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¿Voy bien para Murcia?

El autillo encontrado en el norte de Noruega, ahora bajo los cuidados del Centro de Recuperación de Fauna de El Valle (Murcia)./ISRAEL SÁNCHEZ
El autillo encontrado en el norte de Noruega, ahora bajo los cuidados del Centro de Recuperación de Fauna de El Valle (Murcia). / ISRAEL SÁNCHEZ

Un autillo desorientado que emprendió un viaje suicida al Círculo Polar Ártico se recupera en el Centro de Fauna de El Valle. Una sociedad científica noruega envió en avión a la pequeña rapaz desde Oslo hasta Alicante, donde fue recogida por un investigador de la UMU

Miguel Ángel Ruiz
MIGUEL ÁNGEL RUIZ

El autillo que le mira fijamente desde esta página está vivo de milagro. Y es que ni Rompetechos podría apuntarse el despiste que le llevó, durante su viaje de migración invernal, no al norte de África a través de Italia o el sur de la península ibérica, como está mandado en su especie, ¡sino hasta la ciudad noruega de TromsØ! Cómo llegó esta pequeña rapaz nocturna hasta los casi 70 grados de latitud norte es un misterio, y más aún que no muriera en el largo viaje.

El pájaro fue encontrado muy debilitado hace unas semanas en una calle de la considerada como capital del Círculo Polar Ártico, acosado por cornejas, y ahora mismo descansa y coge fuerzas en el Centro de Recuperación de Fauna de El Valle (Murcia) después de una peripecia de película. Porque a este autillo valiente le ha dado tiempo en su corta vida –nació la primavera pasada– a volar casi hasta el Polo Norte, convertirse en protagonista de los medios de comunicación noruegos –su historia ha sido tema de portada– y viajar en avión hasta Alicante –como un señor– para pasar el invierno en la Región.

Imposible reconstruir el viaje de ida de este resistente ejemplar de 'Otus scops' porque no está anillado, aunque su distribución solo alcanza hasta la zona central de Europa.

«El ave quizá se desorientó porque el verano entró muy tarde», opina el biólogo Mario León

«La teoría más aceptable es que el autillo se despistase porque el verano entró muy tarde, también en otras latitudes de Europa. Consecuencias del cambio climático que afectan a la capacidad de orientación de las aves», señala el biólogo Mario León, investigador de la Universidad de Murcia encargado de recoger la singular valija el pasado lunes por la tarde en el aeropuerto de El Altet. El autillo viajó solo desde Oslo, en una jaula situada en la zona de equipajes, con una pechuga de pollo desmigada y un poco de agua para aguantar el largo viaje: más de 2.500 kilómetros a oscuras en la bodega del avión, sumados a los 1.700 que separan TromsØ de la capital noruega.

El CSIC recomendó Murcia

Este autillo despistado y con suerte no ha terminado en Murcia por casualidad. Quienes lo recogieron tiritando y hambriento lo hicieron llegar hasta el investigador Karl-Otto Jacobsen, del Norwegian Institute for Nature Research. Este científico consiguió recuperarlo y se planteó la posibilidad de que llegara finalmente a su destino, aunque tuviera que hacerlo como un turista noruego más de los que pasan el invierno en la costa levantina. Los posibles destinos elegidos fueron Málaga y Alicante, por tener vuelos directos con Oslo.

Sus contactos profesionales llevaron a Karl-Otto Jacobsen hasta la Estación Biológica de Doñana, donde un técnico del CSIC le recomendó que pusiera el autillo en manos del pachequero Mario León, experto en rapaces nocturnas, que en estos momentos redacta una tesis doctoral sobre las poblaciones de búho real en la Región. Después de un OK desde Murcia al correo electrónico del científico noruego –que ha corrido con los gastos– se puso en marcha la operación de salvamento, que finalizará en unos días cuando el autillo sea liberado en el entorno del Parque Regional El Valle-Carrascoy.

Un silbido inconfundible en las noches de la huerta

El autillo es un ave corriente en la huerta de Murcia, e incluso en los jardines de la ciudad, donde los oídos más expertos identifican enseguida su canto: un silbido corto e intermitente, como un sónar, que emite cada tres segundos. Como una alarma. Insectívoro casi al 100%, el autillo es un gran devorador de cucarachas, aunque tampoco hace ascos a pequeños roedores.

El clima benigno de la franja mediterránea permite que estas aves, las rapaces nocturnas más pequeñas –miden poco más de veinte centímetros–, también pasen el invierno en la Región, quizá la opción más fiable y segura para este autillo, que ya se encuentra en buen estado pese a su extenuante viaje: primero al Círculo Polar Ártico por sus propios medios y después hasta Murcia en avión y en coche.

«Estamos comprobando cómo se habitúa y cómo le afecta el cambio de temperatura», explica Mario León, todavía sorprendido por el esfuerzo de sus colegas noruegos en poner a salvo al autillo, cuya historia no solo ha sido seguida con atención en el país nórdico, sino que también se ha convertido en la atracción de las aduanas aeroportuarias.