Máximo nivel, mínima presión

Valverde busca dar espectáculo en su undécima participación en el Tour, en la que puede ser más peligroso que nunca, liberado de la carga de ser líder

Paco Lastra
PACO LASTRAMurcia

Alejandro Valverde aseguró en un comunicado de su equipo que no sabe si podrá ganar el Tour de Francia de este año, pero que dará «espectáculo». Pero antes de preguntarse si el ciclista de Las Lumbreras puede subir a lo más alto del podio en los Campos Elíseos, el próximo día 29, habría que ver si el murciano está descartado de antemano. En la Ruta de Occitania, disputada en junio, el corredor del Movistar demostró que está en forma, que llega al Tour al máximo nivel.

Con 38 años ya cumplidos, 'El Bala' disputa desde el sábado la ronda que hace exactamente un año casi termina con su carrera deportiva en aquella curva maldita de Dusseldorf. Es una carrera de la que siempre se confiesa un enamorado. Pese a su edad y a que en todas las quinielas Quintana y Landa están por delante del murciano, quienes saben de ciclismo no lo tachan de su lista. Aunque quizá no como favorito al triunfo final, sí como una figura clave en la carrera. La semana pasada, Pedro Delgado, durante la presentación a los medios de '30 años de amarillo', un documental que le dedicó Movistar+, habló de los actuales corredores del equipo, heredero del antiguo Reynolds, y su papel en el Tour que arrancó el sábado. «La clave es Alejandro Valverde. Tiene el carácter necesario y es el que puede crear esa unión entre los líderes, será el punto de referencia entre Nairo Quintana y Mikel Landa. Tiene la experiencia que une y crea equipo para decir lo que haga falta al resto, así que lo importante es no perderle en la etapa inaugural, como ocurrió el pasado año», dijo el segoviano.

Eusebio Unzue, director del Movistar, tampoco se atreve a dejar fuera de la pugna al murciano. «Este año, más que nunca, el equipo llega con el objetivo de alcanzar el 'maillot' amarillo», dijo el viernes, en el hotel del equipo, en Cholet. Con Quintana, Landa y Valverde como líderes de la escuadra, el director español estaría «encantado», dijo, «de decidir con quién ganamos el Tour», pero la prudencia será el camino en la escuadra telefónica, ya que «esta prueba es una máquina de destrozar ilusiones. Ya vinimos en 2013 con Valverde de líder y estuvimos a punto de ganar con Nairo».

No hay ninguna prueba como el Tour de Francia. Es la carrera más destacada del mundo para cualquier ciclista. De vueltas por etapas es la más importante, la más famosa, y ganar el Tour tiene que ser la leche ALEJANDRO VALVERDE

«Es el más completo»

Sus compañeros también destacan lo positivo que es tener al lado a Alejandro. «Es otro gran líder que puede destacar en cualquier terreno. Dentro de los candidatos a ganar una grande, es el corredor más completo», dijo Mikel Landa, quien el año pasado acabó cuarto, a solo un segundo del podio.

Aunque dice que ya no se le pasa por la cabeza, el murciano tampoco olvidará el Tour de 2017. «Volver es especial, pero no por la caída que sufrí en Dusseldorf. Estoy centrado en lo que tenemos que hacer, quiero hacerlo bien, trabajando para Nairo y Mikel o, si la carrera se da y tengo que afrontar responsabilidades, estar delante». También cree que, si no trabajan en equipo, el Movistar difícilmente podrá conseguir la victoria. «El equipo lo es todo, tú puedes estar muy bien, pero, si no tienes un gran respaldo detrás, es muy difícil lograr algo, no solo en el Tour, sino en cualquier carrera».

Respecto al recorrido de esta edición de la ronda francesa, Valverde cree que será una prueba de supervivencia. «Habrá que intentar estar delante, tener suerte para no caerse. Una vez que llegue la montaña tenemos de todo. Hay puertos míticos, hay etapas inéditas y, sobre todo, esa jornada de 65 kilómetros en la que quien tenga un mal día puede perderlo todo».

El murciano se refiere a la etapa del próximo día 25, entre Bagnères-de-Luchon y Saint-Lary-Soulan col de Portet. Será una etapa reina de solo 65 kilómetros, en plena tercera semana, la que aclarará muchas cosas. Una etapa corta de alta montaña por los Pirineos con traca final en el Portet, «un gigante, un Tourmalet bis», dijo el director del Tour, Chris Prudhomme, en la presentación de la edición que arrancó el sábado. Se trata de una ascensión de 16 kilómetros con una pendiente media del 8,7% acabando a 2.215 metros de altitud. Una subida que es más larga pero también más rápida que la del Alpe d'Huez. Si la carrera se le pone favorable y, aunque el viernes dijera que su oportunidad ya pasó, minusvalorar a Valverde es un error mayúsculo.

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