Ventura alegra la tarde de rejones y sale a hombros

Diego Ventura, triunfador de la tarde, pone la mano sobre la cabeza del astado desde su caballo. /Nacho García / AGM
Diego Ventura, triunfador de la tarde, pone la mano sobre la cabeza del astado desde su caballo. / Nacho García / AGM

El portugués paseó tres trofeos y Galán cortó una oreja y perdió la puerta grande por el rejón de muerte, como Cartagena, que se fue de vacío

FRANCISCO OJADOS

La corrida de rejones que puso fin a la feria de septiembre de Murcia acabó con la salida a hombros de Diego Ventura, último triunfador del abono. Tres orejas se llevó en su esportón. Dos del tercero de la tarde y otra del sexto. Y se marchó aupado en hombros en solitario porque los compañeros de terna, Andy Cartagena y Sergio Galán no estuvieron en la suerte suprema, lo que les hizo perder trofeos.

La Condomina registró una buena entrada, por encima de los tres cuartos, con más ambiente en el tendido de sol que en las corridas de a pie.

La corrida

Plaza de toros de Murcia. Corrida de rejones. Quinto y último festejo de abono de la feria de septiembre. Más de tres cuartos de entrada en tarde calurosa.
Ganadería:
Seis toros de Los Espartales, con romana, buenos para el caballo tercero y quinto, complicados segundo y cuarto, parado el sexto y aquerenciado el primero.
Andy Cartagena:
Silencio con petición de oreja y silencio tras aviso.
Sergio Galán:
Ovación con saludos y una oreja.
Diego Ventura:
Dos orejas y una oreja.
Observaciones:
Al finalizar el paseíllo Ángel Bernal Barnuevo, en representación de la empresa Toros Sureste, entregó una placa de reconocimiento al banderillero Francisco Céspedes 'Paco Cartagena', que se retiraba en esta corrida, por sus actuaciones durante treinta años ininterrumpidos en esta plaza. También se cortó la coleta Nillones, de la cuadrilla de Galán.

Los toros de Los Espartales es cierto que no dieron el juego excelente de otros años - en la memoria de todos los aficionados está el toro Perdido, que en la feria de 2017 volvía a la finca después de que lo indultara Diego Ventura- pero sí trajo una corrida con romana, con cuajo y con toros que sirvieron para los caballos.

Al tercero fue al que Ventura le cortó las dos orejas. Se llamó Agualimpio y estuvo marcado con el 13 en el costillar. Manseó de salida, incluso hizo amago de saltar al callejón, pero luego quedó fijado en la cabalgadura tras el rejón de castigo y la buena lidia del caballero sevillano. Con dos rejones dio paso a Fino, equino con el que templó mucho las embestidas de Agualimpio, al que dejó llegar muy cerca de la cabalgadura con conocimiento de los terrenos. Dejó un par soberbio tras pasar por los adentros y cambiar el viaje del astado. Brilló después con Bronce, un caballo bayo con mucho nervio, que se arrodilló para citar y toreó muy de frente. La faena fue a más y su cenit lo alcanzó cuando desprendió de las riendas y el cabezal a Volapié y colocó un tremendo par a dos manos que puso al público en pie. Un pinchazo precedió a un rejón entero de rápidos efectos que desató la petición del doble trofeo.

Pudo tener el mismo premio del sexto, este toro sin las virtudes del otro de su lote, más parado y con tendencia a defenderse. Brindó su faena Ventura a Paco Cartagena, banderillero de su cuadrilla que se cortó la coleta a la muerte de este astado y que antes había recibido el reconocimiento de la empresa de la plaza de toros de Murcia en forma de placa que le entregó Angel Bernal Barnuevo por sus treinta años ininterrumpidos actuando en este coso. También le brindó el primer toro su sobrino Andy Cartagena, acompañado por D. Andrés Céspedes, padre del recordado Ginés y de Paco, y del también banderillero Enrique Céspedes. Día bonito para un hombre que se ha hecho querer en el mundo de los rejones.

De vuelta a la actuación de Diego Ventura, recibió a porta gayola a Muñeco, que hizo caso omiso. Colocó tres rejones, después de que su subalterno Mario Rui Duarte recibiera una de las ovaciones de la tarde al retirar un rejón que quedó enhebrado en el toro. Un quiebro rotundo con Lío, los pares al violín a lomos de Gitano, y lo que se arrimó con Bronce convencieron al respetable, dispuesto a pedir los trofeos, pero el rejonazo trasero y los dos descabellos dejaron en una oreja el premio.

Una oreja paseó Sergio Galán del quinto, ante el que brilló en banderillas con Ojeda, rocín que llevó cosido al toro Cardinero en el toreo de costado, para luego pasar por los adentros. Tuvo emoción la faena, en la que el madrileño realizó un rejoneo de mucha pureza. La preparación de la suerte a lomos del elegante Titán, coreada con palmas con el público, y la salida de los embroques con las piruetas en la cara de la res elevaron una faena que tuvo su punto álgido en dos grandes pares a dos manos a montando a Apolo, un bellísimo caballo perla, en los que los cuatro pares quedaron en todo lo alto. Cuando tenía las dos orejas y la puerta grande en la mano el rejón de muerte cayó muy trasero y ladeado. Tuvo que echar pie a tierra y finalizar con el descabello. Una vez dobló el toro se cortó la coleta el banderillero de su caudrilla Francisco Estévez 'Nillones'.

El segundo de la tarde dio más problemas a Galán. Cambió el primer tercio con dos zarpas en lo alto y cuarteó con oficio en el inicio de banderillas con Embroque. El torero de frente, con Ojeda tuvo pureza, animó la rueda de cortas con Óleo y se esfumó un posible trofeo al pinchar dos veces antes del rejón que precisó del verduguillo.

Extraño es lo que pasó en el primero de la tarde. Se le pidió la oreja a Andy Cartagena y una vez arrastrado Malboro, toro que abrió la corrida, el personal se olvidó de tributarle una ovación merecida. El caso es que Andy anduvo toda la tarde con un gran sentido del espectáculo. Hizo de todo a este primero, balanceos con Picasso, quiebros con Apolo, cabriolas y pares al violín subido en Varón. El rejón se fue a los sótanos y tuvo que descabellar, y por ello el palco no atendió la petición.

Con el cuarto Cartagena ofreció espectáculo, se impuso a un astado que sirvió pero que embistió a oleadas, con un buen sentido de la lidia de Andy que le puso a la faena ornamento. Prueba de ello fue la caminata a dos patas que hizo Luminoso, un precioso caballo albino bien domado. Los tendidos vibraron en fases de la faena con Cupido y toda la ebullición conseguida quedó rebajada al pinchar primero y tardar mucho en caer el astado después del segundo rejón.