Desconcierto en torno a la dirección de Boris Johnson

Boris Johnson visita una granja. /Reuters
Boris Johnson visita una granja. / Reuters

Los lores aprueban la ley contra el 'brexit' abrupto y la oposición se une para negar de nuevo la convocatoria de elecciones

IÑIGO GURRUCHAGACorresponsal en Londres (Reino Unido)

La dirección del Gobierno británico en las próximas semanas presenta numerosas incógnitas después de la aprobación por la Cámara de los Lores de la ley que impediría la marcha de la Unión Europea sin acuerdo y del pacto de la oposición en el Parlamento para negarle de nuevo el lunes la convocatoria de elecciones anticipadas.

El paso de la ley y los debates sobre el 'brexit' han agriado también las maneras tradicionales en la Cámara de los Lores, donde una mayoría de políticos semijubilados, noventa aristócratas, obispos anglicanos, jueces y personalidades destacadas en sus profesiones suelen revisar con gran cortesía y menor partidismo que en la Cámara Baja las leyes que aprueban los Comunes.

La tensión se redujo cuando los lores del Gobierno renunciaron en la madrugada del jueves a bloquear la ley mediante la presentación y posterior votación de enmiendas insustanciales, pero hasta el último debate sobre dos enmiendas significativas, más tarde rechazadas, los intercambios entre las que un participante llamó 'facciones' tuvieron acritud inusual.

La aprobación significa que, el lunes, los Comunes darán el visto bueno final a la ley y el sello de la reina lo incluirá en el cuerpo legislativo de Reino Unido. Obliga al primer ministro a someter a votación la marcha sin acuerdo con la UE, si no lo ha logrado en el Consejo Europeo del 17 y 18 de octubre, y a pedir una extensión del plazo hasta el 31 de enero.

Es una ley de «rendición», que da a la UE el control de la negociación e impide el acuerdo, según Johnson, que reaccionó proponiendo la convocatoria de elecciones. No logró sumar dos tercios de los escaños como exige la ley y, también el lunes, propondrá al Parlamento los comicios anticipados. La oposición se ha coordinado y rechazará la moción del Gobierno.

Plan

Mientras los eventos en Westminster fomentaban el sentimiento de que los designios de Johnson serán frustrados -la libra ha ascendido en su cotización coincidiendo con la cadena de sus derrotas-, el primer ministro se fue a Escocia, donde anunció el pago de fondos que se debían a los granjeros y se entrevistó con la reina Isabel II en su residencia de Balmoral.

La víspera, en Wakefield, norte de Inglaterra, perdió la coherencia pronunciando un discurso y fue criticado por lanzar su precampaña electoral teniendo como telón de fondo a estudiantes en una academia de Policía, abusando de una institución políticamente neutral cuando sus ayudantes habían prometido que hablaría de su plan para aumentar el número de policías.

En Escocia centró sus declaraciones en asuntos agropecuarios, asegurando en una entrevista que Estados Unidos aceptará la importación de buena carne escocesa de vacuno y ovino sin exigir la exportación de sus productos, más baratos y tratados con métodos no permitidos en la UE. Y afirmó que los ganaderos escoceses son ambivalentes sobre la posible imposición de aranceles tras el 'brexit'.

En el final del debate en la Cámara de los Lores se preguntó a los portavoces del Gobierno si es cierto que Johnson planea solicitar la extensión al Consejo Europeo y luego utilizar su veto para impedirla. Otros especulan sobre la posibilidad de que Johnson presente una moción de censura contra su propio Gobierno para provocar su caída y las elecciones. Son síntomas del desconcierto en el sistema político.

La oposición se ha unido para frustrar la larga suspensión del Parlamento decretada por el Gobierno y Johnson se presenta como el líder que no quería elecciones pero se ve forzado a convocarlas. «Chicken», pollo o cobarde, increpa al laborista Jeremy Corbyn por rehusar las elecciones. El público se pregunta si todo esto obedece a un plan y si es así cuál será su siguiente paso.