Moros y Cristianos cierran una semana de tradición y fiesta

Festeras de una de las kábilas, anoche, durante el último de los desfiles de Moros y Cristianos por la Gran Vía de Murcia. / vicente vicéns / agm
Festeras de una de las kábilas, anoche, durante el último de los desfiles de Moros y Cristianos por la Gran Vía de Murcia. / vicente vicéns / agm

La entrega de las llaves y la intensa madrugada en el campamento ponen el broche de oro a unos días repletos de historia

Antonio Botías
ANTONIO BOTÍAS

Moros y Cristianos disfrutaron ayer de su última gran noche de fiesta tras la espléndida representación de la fundación de Murcia y el pasacalles donde conmemoraron la entrega de las llaves de la ciudad al Infante Alfonso de Castilla por parte del Rey Moro, Aben Hud. La histórica escena se escenificó en la plaza del Cardenal Belluga, ya entrada la noche, donde se concentraron cientos de murcianos deseosos de disfrutar de esta tradición.

Concluida la ceremonia, kábilas y mesnadas se dirigieron hasta el campamento medieval, en el Malecón, donde apuraron los últimos instantes de sus fiestas, hasta la madrugada. Alguno de ellos, incluso, aguantó más allá del amanecer, cuando la Patrona de Murcia, la Virgen de la Fuensanta, salía a hombros desde la Catedral para recorrer el trayecto hacia su santuario del monte.

Para los Moros y Cristianos quedaban atrás jornadas de alegría y fiesta, pero también de preocupación por el mal tiempo que ha imperado estos últimos días, aunque no logró deslucir ninguno de los actos más importantes, como el gran desfile del pasado sábado. E incluso aunque se suspendieron en esa mañana los habituales pasacalles, hubo grupos como los templarios que se atrevieron a desfilar por el corazón de la ciudad. Otro detalle para la historia.

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