La vivienda se encarece un 36% desde su suelo y se aproxima a valores máximos

Una mujer pasea junto al cartel de una promoción inmobiliaria de chalets. /I. Aizpuru
Una mujer pasea junto al cartel de una promoción inmobiliaria de chalets. / I. Aizpuru

Aunque los registradores ven un crecimiento «sano», advierten de que «no es bueno» para el mercado que la subida de precios «se intensifique»

José Antonio Bravo
JOSÉ ANTONIO BRAVOMadrid

Cuatro años y medio de recuperación en el sector inmobiliario han servido para consolidar el sector tras la debacle que sufrió al pincharse la 'burbuja' inmobiliaria y el inicio de la gran crisis económica en 2008, pero también podrían terminar siendo contraproducentes si la etapa alcista actual en los precios de la vivienda se mantiene mucho más tiempo. Así lo reconoció este martes uno de los colectivos profesionales más relacionado con esta actividad: el Colegio de Registradores de la Propiedad y Bienes Inmuebles de España.

En su último estudio, los registradores constatan un crecimiento interanual del 8,3% en el segundo trimestre dentro del Índice de Precio de la Vivienda de Ventas Repetidas (IPVVR), que se viene aplicando con éxito en otros países para analizar la frecuencia y características de las compraventas. Pero como es un marcador de ámbito nacional (comenzó a aplicarse en enero de 2005 partiendo de 100 puntos), puntualizan que su visión global «debe ser adecuadamente contextualizada desde un punto de vista geográfico».

Así, según la información que maneja el Colegio, en el actual ciclo alcista del mercado hay «focos de especial actividad», como Baleares, Canarias y Comunidad de Madrid, seguidas de las provincias de la costa mediterránea. Frente a ello, los niveles de crecimiento en la llamada España interior «no están siendo tan intensos, especialmente en precios». Es decir, se estaría agudizando cada vez más la tendencia hacia un mercado con varias velocidades.

¿Qué casa puedes comprarte?:


Desde que el valor oficial de la vivienda tocó suelo a finales de 2014, se ha incrementado un 36,2% (a razón de un promedio de cuatro puntos por trimestre). Para los registradores ese crecimiento es «bueno, en la medida que la situación contraria (es decir, descensos) lleva a que se deje de comprar» casas. Pero, ¿cuál sería el motivo de ello? Pues según estos profesionales porque «a pesar de la existencia de interés o necesidad» entre los demandantes potenciales, éstos todavía «esperarían a conseguir precios futuros más bajos».

Mirando a la burbuja

Ahora bien, como el índice referido de precios de vivienda alcanza ya los 115,05 puntos, niveles similares a los de inicios de 2010 –cuando comenzaba la caída del mercado– y principios de 2006 –aún en su anterior etapa alcista que marcó récord en otoño de 2007 (131,21 puntos), los registradores reconocen que «de seguir la tendencia de los últimos dos años no tardaremos mucho en situarnos cercanos a los máximos históricos». No obstante, el coste de las casas todavía se encuentra un 12,3% por debajo del pinchazo de la burbuja.

Desde el Colegio se defiende que, aún con la «progresiva e intensa» recuperación de los precios inmobiliarios, su crecimiento es «sano». Lo justifican en la medida que ese alza está «fomentada» por la recuperación de la actividad económica, el empleo y la demanda externa, a la vez que «alejado de componentes especulativos y altos niveles de apalancamiento, que caracterizaron el anterior ciclo alcista». Por eso sus responsables sostienen que de producirse un cambio de ciclo en el sector, «las consecuencias poco tendrán de semejanza» con el último período de subidas.

Los registradores, en todo caso, advierten de que «no es bueno que dicho crecimiento se intensifique», en la medida que «se consolide en niveles alejados de los incrementos salariales, crecimiento económico o inflación». En tal caso, avisan, el mercado «necesariamente se tenderá a ralentizar» desde el lado del volumen de la demanda, pues aumentarían más las dificultades de acceso a la vivienda «en niveles cada vez más amplios de la sociedad».

A corto plazo, su estimación es que la tendencia alcista del precio de la vivienda «se mantenga», sobre todo viendo «otras variables que siguen presentando un comportamiento muy favorable», como los bajos tipos de interés, la reducción de la deuda hipotecaria en el sector o la mejora de los indicadores de accesibilidad. A medio plazo, afirman, «nos podemos ver condicionados por factores internos ajenos al propio mercado» (empleo, salarios, población...) que «parecen mostrar cierta ralentización».