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Vinculan la destrucción de flora en Calnegre con el rechazo vecinal al control de acceso a las playas

Playa de Calnegre, con bolardos arrancados poco después de la roturación ilegal. / paco alonso / agm
Playa de Calnegre, con bolardos arrancados poco después de la roturación ilegal. / paco alonso / agm

El informe enviado por los agentes de Medio Ambiente a la Fiscalía señala como motivo la intención de «facilitar el paso» a la zona de baño en tres calas del parque

Miguel Ángel Ruiz
MIGUEL ÁNGEL RUIZ

La Brigada de Investigación de Delitos Ambientales (Brida) lo tiene claro: a los autores de la destrucción de vegetación protegida hace casi un mes en tres playas de Calnegre (Lorca) hay que buscarlos en el movimiento vecinal que el verano pasado se levantó en contra del control de accesos a las calas del parque regional, dispositivo que se activó por primera vez para ordenar y reducir el tráfico de vehículos de motor y frenar así la degradación de este espacio protegido. Así se pone de manifiesto en el informe de este cuerpo especial de agentes medioambientales que ha sido remitido tanto a la Fiscalía como a la Dirección General de Medio Natural, y al que ha tenido acceso 'La Verdad'.

Las conclusiones de la Brida -órgano dependiente de la Consejería de Empleo, Universidades, Empresa y Medio Ambiente- apuntan a la «campaña en contra de las medidas de control de visitantes», y en concreto a la «animadversión de algunos vecinos» de las pedanías lorquinas de Ramonete y Puntas de Calnegre y de Marina de Cope (Águilas). Los agentes medioambientales de la Comunidad Autónoma sostienen también que los responsables de la agresión tanto a la vegetación como a mobiliario público actuaron a conciencia: las huellas de tractor y del «apero agrícola» utilizado para roturar las dunas se detectaron solo entre las balizas de madera colocadas para impedir la entrada de vehículos y el mar; en ningún caso «en áreas libres de plantas».

Por este motivo, los especialistas de la Brida mantienen que el único objetivo de este presunto delito de alteración de hábitats con afección a especies de flora protegida sería «facilitar el paso a la zona de baño».

El informe recoge también la presencia en esas playas del Parque Regional de Cabo Cope-Puntas de Calnegre, la misma mañana en que fue detectado el sabotaje -28 de marzo-, de tres vecinos de Ramonete muy conocidos y cuyos movimientos en la zona, a bordo de dos vehículos, resultaron sospechosos para los agentes, «dadas las fechas y por la velocidad que lleva» uno de los coches, advierte el atestado.

Personas conocidas en el lugar de los hechos

«Manteniendo una conversación con las personas identificadas, se les refiere qué les parecía la situación en que había quedado las playas, respondiendo que les parecía muy bien su nuevo estado, que de esta manera estaban mejor que llenas de vegetación; de hecho, ya era hora de que se hubiesen limpiado después de ocho años sin tocarlas», resumen su conversación con estas personas los tres agentes medioambientales adscritos a la comarca de Mazarrón que en ese momento se encontraban comprobando los daños.

La Brida recuerda en su informe los antecedentes de actos vandálicos ocurridos en el parque regional en julio pasado, que relacionan con este atentado medioambiental y que enmarcan en el rechazo vecinal al control de accesos a las playas y en general a las limitaciones en el espacio protegido: los daños en la caseta de control, sombrillas, barreras y placas solares de las calas de Calnegre; destrucción de bolardos de madera en varias playas del sector aguileño del parque; dos concentraciones de vecinos que impidieron la salida del autobús público habilitado por Medio Ambiente para transportar a los bañistas; así como insultos y amenazas al personal de la empresa concesionaria del control de visitantes.

El caso sigue abierto: el Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil (Seprona) tomará ahora las riendas de la investigación para dar con los autores de este nuevo ataque al parque regional.

Tres hábitats 'de interés' arrasados

La Comunidad Autónoma ya ha comenzado a restaurar los daños en el parque regional: tres zonas que suman casi una hectárea en las playas de Calnegre, Baño de las Mujeres y Siscal donde han sido destruidos tres «importantes» hábitats comunitarios 'de interés' cuya conservación es prioritaria: vegetación anual sobre desechos marinos acumulados, dunas móviles embrionarias y dunas marinas con céspedes de Malcolmietalia. Resultaron afectadas al menos dieciséis especies de flora, cuatro de ellas protegidas: 'Salsola papillosa' (salado), 'Periploca angustifolia' (cornical), 'Lycium intricatum' (cambrón) y 'Limonium cossonianum' (lechuga de mar).