo, más amplia que la que había hasta ahora; una sala de reuniones para la Junta de Gobierno, y dos residencias, una para el obispo y otra para el rector, Francisco Montesinos. Se reservará una zona amplia, quizá en uno de los pisos superiores, para un museo. «El resto de espacios se irán ocupando dependiendo de las necesidades», añadió Vera.

En la zona expositiva se mostrará el rico patrimonio de la hermandad, como cuadros, casullas y documentos de gran valor. Está previsto que pueda ser visitado por los vecinos y los miles de turistas que llegan al año a Cartagena.

Más

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos