Espectacular entrada cristiana

Belleza y simpatía de las componentes femeninas de una mesnada cristiana, en el desfile de anoche, por la Gran Vía. / Vicente Vicéns / AGM
Belleza y simpatía de las componentes femeninas de una mesnada cristiana, en el desfile de anoche, por la Gran Vía. / Vicente Vicéns / AGM

El último gran desfile, en el que las kábilas precedieron a las mesnadas, concluyó en Belluga con la rendición de Aben Hud y la Entrega de Llaves

María José Montesinos
MARÍA JOSÉ MONTESINOSMurcia

Murcia ya es cristiana. Lo anunciaban ayer tarde las mesnadas con su Entrada Triunfal por la Gran Vía Salzillo por donde volvieron a exhibir sus vistosos trajes, capas y armaduras, como hicieran el sábado en la Gran Entrada de Moros y Cristianos. Partieron desde la calle Acisclo Díaz, para inundar con su alegría y colorido la principal arteria de la ciudad, y continuar por la plaza Martínez Tornel y San Patricio, entre el aplauso del público, hasta llegar a la plaza del Cardenal Belluga, donde tuvo lugar la Embajada de la Entrega de Llaves.

En esta ocasión, y a diferencia de la Gran Entrada del sábado, fueron las kábilas las que con su elegante y templado paso moro encabezaron la marcha, seguidas del bando cristiano. Festeras y festeros ataviados con sus trajes de gala arrancaron desde la calle Acisclo Díaz y acompañaron a su Patrona, la Virgen de la Arrixaca, hasta la plaza del Cardenal Belluga dónde se convirtió en una de las protagonistas en la esperada Entrega de Llaves.

La obra, dirigida por Joaquín Lisón y escrita por Juan Capel, rememora la situación vivida por el emir del Reino de Murcia Ibn Hud, que sufrió diversos ataques de reinos de taifas por el sur y el avance de la conquista cristiana desde el norte. El entonces emir, ya en 1243, propuso un pacto de vasallaje materializado en el Tratado de Alcaraz, por el cual se establecían los términos de un acuerdo de convivencia y de respeto hacia la cultura, religión y costumbres.

Los embajadores Ángel Belmonte (Moro) y Virginio García (Cristiano) fueron los primeros en subir a escena en la que llevaron a cabo una batalla dialéctica defendiendo cada uno de ellos sus valores más preciados. Tras el lamento a Murcia protagonizado por el Embajador Moro, el Rey Aben Hud y el Infante Alfonso subieron al escenario para culminar con la aplaudida Entrega de Llaves a manos de los cristianos en la que Mursiya pasó a ser Murcia.

La función contó con la actuación de dos ballets, el de la Kábila Ibn Arabí y la Mesnada Templarios de Murcia. Otro de los elementos claves fue el acompañamiento musical llevado a cabo por Jesús Fictoria con el fin de recrear el ambiente medieval. Tanto la embajada de la Fundación de Murcia como la de la Entrega de Llaves corrieron a cargo de la compañía de Teatro de la Federación de Moros y Cristianos de Murcia formada por los propios festeros y festeras que durante meses ensayan para poder contar a Murcia su historia.

Tras la obra, cargos festeros, abanderadas, autoridades y kábilas y mesnadas acompañaron a la Virgen de la Arrixaca hasta el campamento medieval. La larga noche enlazó para muchos con la mañana para ir a despedir a la Virgen de la Fuensanta. La directiva de Javier Arenas, que este año se ha estrenado, está satisfecha de la experiencia vivida y ya está pensando en novedades para el próximo año.

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