Al aeropuerto en tren

La historia de Corvera está llena de dislates, como aquella idea de agujerear el puerto de la Cadena para construir un túnel ferroviario en paralelo a la autovía

Aeropuerto de la Region de Murcia, Corvera. /Nacho Garcia
Aeropuerto de la Region de Murcia, Corvera. / Nacho Garcia
Joaquín García Cruz
JOAQUÍN GARCÍA CRUZ

Veinte años de hemeroteca dan para muchas declaraciones sobre el aeropuerto de Corvera, algunas de las cuales el tiempo ha convertido en sonrojantes, como aquella de 2013 en la que Valcárcel aseguraba que no le costaría un euro a los murcianos, cuando la realidad es que aún estamos pagando -y va para largo- los 182 millones del aval que el Gobierno regional suscribió para facilitar su construcción a la empresa concesionaria. Otro puñado de afirmaciones merecen guardarse en el cajón donde goteaban incesantemente chistes y bromas de repercusión nacional a cuenta de Corvera. La más divertida de todas fue tal vez la que Fernando López Miras proporcionó involuntariamente en TVE, al anticipar que habría un vuelo «a Manchester United», aunque hubo muchas más, y sirva como ejemplo que tanto desde el PP como desde el PSOE se llegó a patrocinar que se agujereara el puerto de la Cadena en paralelo a la autovía Murcia-Cartagena para construir un túnel por el que pudiera llegarse en tren al aeropuerto. Puestos a buscar en la historia, los despropósitos de palabras y obra en torno a Corvera configuran una lista interminable.

Pero lo que más abunda en el archivo son las pifias derivadas de la inhabilidad de los sucesivos gobiernos autónomos (todos, del PP: Valcárcel, Garre y PAS), los numerosos pleitos entablados contra la Administración regional por la anterior adjudicataria -siempre derrotada por la Comunidad en los tribunales- y las disputas entre partidos e incluso entre administraciones del mismo signo político; así, tampoco faltan en la hemeroteca los palos en la rueda que pusieron los ministros del PP Federico Trillo y Álvarez Cascos, el primero, titular entonces de Defensa, empeñado en reducirlo todo a la construcción de una segunda pista en la base militar de San Javier y dejar Corvera para las cabras, y el segundo, al frente de Fomento, opositor impenitente a los intereses de Murcia no se sabía bien por qué razón. Lo cierto es que el expediente de Corvera permaneció bloqueado en Madrid hasta que Aznar ordenó a sus ministros que lo sacaran del cajón porque se lo había prometido a Valcárcel, a cambio de que este, que en aquella época arramblaba con el 60% de los votos, repitiera candidatura en las elecciones de 2003. Estas y otras muchas disensiones arrojaron como resultado la barbaridad de un aeropuerto ya terminado que ha tardado diez años en inaugurarse.

Pero el futuro de Corvera se presenta más prometedor que su pasado. La confianza en la gestión de Aena, convertida desde 2017 en el primer operador aeroportuario del mundo por número de pasajeros, debe ser razón suficiente para esperar del nuevo aeropuerto de Murcia que se convierta de verdad en el motor del turismo regional que el Colegio Oficial de Economistas y la Universidad Politécnica de Cartagena predicen en un estudio recién publicado: una infraestructura capaz de generar en quince años una riqueza de 900 millones de euros y 19.000 empleos.

Una carambola política, la moción de censura que catapultó en junio a Pedro Sánchez a La Moncloa, hará de cortafuegos de los incendios políticos que han jalonado la tortuosa gestación de Corvera, toda vez que el aeropuerto es de titularidad autonómica (PP), pero su explotación queda durante 25 años en manos de la Administración central (PSOE), lo que augura una cohabitación pacífica, al menos sobre el papel. Mejor que así sea. Una infraestructura nueva siempre resulta un acontecimiento feliz en una región que sufre un atraso secular en este campo, con un ferrocarril decimonónico cuyas deficiencias se han cobrado más vidas humanas, en las vías y en los pasos a nivel, que las líneas de Extremadura y las de 'Teruel también existe', aunque con mucha menos resonancia nacional que en dichas regiones porque aquí nunca hubo un buen señor para vasallos tan buenos. Conviene traer hoy a la memoria la falta de AVE frente a ciudades con seis pasajeros esperando en la estación, pero cuyos gobernantes -a diferencia de los de Murcia- supieron tirar en Madrid de la mano que debía soltar el dinero para traer la alta velocidad. Me parece también oportuno recordar que la autopista AP-7 llegó primero hasta Alicante y a Murcia lo hizo muchos años después, porque los socialistas valencianos, entonces al frente de la Generalitat, querían egoístamente que Europa no se prolongara más abajo de su territorio, y en Murcia nadie salió a la calle contra semejante afrenta. Resulta asimismo pertinente no olvidar que había una línea ferroviaria con Andalucía, a través de Lorca y Guadix, cortada por el Gobierno de Felipe González con el argumento de que era deficitaria y sin que tal decisión recibiera tampoco la menor oposición de la sociedad murciana. Su mantenimiento habría acelerado posiblemente la construcción del Corredor Mediterráneo, que hoy -34 años después, 34 años tarde- se intenta levantar sobre el mismo tendido, vista la importancia estratégica que los dirigentes miopes de la época no supieron atisbar.

El aeródromo de Corvera nace imperfecto, sin duda. Carece de conexiones con Madrid y Barcelona, lo que limita mucho sus expectativas de crecimiento. Pero el traslado automático al 'Juan de la Cierva' (su nombre oficial) de las operaciones de San Javier, que superan de largo el millón anual de pasajeros, garantiza, por otra parte, una rentabilidad inicial que a Aena le conviene consolidar, pese a los huevos que tiene puestos en la cesta de El Altet, un aeropuerto -el quinto de España- con el que Corvera deberá competir en alguna medida.

El 'Juan de la Cierva' será, es ya, nuestro aeropuerto. Podemos lamernos las heridas de un parto tan largo y doloroso, reírnos de las tonterías que pueblan la hemeroteca o bien subirnos al avión. El aeropuerto de Berlín-Brandeburgo 'Willy Brandt' se construyó hace nueve años y es un desastre aún sin vuelos -un desastre alemán-, que solo se ha estrenado para acoger en sus pistas pruebas de atletismo. En todas partes cuecen habas.

 

Fotos

Vídeos