Las hijas de Rafaelillo dan la vuelta al ruedo

Las hija de Rafaelillo, Claudia y Valeria, dando la vuelta al ruedo con Antonio Ferrera. / NACHO GARCÍA / agm
Las hija de Rafaelillo, Claudia y Valeria, dando la vuelta al ruedo con Antonio Ferrera. / NACHO GARCÍA / agm

Claudia y Valeria acompañaron al torero mallorquín Antonio Ferrera, gran amigo del murciano, que no se despegó de su lado en el hospital en su convalecencia en Pamplona

Manuel Madrid
MANUEL MADRID

Como un hermano mayor, el torero Antonio Ferrera, que ayer sustituyó en Murcia a Manzanares por lesión, no se despegó de Rafaelillo los primeros cuatro días en que estuvo hospitalizado en Pamplona tras su última cogida grave. Al murciano y al extremeño les une una amistad a prueba de balas. Vale esta frase de José Hierro para decirlo todo: «Sin palabras, amigo; tenía que ser sin palabras como tú me entendieses». Y este es el caso. Los 'hermanos' volvieron a encontrarse ayer en La Condomina. Era una posibilidad que barruntaron ya muchos aficionados y lo cierto es que quedó un cartel del gusto de la gente, por la posibilidad de ver a un torero que en Murcia no se ha prodigado lo suficiente. «Hacen falta en Murcia toreros emergentes», decía el banderillero murciano José Mora desde un palco que parecía revolucionado por la visión de una cucaracha que resultó ser un grillo más tieso que un garrote. Mora incluso se descalzó para darle un buen meneo. Ferrera fue el protagonista indiscutible de la primera parte de la corrida. «¡Qué bonito!», le gritaban durante su faena al primero. Le puso ganas. Dio la vuelta al ruedo con el graderío de su parte y las hijas de Rafaelillo, Claudia y Valeria, de la mano. El murciano, venerado por el pintor Pepe Lucas, no cabía en sí de gozo, con Murcia de nuevo jaleándole y deseando su recuperación tras la tremenda cogida de un Miura en julio.

A David Joao Cordeira, alhameño de padres portugueses, le parecía fenomenal el cambio de Ferrera por Manzanares, «porque es un torero que no he visto nunca y me apetece muchísimo descubrirlo. También estuve en el sorteo, y los toros [de Victoriano del Río] también tienen buena pinta». De Abarán venía el aficionado Pepe Pardo, que ve corridas desde los cinco años y recuerda con la claridad del agua bendita de Cantalar a los hermanos Pepe y Luis Miguel Dominguín. En el corrillo del galerista Emilio Morales se comentaba el tamaño 'king size' del capote y de la capa de Enrique Ponce: «Con eso no pasa frío en una noche de nieve. Es tan grande que tiene hasta para abrigar al ganado».

José Antonio Pardo, apoderado de El Niño Belando, novillero de Puente Tocinos descendiente de marroquíes, venía con Fran Ferrer, novillero de Beniel que se plantea como objetivos para la próxima temporada «torear en Madrid y tomar la alternativa». Lástima que en Beniel no estén por la labor de facilitarle las cosas.

Trinitario Casanova no se perdió una tarde en la que fue comentado el capote 'king size' de Enrique Ponce

Pepe Castillo, cronista taurino de Cope y Radio Marca, estaba flotando después de la obra de arte de Morante en Murcia y la faena de Ureña del lunes a un toro que acabó haciendo bueno. «El toreo es un veneno imposible de eliminar, y en Murcia tenemos la suerte de contar con un empresario como Ángel Bernal y con la Escuela de Tauromaquia de la Región [dirigida por Pepín Liria], que garantiza nuevas generaciones de futuros toreros». Como auténticos hombres se comportan los alumnos de esta institución. Ayer había una amplia representación de novilleros: José María Trigueros, Alejandro Fernández, Álvaro Ruiz, Ayala Tenza, Alberto Soto... Todos valoraban de la Feria la faena de Morante. «¡Hasta verlo caminar por la plaza daba gusto!», reseñó Trigueros, que este sábado debuta en Murcia con caballos. Por cierto, el domingo 29 de septiembre, en Abarán están anunciados Álvaro y Alejandro.

El hijo de Pascual García Mateos, leyenda del periodismo unionense, Federico García Molina, preside la Asociación Cultural Tertulia Literaria Mesa Café de La Unión y la Escuela del Trovo. Parece un tipo transparente y coherente. «No soy aficionado pero tampoco estoy en contra de los toros», decía sin perder el interés por el arte de torear. Como curiosidad, en el segundo Certamen Nacional del Trovo Pascual García Mateos, celebrado en el Festival Internacional del Cante de las Minas, en la final hubo una controversia sobre el mundo taurino entre Juan Santos 'El Baranda' e Iván López de La Escucha (Lorca). Toros, trovos y flamenco en la misma coctelera. ¡Qué arte!

Jesús Yelo, autoproclamado decano de los periodistas de 'La Verdad', con 38 años al pie del cañón, vino a recordar que el 27 de septiembre hay toros en la plaza de Abarán: Ponce, Ureña y Perera. Un cartel para no perder la ocasión. El ubicuo Manolo Gambín, fotógrafo de la 'socialité', recordaba que vivió de pequeño en la calle San José, frente al coso, y en el Bar Beltrán, emplazado en el pico entre Ronda de Garay y Simón García, se alquilaban las sillas para ver pasar a la gente que acudía a las corridas. Desde las también mojadas tierras alicantinas acuden ya la tira de años Blas de Peñas, con su Crucificado de oro en el pecho, quien narró corridas durante 20 años en diferentes medios, con el fotógrafo taurino de 'ABC' y 'La Verdad' Antonio Vigueras, Juan Navarro y Miguel Gadea. Sentían que no hubiera venido Manzanares, claro, y también habrían agradecido que fallara Cayetano. «¡Vete a tu casa!», le llegaron a soltar algunos deslenguados, que pedían que se arrimara más a los animales de su lote. Aunque el hijo de Paquirri brindó su primero a la afición de Murcia, qué faena rara hizo, y qué desesperado se le vio. «No puedo con esta emoción, me va a dar un ataque», decía con sorna un veterano como Felipe de Paco 'Calañés'.

Con ganas de gritar

El jovial Javier Bernal, jefe del Servicio de Museos y Exposiciones de la Consejería de Cultura, asistió con el expresidente de la Cámara de Contratistas de Obra Pública, Diego Fernández, director general de la empresa Servimar y buen amigo, por cierto, de Rafaelillo. De hecho, fue quien le invitó a la corrida del lunes en la que Ureña le brindo su primero. El diputado regional del PP Ramón Sánchez-Parra pasó con aires de Manolete. Estuvo muy sociable Alberto Castillo, presidente de la Asamblea Regional, todavía con la Fuensanta en la retina en una jornada en la que Trinitario Casanova dijo aquí estoy yo y se plantó en Ronda de Garay con ganas de gritar: '¡Olé!'.