Morante destapa el tarro y Ureña se inventa un toro

Morante y Ureña salen a hombros tras cortar dos orejas cara uno./Guillermo Carrión/ AGM
Morante y Ureña salen a hombros tras cortar dos orejas cara uno. / Guillermo Carrión/ AGM

El de la Puebla y el de Lorca salen a hombros en una tarde de vacío para El Juli; la corrida de Daniel Ruiz estuvo en tipo aunque no embistió como la del año pasado

FRANCISCO OJADOSMurcia

La segunda corrida de feria tuvo más color en los tendidos, llegando a cubrirse unas tres cuartas partes del aforo. La terna compuesta por Morante, El Juli y Ureña tuvo tirón. Una vez trenzado el paseíllo la afición de Murcia tuvo sensibilidad y memoria y obligó a saludar a Paco Ureña en su comparecencia en Murcia. Volvía a La Condomina después de su grave percance del año pasado en Albacete y lo hacía como triunfador de la feria de Murcia del año pasado. El de Lorca invitó a Morante y a El Juli a compartir con él la ovación.

Ese fue el arranque de una corrida que se escribió con un feliz comienzo y un buen final. La faena inicial de Morante y la última de Ureña fueron premiadas con las dos orejas y dieron el pasaporte a ambos diestros para salir a hombros.

El festejo

Plaza de toros de Murcia.
Segunda corrida de toros de abono.
Ganadería:
Seis toros de Daniel Ruiz, bien presentada por pareja, con un sexto que subió. El lote de Morante, bueno, sacó fondo el sexto y sin clase los demás. El último fue premiado con la vuelta al ruedo.
Morante de la Puebla:
de verde botella y oro, dos orejas y ovación con saludos.
El Juli:
silencio y ovación con saludo.
Paco Ureña:
silencio tras aviso y dos orejas.
Observaciones:
Morante y Ureña salieron a hombros. Tres cuartos de entrada.

La corrida de Daniel Ruiz estuvo en tipo pero no embistió como la del año pasado que le valió la repetición en la presente feria. El lote de Morante sí fue bueno, y sacó fondo el sexto. Fueron los tres astados que más se dejaron torear.

El abre plaza, un toro negro zaíno marcado con el número 23, de nombre 'Duque', buen toro, con clase, le sirvió a Morante para destapar el tarro de las esencias. Y es que el torero de la Puebla sorprendió desde que se abrió de capa con dos lances con la rodilla flexionada para enjaretar después un ramillete de verónicas rematadas con una personal media que desprendieron aroma a toreo bueno. Además, al salir el astado de la cabalgadura regaló el torero dos verónicas y media que fueron un primor.

Pese a las buenas condiciones que se adivinaban en 'Duque' no lo brindó Morante. No hizo falta para que acabara firmando una obra de arte. El inicio ya fue premonitorio de faena grande. Cinco muletazos por alto, agarrado el diestro a la barrera, sin enmendarse, ya fueron recibidos con júbilo por los espectadores para rematar con dos trincheras y un cambio de mano por la cara que sirvieron para sacar al cornúpeta al tercio.

Allí derrochó torería el sevillano. En un primer momento en dos series de derechazos de mucha personalidad rematadas con los de pecho. Siguió con celo y bondad el toro de Daniel Ruiz las telas y lo aprovechó Morante en la siguiente serie iniciada con un gracioso molinete.

La trincherilla para echarse después la muleta a la zurda fue de cartel y la tanda de naturales resultó muy rematada con el bonito broche del molinete invertido enroscándose la pañosa a la cintura. Muy barroco en sus formas. Continuó con variedad el inicio de la tanda siguiente, con un pase de las flores y dibujó un par de derechazos finales y uno de pecho de mucha profundidad, acompañando con el medio pecho los viajes de 'Duque'. También tuvieron aroma los ayudados finales para cuadrar. Entró a matar entre las dos rayas y la entera tiró sin puntilla al astado. Para que no faltara de nada, un anti taurino se tiró al ruedo. Fue rápidamente reducido por las cuadrillas. La vuelta al ruedo de Morante con las dos orejas en la mano fue parsimoniosa.

