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Diez años para recuperar las neveras de Sierra Espuña

El pozo de la nieve número 1, en el conjunto de Cartagena, que será restaurado por completo./ECOPROYECTA
El pozo de la nieve número 1, en el conjunto de Cartagena, que será restaurado por completo. / ECOPROYECTA

El Plan Director de los Pozos de la Nieve plantea la restauración integral de cuatro de ellos y actuaciones valoradas en más de un millón de euros durante una década

Miguel Ángel Ruiz
MIGUEL ÁNGEL RUIZMurcia

Un morral con higos y almendras, una navaja, una azada, un capazo y dos pares de esparteñas: unas para subir a la montaña y otras reservadas para pisar encima de la nieve y así evitar mancharla. Este era el equipamiento básico de los peones que ascendían a las cumbres de Sierra Espuña desde Aledo y las aldeas de Las Alquerías, El Purgatorio y Santa Leocadia para llenar los pozos donde el hielo se conservaría hasta la primavera. Un ritual que se repitió entre los siglos XVII y XIX para abastecer a las ciudades de Murcia, Cartagena, Lorca y Orihuela, hasta que la industria artesanal del frío dejó de ser rentable con la apertura de una fábrica de hielo en Totana en 1924. Las neveras de Espuña produjeron sus últimos bloques en la primavera de 1926. Estos son solo algunos de los impagables datos históricos que contiene el Plan Director de los Pozos de la Nieve, el documento técnico que aborda la recuperación de este valioso conjunto etnográfico, el más grande de este tipo en el Mediterráneo, y con el que ya está trabajando la Dirección General de Bienes Culturales.

Plazos y presupuesto

Actuaciones urgentes.
1/2 años. 158.190€
Actuaciones a medio plazo.
3/5 años. 584.810€
Actuaciones a largo plazo.
5/10 años. 438.580€
Total.
0 años y 1.181.580€

El informe, encargado por la Consejería de Turismo y Cultura a Ecoproyecta -estudio especializado en arquitectura y urbanismo sostenible-, plantea actuaciones durante diez años valoradas en algo más de un millón de euros para recuperar todo un paisaje histórico que se cae a pedazos: 28 pozos -casi todos ya derruidos-, doce construcciones auxiliares -almacenes y viviendas de poceros y brigadas, también en ruinas-, dos fuentes, dos caminos y una vía pecuaria. Los vestigios de una actividad económica que se desarrolló durante siglos en las alturas de la sierra, muy regulada y que estuvo en manos de ayuntamientos, la Iglesia y familias importantes.

El Gobierno regional cree en el potencial turístico que tendría la recuperación de estas grandes estructuras cilíndricas de piedra excavadas en el terreno y rematadas con una cúpula, donde se prensaba la nieve con capas intermedias de paja para venderla después en las ciudades en forma de bloques de hielo que se bajaban de la montaña cargados sobre mulas. Hace siglos no había otro modo de conservar algunos alimentos, enfriar bebidas o realizar curas e intervenciones quirúrgicas.

El primer objetivo del proyecto de recuperación es la declaración de Bien de Interés Cultural

Un patrimonio hasta ahora olvidado pese a estar situado en uno de los rincones más bonitos del Parque Regional de Sierra Espuña, la joya de la corona de los espacios protegidos murcianos, acreditado con la Carta Europea de Turismo Sostenible y que la Comunidad Autónoma aspira a convertir en parque nacional. El primer paso para rehabilitar las neveras de Espuña y crear un sendero cultural y paisajístico será la declaración de Bien de Interés Cultural (BIC) -con la categoría de Lugar de Interés Etnográfico-, un trámite que ya se ha puesto en marcha con la presentación del Plan Director.

Dos grandes núcleos Pozos perdidos y un nuevo descubrimiento

Separados por el Collado Mangueta, en las umbrías de los Morrones de Totana y Alhama, se ubican los dos grandes conjuntos de pozos de nieve: los llamados de Cartagena (diez) y los de Murcia (nueve), los primeros con la cúpula redondeada y los segundos con un remate más picudo. En dos zonas intermedias entre ambos hay otros seis, y tres más en puntos aislados: la Carrasca, Valle de Leyva y barranco de la Hoz, este último descubierto recientemente por agentes medioambientales. Veintiocho en total, aunque según la tradición oral habría varios más que no han podido ser localizados. Salvo dos -en el conjunto de Cartagena, al pie de la base militar del Escuadrón de Vigilancia Aérea (EVA 13)-, todos están en diferente estado de ruina. Diecinueve pertenecen a la Administración regional, cinco al Ayuntamiento de Cartagena, uno al Ayuntamiento de Mula, dos están en manos privadas y de uno de ellos se desconoce quién es el propietario. Todos están situados en la cota de los 1.350 metros, salvo el de las Ánimas (1.110), y la mayoría en el municipio de Totana -menos dos: los de Mula y Alhama-.

