Los guerreros afganos del breakdance

Un grupo de jóvenes practica breakdance en el Centro Cultural Francés de Kabul./AFP
Un grupo de jóvenes practica breakdance en el Centro Cultural Francés de Kabul. / AFP

Un grupo de jóvenes desafía en Kabul al régimen talibán con un torneo de esta disciplina que aprenden en internet

MIKEL AYESTARANCorresponsal. Jerusalén

Kabul vivió una batalla el lunes, pero una muy diferente a la que están habituados sus ciudadanos desde hace décadas. En esta ocasión fueron los jóvenes integrantes del grupo Top Dance quienes libraron la primera batalla de breakdance jamás celebrada en el país. Además de armas y soldados, los estadounidenses han exportado también esta forma de baile que, de momento, solo se practica en el salón de actos del Centro Cultural Francés, una especie de oasis donde se refugian los bailarines para practicar esta disciplina. Seis jóvenes tomaron parte en esta particular contienda: Fátima, de 17 años y que lleva solo ocho meses en el grupo, fue la vencedora.

Morteza, alias B boy Mori, de 23 años, es uno de sus fundadores. Recuerda que empezaron en 2012 y fueron «los primeros en practicar este estilo». «Pero poco a poco ya van saliendo nuevos grupos aunque teniendo en cuenta el contexto en el que vivimos no es nada sencillo», responde a través de Facebook. Además de una ventana para estar en contacto con el mundo, la red también les ha permitido bucear en YouTube, plataforma que les descubrió el breakdance y donde aprenden los movimientos gracias a los vídeos colgados por referentes mundiales de la especialidad como Lilou o Hong Ten ya que en su país no hay profesores. «Nuestro profesor se llama YouTube, es al única manera que tenemos de aprender», sentencia.

Las imágenes de este grupo de jóvenes haciendo piruetas imposibles muestran una cara muy diferente del Afganistán azotado por la violencia que el sábado acudirá a las urnas para elegir presidente tras unas últimas semanas marcadas por el final de las negociaciones entre Estados Unidos y los talibanes. Después de meses de intensas negociaciones en Doha, que transcurrieron de forma paralela a un incremento de violencia en Afganistán, Donald Trump anunció vía Twitter la suspensión de las conversaciones cuando estaban a punto de hacer público el acuerdo para poner fin a dos décadas de guerra.

«Nuestro profesor se llama YouTube, es al única manera que tenemos de aprender», afirman

En Top Dance también se habla de política y «lo que nos une a todos, además del gusto por el baile, es que queremos la paz», recalca Morteza. La complicada situación de seguridad hace que «sea muy difícil expandirnos y crecer, nos gustaría invitar a más gente a compartir lo que hacemos, pero no es prudente». Además del breakdance, también practican el rap y les gustan los grafitis, disciplinas vinculadas al hip hop tan habituales en Europa o Estados Unidos como marcianas en un Afganistán donde las nuevas generaciones tratan de romper con el peso de la tradición y las costumbres.

Morteza agradece a sus padres que «siempre me han apoyado y respetan mi afición por el breakdance» y destaca la victoria de Fátima en la batalla del Centro Cultural Francés por el valor añadido que tiene para las mujeres dar un paso así en Afganistán y bailar en público. «Estoy feliz con lo que he conseguido», asegura Fátima, que se suma de forma sorpresiva a la entrevista y que ahora aspira a «bailar en el extranjero en una gran batalla». Los afganos siempre han tenido fama de guerreros y en breakdance no son una excepción.