Mundiales de Doha

Adrián Ben, el 'depredador' paciente

Adrián Ben celebra su sexto puesto en los Mundiales de Doha./EFE
Adrián Ben celebra su sexto puesto en los Mundiales de Doha. / EFE

El mediofondista gallego, sexto, se convierte en el mejor ochocentista español en la historia de los Mundiales recogiendo 'cadáveres' como el del bronce olímpico Clayton Murphy en la última recta

MIGUEL OLMEDAMadrid

El 800 español tiene talento y cerebro para rato. Adrián Ben protagonizó la sorpresa de las semifinales al clasificarse por delante del último subcampeón, el polaco Adam Kszczot, y en la final no quiso parar. Reventado como estaba, no puede ser de otra manera después de correr dos 'ochos' frenéticos en cuatro días, debía jugar bien sus cartas para no quedar relegado a un octavo puesto que en todo caso le habría sabido a gloria. Y 'Big Ben', que con sólo 21 años se ha destapado como un estratega de las dos vueltas, supo ser paciente y no caer en el ritmo suicida de los primeros 400 metros para convertirse en el mejor español en la historia de los Mundiales.

Cuando Wesley Vázquez tiró del grupo y pasó en 23 segundos pelados el 200, Adrián Ben lo veía lejano. No era su carrera. Cuando el puertorriqueño escuchó el toque de campana en menos de 49 segundos, Adrián Ben lo seguía viendo lejano. Todavía no había empezado su carrera. Cuando Donavan Brazier encaraba la gloria, destacadísimo del resto, listo para batir el récord norteamericano y el de los campeonatos, Adrián Ben salía de la última curva. Entonces comenzaba su carrera y tenía una misión: recoger tantos 'cadáveres' como se le pusieran por delante. Se llevó a dos, incluyendo al bronce olímpico Clayton Murphy, y regresa a Viveiro con un histórico sexto puesto.

«Estaba cansado después de correr tres 'finales' en cuatro días, hoy me hacía falta una grúa para moverme de la cama», reconocía exultante Ben al término de una carrera que jamás olvidará. «Pero estoy contentísimo», reiteraba. «No me he rendido nunca y tampoco hoy. Mi idea era salir como el otro día, pero la fatiga me ha golpeado más», asumió después, para añadir que fue «una final muy rápida», en la que buscó hacer su propia carrera «y que saliese lo que saliese». 1:45.58 salió, la segunda mejor marca de su vida.

Con el sexto puesto del gallego, el mejor hasta ahora de un español en Doha, la delegación que preside Raúl Chapado y dirige Pepe Peiró acumula ya cinco finalistas en el Mundial. Son los mismos que en Londres 2017, y la cifra se superará previsiblemente este miércoles con los concursos de Orlando Ortega en 110 vallas y Javier Cienfuegos en lanzamiento de martillo.

Cienfuegos, primer finalista de martillo

Javier Cienfuegos llegaba a Doha como uno de los españoles con mejores opciones de medalla, aunque asumiendo que necesitaría mantener su ritmo de marcas personales para subir al podio. En la clasificación, el lanzador de Montijo fue cogiendo sensaciones para terminar con una 'Q' mayúscula y no depender de los intentos del resto. En su primero lanzó el martillo cerca de la frontera de los 75 metros (74.87), que superó en el segundo (75.06), para ya en el tercero sellar la clasificación a su primera final de un Mundial, que también es la primera para un español, con un tiro de 76.90 metros.

«Me ha costado un poco quitar la carbonilla del motor. Con el primer tiro pensé que casi estaba en la final, pero se ha lanzado muchísimo. Estaba tranquilo porque era marca asequible», aseguró. «Sabía que al 90%, sin forzar porque me podía jugar el nulo, aseguraba. El miércoles pelearemos por las medallas sin duda, y seguro que me sentiré más cómodo», señaló. ¿Descansado? Eso ya es distinto: «No sé si dormiré. Ayer ya estaba con el corazón a mil porque sé que tengo ese lanzamiento que me puede dar algo grande».

Solo el polaco Nowicki (77.89), uno de los favoritos al oro, y el francés Bigot (77.44) lanzaron más lejos que Cienfuegos en su grupo. En el segundo, que lideraron el el polaco Fajdek (79.24) y el estadounidense Winkler (77.06), el español Alberto González quedó eliminado con un mejor lanzamiento de 71.69 metros. Se trataba de su debut en un Campeonato del Mundo con solo 21 años.

Carro, entre los mejores

Igual que Cienfuegos, también certificó su clasificación a la final, pero en 3.000 obstáculos, Fernando Carro. El madrileño, que llegaba con la cuarta marca del ranking, supo aguantar bien el tipo ante una serie rapidísima, a ritmo de mitin, en la que finalizó quinto con 8:13.56, la segunda marca de su vida. Solo tres atletas pasaban directamente, aunque Carro logró el segundo mejor crono de los restantes, que también tenía premio.

«Las sensaciones han sido muy buenas. Desde el principio tenía la impresión de una carrera de mitin, iba muy tranquilo. En la parte final solo he querido mantenerme recto, correr bien y no quemar balas entrando en los cambios», señaló el plusmarquista español, que para la final del viernes buscará «estar al final de la carrera con ellos (los etíopes, kenianos y El Bakkali) y tener la posibilidad de soñar».

También fue quinto en su serie el catalán nacido en Marruecos Ibrahim Ezzaydouni. En su carrera las plazas por puestos parecían destinadas, como así acabaría siendo, para los kenianos Kigen y Kipruto y el norteamericano Bor. El etíope Beyo fue cuarto pero le valió la marca y el español, con 8:23.99, se quedó a las puertas de la final. Daniel Arce sufrió en una serie complicada y finalizó noveno en 8:31.69.