Con el cuarto, un bonito castaño, más poderoso, solo la espada le privó de pasear otro trofeo que hubiera redondeado su gran tarde. El inicio de faena con muletazos rodilla en tierra llevando largo al astado desataron los olés. Estuvieron preñados de torería. Tomó José Antonio pronto la mano izquierda, con disposición, y firmó muletazos largos y algunos muy despaciosos. El final de trasteo tuvo más postureo, con medios muletazos enganchando las embestidas con muleta retrasada y componiendo la figura. Dejó momentos de mucha belleza. Pinchó al salirse de la suerte en tres ocasiones. El público le tributó una gran ovación y al final del festejo fue sacado por la puerta grande.

Puerta grande que también traspasó en hombros Paco Ureña por las dos orejas que cortó del sexto. Antes, con el tercero ganó terreno a la verónica, pese a que el burel perdió las manos en ese saludo. Hizo un quite por gaoneras rematado por la revolera, y el brindis dedicado a Rafaelillo, que seguía la corrida desde el tendido, fue de los momentos emocionantes de la tarde. No hicieron falta las palabras. La ovación de la plaza puesta en pie provocó que a Rafaelillo se le saltaran las lágrimas. Sigue recuperándose de la cogida sufrida en Pamplona el pasado 14 de julio.

El inicio por estatuarios de Ureña tuvo empaque y arrancó los primeros olés a su labor. Luego el toro resultó muy parado, le costó repetir y Ureña se la jugó de forma sincera, quedándose en el sitio para que el animal tomara la muleta. Tragó y aguantó los parones con firmeza. Podría haber paseado una oreja pero pinchó, sonó el aviso y precisó del descabello.

Pureza y verdad

Ante el amplio colorado ojo de perdiz que cerró plaza estuvo muy profesional. Se inventó un toro de donde parecía que no había material. Ureña hizo las cosas muy bien y acabó por sacar el fondo de Niñero, el toro de más peso del festejo, con 540 kilos. En el saludo meció el capote con gusto y buena fue la media de remate. Recibió un buen puyazo el colorado por parte de Óscar Bernal, y brindó el de Lorca a su público.

Pese a las buenas condiciones que se adivinaban en 'Duque' no lo brindó Morante. No hizo falta para que acabara firmando una obra de arte

Fue haciendo poco a poco al toro, primero sin exigirle, luego llevándolo a media altura, para acabar componiendo series en redondo y al natural de mucha pureza. Los naturales finales tuvieron ese peculiar embroque del torero que llega tanto a la grada, por su verdad. Hubo algún exagerado que pidió el indulto. No se dio coba Ureña, gran profesional hoy, y montó la espada para recetar un espadazo que de tanto atracarse resultó un pelín contrario. La muerte del toro fue de bravo, aguantando en pie lo indecible. Cayó desplomado, con una ovación del público que secundó el propio Ureña. Las dos orejas para el torero y una exagerada vuelta al astado en el arrastre fue el resultado.

No tuvo suerte El Juli hoy con su lote. Su primero se rajó en seguida y el madrileño tuvo que ir a buscarlo a tablas. Allí lo intentó hasta aburrir, sin querer pelea el de Daniel Ruiz. Quiso resarcirse ante el quinto, hasta el punto de estar acelerado por momentos. Le había ganado pasos en el toreo a la verónica, rematado con una buena media y la larga. Con el capote estuvo bastante completo, al gallear por chicuelinas para llevar al astado al caballo. Ya con la pañosa, en los medios, tiró líneas al principio de faena y hubo respuesta del tendido en una serie en la que llevó largas y por abajo las embestidas de Belicoso. Al final de faena, con el toro apretando para los adentros, se mostró un Juli bullidor y enrabietado. Hubiera paseado trofeo por su actitud, pero pinchó en dos ocasiones y el reconocimiento del respetable quedó en una ovación.