Trump bordea la obstrucción a la justicia

Donald Trump, presidente de EE UU./Reuters
Donald Trump, presidente de EE UU. / Reuters

Los demócratas de la Cámara Baja sopesan demandar al Gobierno para que entregue los documentos y permita declarar a los testigos del 'impeachment'

MERCEDES GALLEGONueva York

En el duelo entre el Poder Ejecutivo y el Legislativo en EE UU, ambas partes juegan duro. Y los demócratas han optado por considerar una evidencia de obstrucción a la justicia la negativa del Departamento de Estado a permitir a sus diplomáticos testificar ante los comités de la Cámara Baja que investigan los abusos de poder del presidente.

«No vamos a jugar», anunció este miércoles en conferencia de prensa el presidente del Comité de Inteligencia, Adam Schiff. «No queremos arrastrar esto meses y meses, como parece ser la estrategia del Gobierno». El Congreso tiene la opción de demandar al Departamento de Estado y a la Casa Blanca en los tribunales para obligarlos a entregar los documentos solicitados y a permitir que sus empleados declaren ante los comités, pero cualquier sentencia sería apelada por el Ejecutivo hasta llegar al Supremo, lo que supondría una demora de muchos meses, quizás años. Esa fue siempre la estrategia del magnate con sus negocios y, al parecer, la que aplica al Ejecutivo.

El caucus demócrata del Congreso que abrió la investigación del 'impeachment' no está dispuesto a caer en el juego. Todo el que se oponga a sus peticiones pasará a engrosar el caso de obstrucción a la justicia que se presentará contra el mandatario, además del de abuso de poder y cuanto salga de los comités que lo investigan. El plan es que la Cámara Baja pueda votar las acusaciones, o bien los artículos de la reprobación, antes del receso de Acción de Gracias a finales de noviembre o, como tarde, antes de Navidad. Una vez que se apruebe, el Senado tendría que iniciar el juicio político bajo la presidencia del juez jefe del Supremo.

Los tiempos son muy justos. El 3 de febrero los ciudadanos de Iowa empezarán a depositar los primeros votos para las primarias demócratas. El partido no quiere que el 'impeachment' acapare los titulares. La portavoz del Congreso, Nancy Pelosi, reticente a abrir este proceso, cree que su partido ganó las legislativas de noviembre por las soluciones que plantea, no por su enfrentamiento con Trump. Sin embargo, «una vez que el presidente admitió que había dicho lo que había dicho en la llamada (con Ucrania), no tuvimos más opción», dijo en las últimas horas. «Es duro, pero no queda otra opción», apuntó.

El diario 'The New York Times' proporcionó este miércoles a Trump una nueva línea de ataque contra los congresistas, a los que acusa de «fabricar» las acusaciones para dar «un golpe de Estado». Según el rotativo, el Comité de Inteligencia del Congreso conocía de antemano la denuncia del informante y le recomendó que buscase un abogado que le asesorase. Trump llevó el tema todavía más lejos. «Seguro que le ayudó a escribirla», dijo del presidente del comité. Aunque Schiff sostiene que no tuvo acceso a ella; sólo supo que se trataba de un caso de «abuso de poder».

Enterrar la denuncia

La denuncia tenía que haber llegado al Congreso en una semana, pero el director de Inteligencia, Joseph Maguire, pidió antes opinión a la Casa Blanca y al Departamento de Justicia, ambos implicados en el caso y que negaron su carácter urgente, y con ello que tuvieran que remitirla al Congreso. Consciente de que el Gobierno intentaba enterrar su denuncia, realizada a través de los canales oficiales, el anónimo agente de la CIA fue directamente al Comité de Inteligencia de la Cámara Baja. Eso explica que el texto esté tan bien redactado para encajar con todos los requisitos oficiales. El propio inspector general de Inteligencia, una especie de árbitro para resolver asuntos internos, la calificó de «creíble».

El mismo cargo del Departamento de Estado solicitó en las últimas horas una reunión «urgente» con el Comité de Exteriores de la Cámara Baja, a la que el secretario de Estado, Mike Pompeo, niega documentos y testigos. Nadie sabe de qué se trataba. Solo que en esta guerra civil abierta entre el Legislativo y el Ejecutivo los funcionarios se ven abocados a tomar partido y elegir entre las represalias internas o las consecuencias legales.