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Dos chalados y un tiburón boreal

'El libro del mar', del escritor noruego Morten A. Stroksnes, relata su intento de pescar un gigante de las profundidades con una precaria lancha neumática a lo largo de un año

Tiburón boreal./SCIENCE
Tiburón boreal. / SCIENCE
Miguel Ángel Ruiz
MIGUEL ÁNGEL RUIZ

Este de 2018 está siendo para mí un verano de tiburones: las emociones fuertes comenzaron en julio pegado a la televisión, casi de madrugada, con la espectacular y un tanto sensacionalista 'Shark Week' de Discovery Channel, que sin embargo ha documentado cómo las orcas cazan en grupo en Sudáfrica a los grandes blancos para devorarles el hígado; y terminaron el jueves pasado en el cine con 'Megalodón', una fantasmada que da risa si la comparamos con el clasicazo de Spielberg, que sigue poniendo los pelos de punta más de cuarenta años después. Y aunque la hayas visto mil veces.

Entre medias he leído 'El libro del mar' (Salamandra), del escritor de viajes noruego Morten A. Stroksnes, una narración que me ha divertido y emocionado. Un texto profundo y de gran calidad literaria, original y raro, entre la novela y el ensayo, que relata nada menos que el intento del autor, en compañía de un amigo, de pescar un tiburón boreal a lo largo de las cuatro estaciones del año. En las aguas heladas del Vestfjorden (fiordo del Oeste) y de la manera más precaria (e imprudente) que pueda imaginarse: a bordo de una lancha neumática, cebando al escualo con carne podrida de vaca, utilizando un sedal reforzado con una cadena y sin un plan claro para cuando el monstruo de las profundidades pique el anzuelo.

El escritor noruego Morten A. Stroksnes.
El escritor noruego Morten A. Stroksnes. / ED. SALAMANDRA

Inciso necesario: el tiburón boreal o de Groenlandia ('Somniosus microcephalus') es un animal extraordinario y aún poco conocido y estudiado por los científicos. No es fácil rastrear el día a día de estos gigantes misteriosos, pero se sabe que viven hasta cuatrocientos años (es el vertebrado más longevo del mundo) en los abismos de los mares del norte, en profundidades de hasta 2.000 metros. Son lentos y casi ciegos, alcanzan los siete metros de longitud y se alimentan de calamares, focas y morsas, aunque no desprecian la carroña: en el estómago de algunos ejemplares se han encontrado restos de caribúes, caballos y osos polares (gracias, Wikipedia).

El caso es que, sin una motivación clara, Morten A. Stroksnes y su amigo Hugo Aasjord (artista y último eslabón de una saga dedicada a la pesca y secado del bacalao en el norte de Noruega) se embarcan en una aventura divertida e increíble en la que intercambian con frecuencia el papel de Quijote y Sancho Panza. El relato aporta información de lo más interesante sobre la relación con el mar de los recios habitantes del archipiélago de las Lofoten, en ocasiones sorprendente desde una perspectiva mediterránea, y deja pinceladas inolvidables de una naturaleza fría, bella y casi siempre inhóspita.

'El libro del mar' también es un breviario útil sobre la historia de la navegación y la vida en los océanos, con datos tan actuales como la presencia cada vez más asfixiante de plásticos en el agua, incluyendo un pescozón a la agricultura intensiva de Murcia y Almería, que está cercando con invernaderos cientos de kilómetros de costa en el sur de España.

O sea, que os lo recomiendo.

PD. A ver qué os parece esta frase de 'El libro del mar': «Por desgracia, el vocabulario de antaño, tan rico para describir matices de la naturaleza, se ha reducido mucho en los últimos tiempos. Y con las palabras acaba desapareciendo también el conocimiento de los contextos ecológicos complejos. Entendemos peor los paisajes, les adjudicamos menos sentido y menos valor. Por eso resulta también más fácil destruirlos en busca de una ganancia a corto plazo».

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