La inspiración de Ferrera y la facilidad de Cayetano

Cayetano y Ferrera salen a hombros./Nacho García/ AGM
Cayetano y Ferrera salen a hombros. / Nacho García/ AGM

Puerta grande en La Condomina para los dos toreros; Ponce paseó una oreja del cuarto tras un pinchazo hondo y eficaz

FRANCISCO OJADOS

La corrida del día de la Romería tuvo la alegría de antaño en los tendidos, con tres cuartos de aforo cubierto pese a las dos bajas del cartel inicial. A la consabida de Roca Rey, en su momento apañada por la empresa con el movimiento de fecha de Cayetano, se unió ayer la lesión de Manzanares, plaza que ocupó Antonio Ferrera, a la postre triunfador de la tarde.

La corrida

Plaza de toros de Murcia.
Tercera corrida de toros de abono.
Ganadería:
Seis toros de Victoriano del Río, bien presentados pero desiguales, con juego dispar, bueno el segundo, manejable el sexto, muy complicado el quinto y deslucidos el resto.
Enrique Ponce
(de tabaco y oro): silencio y una oreja
Antonio Ferrera
(de grana y oro): dos orejas y ovación con saludos.
Cayetano
(de azul tiffany y azabache): silencio y dos orejas.
Observaciones.
Tres cuartos de entrada en tarde soleada. Rafaelillo salió a saludar al ruedo tras brindarle Ferrera su primero.

Salió el extremeño por la puerta grande en su regreso a Murcia, plaza que no pisaba desde el 12 de septiembre de 2003. Ya había llovido. Su faena al segundo de la tarde, toro al que desorejó, fue de inspiración. 'Jabaleño' fue un buen toro y muy pronto supo de su condición Ferrera que le formó un lío con el capote, en siete verónicas y media en las que fue ganando terreno y cargando la suerte. Excelente comienzo y tarjeta de presentación de un torero en plena forma. Tras el puyacito dibujó un quite por chiculinas de manos muy bajas en las que barrió el albero con el percal y que selló con otra buena media y un garboso recorte.

En banderillas colocó un buen par el tercero de la cuadrilla, Fernando Sánchez. Rafaelillo, como el día anterior, volvió a vivir otro momento de emoción cuando su amigo Ferrera le obligó a salir a la arena para brindarle la muerte del astado. De nuevo recibió el cariño de La Condomina en forma de ovación.

El extremeño, que entró en el cartel sustituyendo a Manzanares, regresa triunfal a Murcia, plaza que no pisaba desde el 12 de septiembre de 2003

El arranque de faena de muleta de Antonio Ferrera fue de absoluta disposición, de rodillas para instrumentar un molinete que el público recibió con alegría. Embistió el toro y el diestro le enjaretó una gran serie diestra a la que prosiguió otra segunda al natural en la que toreó despacio, uno de los naturales fue lentísimo, y que cerró con un forzado de pecho mirando al tendido que tuvo mucha chispa.

Vistosos muletazos

Se desprendió de la ayuda -la dejó clavada en el albero- para torear sin montar la muleta, al natural, con ambas manos. Clamaron los olés en muletazos lentos, largos e inspirados, que llegaron mucho al tendido. Hizo el toro por rajarse y con la zurda aprovechó Ferrera los viajes por los adentros, con vistosos muletazos para cuadrar. Entró a matar con fe, cobró una entera y dobló pronto el astado, pero lo levantó el puntillero, enfriando una migaja el ambiente creado por la magnífica obra, pero no tanto como para que el personal dejara de pedir los trofeos. Dos orejas de ley. La vuelta al ruedo la emprendió Ferrera acompañado por las dos hijas de Rafaelillo cogidas de su mano.

El epílogo de Cayetano a su segundo, con el toro en chiqueros, con circulares, el molinete de rodillas, un desplante genuflexo, y el estoconazo final dio lugar a las dos orejas

El segundo de su lote fue toro fiero que derivó a geniudo. Salió andando, yéndose suelto y lo persiguió Antonio para firmar un eléctrico saludo en la puerta de chiqueros, lidiando con oficio y rematando con brío. Se desentendió el toro del caballo en un primer encuentro y le dieron fuerte en otro. En banderillas colocó un buen par Javier Valdeoro, que tuvo que tomar el olivo, y otro fenomenal Fernando Sánchez. Con esos dos pares se cambió de tercio.

Brindó el extremeño al público. Le puso los pitones en el pecho el burel en los primeros compases del trasteo. Profesional estuvo el diestro, que se descalzó y en la segunda raya tiró de técnica y valor para llevar largo al toro con la zurda. Acabó la faena lidiando a la antigua, con un macheteo por la cara apropiado a las condiciones de la res. Luego no estuvo a tono con la espada, en dos pinchazos y una media a la remanguillé.

No se pudo ver al mejor Ponce, aunque logró salvar los muebles em una plaza en la que se le quiere

El otro triunfador de la tarde fue Cayetano. Se paró el primero de su lote y no dio opciones. De salida lo lanceó a pies juntos con suavidad. Lo brindó al respetable e inició la faena apoyado en la barrera, con pases por alto. Pero pronto echó el freno el de Victoriano, toro muy vacío. El sexto fue otra cosa. Un amplio toro melocotón que tuvo buena condición. Le vino bien el puyazo que le arreó Luciano Briceño. No brindó esta vez Cayetano que firmó un buen inicio, con doblones y un bonito cambio de mano. Luego fluyeron las series, algunas despegadas. Mejores las realizadas al natural, en las que fue largo el astado. Arrancó el pasodoble, se animó el personal y el torero fue ligando tandas en la que hubo compostura y adornos en los remates que gustaron al público, como un farol cosido al de pecho. El epílogo, con el toro en chiqueros, con circulares, el molinete de rodillas, un desplante genuflexo, y el estoconazo final dio lugar a las dos orejas.

Pulcritud

Enrique Ponce paseó una oreja del cuarto. No se pudo ver al mejor Ponce. Su primero, que pareció tener calidad, salió del tercio de varas sin fuelle, dobló las manos y se acabó pronto. Al cuarto, respecto al cual el maestro de Chiva pareció hacer señas de que no veía bien por el ojo izquierdo, lo picó bien Manolo Quinta. Cuatro doblones por bajo, dominadores, fueron lo mejor del trasteo del valenciano. Luego su faena, animada por los sones y la trompeta del pasodoble Nerva, no pasó de pulcra, con mejor versión en redondo que al natural. Como el pinchazo hondo fue eficaz y en esta plaza se le quiere se le pidió la oreja con la que salvó los muebles.