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Cabo Cope será la tercera reserva marina

Playa de la Galera, en la Marina de Cope, donde se sitúa el epicentro de la Zona de Reserva Integral. / maRIO NAVARRO
Playa de la Galera, en la Marina de Cope, donde se sitúa el epicentro de la Zona de Reserva Integral. / maRIO NAVARRO

La zona protegida iría de Puntas de Calnegre a la bahía aguileña de Levante, sobre una propuesta inicial de casi 14.000 hectáreas

Miguel Ángel Ruiz
MIGUEL ÁNGEL RUIZ

El frente costero de la Marina de Cope es lo más parecido a una 'fábrica' de peces: una sucesión de fondos rocosos, arenales y extensas praderas de posidonia donde la vida se agita en cada metro cuadrado. Un espacio preñado de biodiversidad que en un futuro se convertirá en la tercera Reserva Marina de Interés Pesquero de la Región de Murcia, tras Cabo de Palos-Islas Hormigas (1995) y Cabo Tiñoso (2016). La Consejería de Agua y Agricultura acaba de retomar el antiguo proyecto de proteger el litoral sur de la Comunidad Autónoma, según ha confirmado este departamento a 'La Verdad', aunque aún no hay plazos y tampoco se han iniciado las conversaciones con los ayuntamientos afectados -Águilas y Lorca-, los agentes sociales implicados -pescadores profesionales y deportivos, agricultores, clubes de buceo-, universidades y organismos científicos.

El proceso está ahora mismo en su fase inicial pero existe la voluntad firme de llevar a buen puerto una iniciativa que sería beneficiosa en todos los sentidos, porque la conservación del espacio marino sirve no solo para recuperar las poblaciones de especies comerciales, sino que genera a su alrededor una actividad económica sostenible y duradera basada en el buceo, la hostelería y, en general, el disfrute de la naturaleza. Turismo de calidad y desestacionalizado. Es lo que ha sucedido en torno a las reservas declaradas hasta ahora en España.

El documento de trabajo del que parte la Dirección General de Agricultura, Ganadería, Pesca y Acuicultura es un estudio realizado en el año 2010 por la profesora de la Universidad de Alicante Francisca Giménez Casalduero -con la asistencia técnica de Tragsa-, encargado en su día por el Gobierno regional. Los límites que se proponen en ese informe son Puntas de Calnegre (Lorca) al norte y el Pico de L'Aguilica por el sur, junto a la bahía aguileña de Levante. La superficie total comprende casi 14.000 hectáreas, con lo que superaría ampliamente la extensión de las dos reservas declaradas hasta ahora: Cabo de Palos-Islas Hormigas (1.898) y Cabo Tiñoso (1.200, más unos cientos de aguas exteriores).

Lo que debe saber

Dónde
Costa de Águilas y Lorca.
Límites
Desde Puntas de Calnegre (Lorca) al Pico de L'Aguilica (Águilas).
Extensión
13.917 hectáreas.
Zonificación
Reserva integral (550 hectáreas), prioritaria (3.776) y compatible (9.590).
Valores principales
Costa sin urbanizar -salvo el tramo de Calabardina al Hornillo, en Águilas-, grandes praderas de posidonia y elevada capacidad de alevinaje. Posible hábitat de corales blancos.
Especies destacadas
Meros, morenas, barracudas, sargos, dentones, corvinas, pulpos, pescado de roca (doncellas, serranos, vacas, tordos...).

Es previsible que esta propuesta inicial, muy ambiciosa, quede reducida notablemente si se descarta el área prevista en aguas exteriores (una parte de la célula D en el gráfico): una banda que incluye el acantilado de la plataforma hasta la cota de 200 metros de profundidad. Pero esta zona ya está incluida en la Zona Especial de Conservación (ZEC) Valles Submarinos del Escarpe de Mazarrón, así que el área verdaderamente relevante a efectos de protección es la más cercana a la costa, donde se concentra el uso público. También es posible que haya que retocar ligeramente estos límites y la zonificación propuesta por la próxima instalación de un polígono de acuicultura. En el caso de que la reserva solo incluya finalmente aguas interiores, tanto su declaración como la gestión corresponden exclusivamente a la Administración regional.

Zonificación Máxima protección frente a la Chapa de los Pájaros

El estudio de la Consejería sitúa la Zona de Reserva Integral no en torno al cabo sino en un punto situado a varios kilómetros de distancia, en el extremo norte de la Marina de Cope: un polígono marino rectangular de 550 hectáreas delimitado por la playa del Pocico del Animal y Cala Leña, hasta una profundidad de 40 metros. El motivo es la gran capacidad de este espacio, por sus características geográficas y vegetación sumergida, para la producción de juveniles de peces -lo que se conoce como alevinaje o reclutamiento-. Un auténtico vivero de pescado que abastece a toda su área de influencia. El lugar más reconocible de esta parcela de máxima protección es la playa de la Galera y la Chapa de los Pájaros, donde se forma una pequeña laguna costera. Un enclave de «excepcionales valores naturales, científicos y paisajísticos por la alta heterogeneidad de sus hábitats sumergidos», indica el estudio.

La reserva integral también incluiría Cala Blanca, «un hito paisajístico que bien podría ser declarado Monumento Natural, junto con formaciones históricas de arribazones de posidonia oceánica en la playa del Pocico del Animal, que forma estructuras espectaculares de acantilados con procesos de acumulación de hojas y erosión muy particulares. Considerando los valores ambientales existentes, su conservación y su elevada fragilidad, esta zona tiene una vocación de uso dirigida exclusivamente a la conservación e investigación», se advierte en el documento.