¿Qué se va a hacer? Reparación urgente de la nevera más grande

El Plan Director propone la rehabilitación integral de cuatro de los veintiocho pozos: dos en el conjunto de Cartagena (1 y 6) y otros dos en el de Murcia (11 y 13). Uno de ellos, el número 6, fue restaurado hace años aunque no con métodos tradicionales, según el criterio de Ecoproyecta, por lo que necesitaría ser intervenido de nuevo para eliminar elementos metálicos y reforzar su estructura. En los otros se plantean obras de consolidación y mejora de la seguridad para los visitantes. También está prevista la rehabilitación de dos de las edificaciones auxiliares -una en cada zona, con su mobiliario histórico-, así como la recuperación de dos fuentes y el acondicionamiento de dos caminos y una vía pecuaria, junto con la señalización de todo el conjunto y la instalación de equipamiento turístico. Estos trabajos tendrían una duración de al menos diez años y un presupuesto de más de un millón de euros, con una planificación a corto, medio y largo plazo en función de la urgencia de los trabajos de rehabilitación. El coste anual del mantenimiento se calcula en 15.000 euros. En el caso de que se retrase el inicio de las obras, las direcciones generales de Bienes Culturales y Medio Natural se han comprometido al menos a abordar cuanto antes la restauración completa del pozo número once, el más grande de los veintiocho, y la consolidación de las neveras que se encuentran en peor estado, informa a 'La Verdad' el arquitecto Pablo Carbonell, socio de Ecoproyecta, estudio que ha contado con la colaboración de Patrimonio Inteligente e Islaya en la redacción del Plan Director.

La reconstrucción del conjunto etnográfico incluirá dos edificaciones auxiliares y dos fuentes

Divulgación 'Apps' e instalación sonora del artista Eduardo Balanza

Popularizar los pozos de la nieve es necesario para rentabilizar su rehabilitación, según el Plan Director, que incluye varias iniciativas de comunicación y divulgación. Como por ejemplo, llenar una de las neveras con la ayuda de voluntarios, reclutados entre amantes del patrimonio o aficionados al senderismo y la naturaleza, para documentar la función de estas estructuras de piedra; la creación de una pieza sonora por parte del artista Eduardo Balanza, que recrearía el paisaje acústico de la naturaleza en este entorno de Sierra Espuña mediante grabaciones de campo, y que podría escucharse en el interior de uno de los pozos restaurados; aplicaciones para móviles con información sobre los pozos de la nieve, junto con entradas y fichas en Wikipedia; viralización de contenidos en las redes sociales; programa didáctico impartido en los centros escolares de los municipios del entorno de Sierra Espuña; producción de material audiovisual divulgativo, publicación de una guía y exposición itinerante, entre otras.

¿Por qué en Sierra Espuña? El Valle del Guadalentín, un lugar estratégico

Los pozos de nieve no son una construcción exclusiva de Sierra Espuña: hay más neveras en la Región -sierras de la Pila (Fortuna) y el Carche (Jumilla), Cieza, Caravaca y Abanilla-, y muchas en el resto de España: Albacete, Madrid, Ávila, La Rioja... En las montañas de la Comunidad Valenciana hay más de trescientas, aunque muy dispersas, y la zona que agrupa un mayor número es la sierra alicantina de Mariola, con trece. También se han documentado estas construcciones en otros países de la cuenca mediterránea. Y en la antigua Persia, actual Irán. ¿Por qué tantas en Sierra Espuña, en pleno Valle del Guadalentín, y no en otras zonas más frías de la Región, como el Noroeste y el Altiplano? Principalmente por su condición de enclave estratégico de comunicación, con un acceso rápido a ciudades importantes como Murcia, Cartagena, Lorca y Orihuela, cabeceras comerciales de grandes comarcas.

Una de las acciones de divulgación consistirá en llenar de nieve un pozo, como hace varios siglos

Un poco de historia Industria pujante en la Pequeña Edad del Hielo

La actividad de los pozos de la nieve coincidió con la Pequeña Edad del Hielo, situada entre el siglo XIV y la mitad del XIX, la última fase glaciar en muchas zonas montañosas del planeta. Un periodo frío, con grandes nevadas y sus consiguientes hambrunas incluso en el área mediterránea, que provocó la congelación de la Albufera de Valencia y del río Ebro al menos en tres ocasiones -1469, 1709 y 1829-, como recuerda el geógrafo y escritor valenciano José Manuel Almerich Iborra. Las cosechas de nieve en Sierra Espuña eran por tanto abundantes, y el hielo un producto necesario y muy demandado.

Las cumbres de Sierra Espuña aún conservan el eco de ese tiempo gélido y esencial, con historias adheridas a cada piedra que solo esperan a ser contadas.

Rehabilitar rasos, fuentes y huertos

Las repoblaciones forestales de los años 70 del siglo pasado alteraron el entorno tradicional de los pozos de la nieve: los pinos ocuparon en parte o totalmente los rasos, espacios llanos junto a las neveras de piedra donde se recogía la nieve para almacenarla en las bodegas subterráneas. De hecho, algunos de los pozos se encuentran rodeados de árboles y se hace muy difícil incluso contemplarlos. El Plan Director propone eliminar parte de esta vegetación, «pinos alineados de escasa naturalidad, con un sotobosque casi inexistente, de escasa biodiversidad y valor biológico», para recuperar el paisaje histórico. Junto con la delimitación de los rasos, se recuperará la fuente de Cartagena y el huerto que se cultivó junto al nacimiento de agua de Murcia.