De Guindos sugiere que la tardanza del Gobierno socialista y el Banco de España agravó la crisis de Bankia

El exministro Luis de Guindos, durante un momento de su declaración por videoconferencia. /EFE
El exministro Luis de Guindos, durante un momento de su declaración por videoconferencia. / EFE

Tacha de «terrible» su situación antes de ser intervenido y estima que tanto la propia creación del banco como su salida a Bolsa fueron dos «errores» por «decisiones políticas»

José Antonio Bravo
JOSÉ ANTONIO BRAVOMadrid

«Terrible». Con este adjetivo tan tajante definió la situación de Bankia antes de su intervención en mayo de 2012 el entonces ministro de Economía, Luis de Guindos, quien este martes declaró como testigo en el juicio que se sigue en la Audiencia Nacional por su polémica salida a Bolsa apenas diez meses antes. Y como responsables indirectos de esa situación ha apuntado al Gobierno socialista de la época, presidido por José Luis Rodríguez Zapatero, y al que fuera gobernador del Banco de España (BdE), Miguel Ángel Fernández Ordóñez, quien precisamente en la víspera y en la misma sala de vistas se mostró crítico con el hoy 'número dos' del Banco Central Europeo (BCE).

En realidad, De Guindos declaró a preguntas de la Fiscalía que toda la situación del sector era entonces mala. «Había una clara falta de confianza en ese momento en el sistema bancario español -explicó el testigo, cuya comparecencia había sido solicitada por la acusación popular que representa la Confederación Intersindical de Crédito (CIC) y fue realizada desde Fráncfort (sede del BCE) por videoconferencia- y a principios de 2012 se pidió mucha luz» sobre sus cuentas por parte de las autoridades europeas, empezando por el presidente de BCE, Mario Draghi, con quien ahora comparte tareas profesionales. »Nadie se creía que las cifras que los balances de la banca reflejaban la realidad -apuntó- y por eso contratamos a Roland Berger y Oliver Wyman para valorar los activos», puesto que la UE pidió un evaluador independiente.

«Estábamos al borde del abismo», rememoró el exministro al hablar de esa época, porque «España era el principal riesgo para la economía de la zona euro como consecuencia de la situación de su sistema bancario». Por eso, aseveró, «era vital para el Gobierno evitar el colapso» del sector y «el rescate completo» del país. Y es ahí cuando lanzó su primer reproche velado al Gobierno de Rodríguez Zapatero respecto a la costosa factura que supuso el saneamiento del sector financiero español (casi 77.000 millones de euros en ayudas directas sin contar avales a entidades) «Cuanto más tardes en actuar más cara te acaba costando (la crisis financiera) -advirtió respecto a la ausencia de medidas concretas hasta entonces-, y dar una patada hacia delante no suele ser la solución«.

«¿Quiere eso decir que el anterior Gobierno actuó tarde?», le preguntó entonces el abogado de la CIC. «Yo solo digo que tuve que actuar en cuanto fui nombrado ministro», le respondió De Guindos, que en todo momento trató de medir mucho sus palabras. «La situación de la economía española era límite -continuó su explicación-, se estaba destruyendo empleo y la concesión de crédito caía a un ritmo del 5%. Había un nexo negativo con el sector financiero -sobre todo por la valoración de sus activos inmobiliarios, apuntaría poco después- y teníamos que hacer algo». Fue aquí cuando lanzó otro ataque velado a los responsables anteriores, en ese caso al Banco de España que dirigía Fernández Ordóñez. «Además de supervisor -recordó a propósito-, es la autoridad contable ante la que todos los bancos llevan sus planes y los balances», y es precisamente ese organismo «quien debe valorarlos«.

Con todo, y dentro de ese panorama «terrorífico», afirmó que sin duda «el caso más problemático» era Bankia, por ser «una entidad sistémica, con una exposición enorme al sector inmobiliario y un gran volumen de refinanciaciones». Y aunque dijo no conocer detalles de sus problemas hasta la primavera de 2012, sí calificó de «cuanto menos curioso» que solo cuatro meses después de su controvertida salida a Bolsa en julio de 2011 la entidad no pudiera rescatar a Banco de Valencia y por eso su filial fuera intervenida. Tampoco, según declaró, supo hasta principios de mayo (cuando lo comunicó a la CNMV) que Deloitte no hubiera podido auditar las cuentas del grupo de 2011 por «falta de información». «Me pareció grave, no es en absoluto habitual», dijo el exministro para a continuación volver a dar otro 'palo' a la gestión de Fernández Ordóñez: «No hay que olvidar que el Banco de España es la autoridad contable».

No forzó dimisiones

Sobre su intervención directa en el caso, negó que tomará decisiones unilaterales o que no consultara con el supervisor bancario. Así, desmintió que él forzara la dimisión de Rodrigo Rato al frente de Bankia tras varias reuniones con los presidentes de los otros grandes bancos españoles (Santander, BBVA y La Caixa -hoy CaixaBank-), mientras que el Banco de España sí habría estado dispuesto a que se mantuviera pero ya sin poderes ejecutivos. «No hablamos de eso, no se dijo nada de cuestiones personales y menos en su presencia», señaló para a continuación insistir en que su renuncia fue «voluntaria».

Más polémico resultó el tema del informe realizado por el Fondo Monetario Internacional (FMI) esa primavera sobre la banca española, y en especial hablando de Bankia, que según el exgobernador apresuró su intervención y fue requerido de alguna forma por De Guindos. Pero éste negó la mayor: «Nadie pidió ese informe -del que dijo, además, que solo vino a «ratificar» lo que ya se sabía-, el FMI no se deja influir por un Gobierno y, afortunadamente, la capacidad de un ministro para mediar en esos comunicados es inexistente«, al tiempo que recordó que el responsable de banca de dicho organismo era José Viñals, quien había sido antes 'número dos' del Banco de España y conocía «muy bien» la situación del sector.

En cuanto a Fernández Ordóñez, quien el lunes señaló al tribunal que no criticó al entonces ministro en público solo para evitar una reacción negativa de los mercados, apuntó que «no hubo ningún documento que les apartara» del caso (al BdE); al contrario, según él incluso el Banco de España llegó a comentarles en varios correos que iban «en la buena dirección». En cualquier caso, para De Guindos el problema de Bankia era de base: «tanto su constitución como la salida a Bolsa fueron un error, ya nadie lo pone en duda y en eso al menos estaba acertado». «Ambas cosas fueron un error», insistió, para a continuación señalar que derivaron de «decisiones políticas», pero «yo no me dediqué a buscar responsables, bastante tuve con buscar soluciones».