La situación de la reserva integral, pegada a la costa y en el límite con el Dominio Público Marítimo Terrestre, haría necesario establecer una zona de amortiguación para minimizar las repercusiones en el medio natural de las actividades humanas, como el pisoteo, la pesca deportiva y otras actividades lúdicas.

La Zona de Conservación Prioritaria -«aquellas áreas que requieren un alto grado de protección por albergar importantes valores naturales, científicos, culturales y paisajísticos, a menudo excepcionales»- abarcaría desde Puntas de Calnegre a Cabo Cope, rodeando la Zona de Reserva Integral, hasta una profundidad de 50 metros; también todo el contorno del cabo, igualmente hasta los 50 metros de fondo; el frente de la playa de La Cola, desde la costa hasta 30 metros de profundidad; y el perímetro de la isla del Fraile, con un radio de 300 metros. Además de una franja, entre los 100 y los 200 metros de profundidad, por su «potencial de recuperación de comunidades de fondo de interés».

La Zona de Reserva Integral estaría frente a La Galera, entre la playa del Pocico del Animal y Cala Leña

Este espacio de 3.776 hectáreas se destina a «la conservación, la investigación y la educación e interpretación ambiental», aunque ciertos aprovechamientos tradicionales, como la pesca artesanal y el buceo, pueden admitirse, siempre que estén regulados y controlados, «para garantizar que no afecten sensiblemente al uso preferente», se destaca.

Un buceador rodeado de peces en los fondos de Cope.
Un buceador rodeado de peces en los fondos de Cope. / Nuria Morató

La Zona de Conservación Compatible (9.590 hectáreas), donde se permiten «usos recreativos extensivos y aprovechamientos primarios, como la pesca», se extiende desde Calabardina hasta el Pico de L'Aguilica, abrazando la Zona de Conservación Prioritaria de la playa de La Cola y la isla del Fraile. Y también todo el frente marino de la reserva, desde los 50 hasta los 200 metros de profundidad, salvo la franja incluida en la Zona de Conservación Prioritaria.

Valores naturales Refugio de peces en una costa bien conservada

La costa de Águilas y Lorca, donde predominan los tramos de calas y acantilados bajos bien conservados, es «un bien escaso» en el litoral español, según la bióloga marina Francisca Giménez Casalduero. La presencia de grandes comunidades de fanerógamas marinas, especialmente de posidonia, y la alternancia de esta vegetación sumergida con fondos rocosos convierten esta zona en un excepcional refugio y área de cría, alimentación y descanso para numerosas especies de peces, «algunas de ellas raras y amenazadas». La buena conservación del espacio litoral y su contribución al mantenimiento del 'stock' pesquero «justifican» sobradamente la declaración de reserva marina.

El estudio destaca además la presencia de «hitos biogeográficos» como Cabo Cope y la isla del Fraile, junto con dunas fósiles «de gran interés geomorfológico» cuyo mejor exponente es Cala Blanca.

Uso público Regulación de la pesca deportiva y la agricultura

Las mayores agresiones a la costa vienen de tierra. Como la agricultura intensiva, que ocupa gran parte de la Marina de Cope y vierte al mar los efluentes del riego a través de varias ramblas, junto con los plásticos de goteros e invernaderos que terminan en el mar y las playas. Esta actividad se antoja como la más conflictiva a la hora de abordar la tramitación del nuevo espacio protegido; de hecho, la resistencia del sector agrícola es la causa principal del retraso en la aprobación del Plan de Ordenación de Recursos Naturales (PORN) del Parque Regional Cabo Cope-Puntas de Calnegre, el reverso terrestre de la futura reserva marina.

La Comunidad retoma el proyecto para proteger el litoral sur, una 'fábrica' de peces sobre extensas praderas de posidonia

El estudio alerta también sobre la pesca deportiva, de gran arraigo en la zona, tanto desde tierra como en embarcaciones de recreo. Esta práctica no es anecdótica porque supone entre el 20% y el 40% de las capturas de la flota de pesca artesanal y, además, genera numerosos residuos.

La construcción sigue acechando este tramo de litoral pese a que el 'sueño' urbanístico de Marina de Cope quedó descartado hace tiempo por orden judicial: hace pocos días se presentó un proyecto en la playa de La Cola que prevé más de 2.000 viviendas frente a parte de lo que sería la Zona de Conservación Prioritaria, donde se localizan praderas de posidonia surcadas por canales que están especialmente protegidas por la Directiva Hábitat debido a su peculiar disposición, en bandas.

El dominio de meros, morenas y corvinas

Los aficionados al buceo conocen bien los tesoros que esconde el litoral sur de la Región: una costa poco profunda y casi completamente accesible desde tierra donde bullen meros, corvinas, morenas, sargos y pulpos, cobijados en una generosa jungla de posidonia. La pesca submarina ha sido una actividad muy practicada en estas aguas, aunque en las últimas décadas ha retrocedido en favor de las inmersiones que tienen como único objetivo la observación de la fauna y vegetación acuática. Precisamente para crear refugios artificiales para peces en zonas arenosas, en la zona propuesta como reserva marina se hundieron 42 pecios entre 1992 y 2008. La mayor concentración se localiza cerca de Calabardina: 27 en solo 76 hectáreas. El estudio advierte sobre esta práctica, que aunque evita la pesca de arrastre en zonas no permitidas, puede variar el régimen de corrientes, contaminar y alterar el ecosistema.