Los olvidados del hormiguero de París

El pintor belga Charles Kvapil (1884-1957) realizó en 1935 la obra 'Nu allongé', de 70x100 cm, que ha llegado a Murcia procedente de una colección particular. / JAVIER CARRIÓN / AGM
El pintor belga Charles Kvapil (1884-1957) realizó en 1935 la obra 'Nu allongé', de 70x100 cm, que ha llegado a Murcia procedente de una colección particular. / JAVIER CARRIÓN / AGM

El Almudí rescata 70 obras creadas entre 1860 y 1960 por artistas que rozaron la fama o vivieron al amparo de grandes maestros

Manuel Madrid
MANUEL MADRID

'París Vivant. De Montmartre a Montparnasse' es «una exposición única» porque por vez primera pueden verse en las dos salas del Palacio Almudí obras de 40 pintores de las escuelas de París y Rouen, prestados por cinco coleccionistas privados gracias a la intercesión de Juan Pérez Ferra, patrono de la Fundación Campillo. Son 67 pinturas y tres esculturas con las que la Fundación y el Ayuntamiento de Murcia quieren homenajear la memoria del maestro Campillo, en el décimo aniversario de su fallecimiento, y de Clemente García, exalcalde de Murcia y expresidente de la Fundación, que murió la primavera pasada. «Dos murcianos únicos, como esta exposición sobre una de las épocas más fecundas de la historia de la pintura», proclamó ayer el alcalde de Murcia, José Ballesta, en la presentación de esta «excelente» muestra, que podrá verse en el antiguo pósito de granos y compra-venta de trigo y otros cereales hasta el 10 de noviembre.

«La obra de Pedro Flores, que viaja a París como Gaya y Garay, no está todavía bien ponderada en Murcia»

«La obra de Pedro Flores, que viaja a París como Gaya y Garay, no está todavía bien ponderada en Murcia» José BALLESTA, ALCALDE DE MURCIA

«Estamos hablando de gente que estaba entre los grandes y para los que se paró todo por alguna circunstancia»

«Estamos hablando de gente que estaba entre los grandes y para los que se paró todo por alguna circunstancia» JUan Pérez Ferra, comisario de la exposición

París fue el centro del arte mundial entre finales del siglo XIX y el final de la Segunda Guerra Mundial. Artistas y pintores de todos los extremos se instalan en la capital francesa, también murcianos, como Pedro Flores, quien, como recordó Ballesta, «de la mano de Ramón Gaya y de Luis Garay ejecuta en París gran parte de una magnífica obra que no está todavía bien ponderada en Murcia». De Pedro Flores se recogen en esta ocasión cinco obras, todas ellas en la sala de arriba del Almudí. El responsable del montaje, Martín Páez Burruezo [durante décadas vinculado al Almudí, su casa hasta su jubilación], cuenta que una de las piezas estrella es 'El entierro de Modigliani', «una obra muy significativa» del artista salmantino Celso Lagar, que ya se pudo ver en la inauguración de la sala de exposiciones de La Glorieta y que describe «con lenguaje cinematográfico» y tétricos grises y amarillos el paso del cortejo fúnebre por una calle de Montparnasse que lleva al cementerio parisino de Père-Lachaise, un día de invierno de 1920. De Amedeo Modigliani hay, precisamente, dos dibujos prestados por el Ayuntamiento de Villa del Río de Córdoba: el retrato de la periodista sudafricana Beatriz Hastings, con la que mantuvo una relación dos años, de 1916, ejemplo de abocetamiento («ojos pequeños, cuello alargado, gesto expresivo con un mínimo de líneas») y de la «enorme sensibilidad» del artista de Livorno, según Páez, y un retrato de Abdul, príncipe tunecino «casado con Bepo, amante de Modigliani», otro prototipo de «líneas exactas y seguras siempre».

Celso Lagar inmortalizó el entierro de Modigliani, del que se muestran en Murcia dos dibujos

Picasso como aglutinador

El entierro de Modigliani fue costeado por Ortiz de Zárate, de quien se presenta el bodegón 'Nature morte aux fruits', que el italiano, el pintor más destacado de la exposición, tuvo siempre en su estudio. El objetivo, según Páez, era reunir a «artistas interesantes olvidados que, quizá, no gozaron de grandes triunfos pero que vivieron su vida de artista expuesta y justificada en sus lienzos». «Hay nombres que son titulares en museos de primera, pero no son conocidos por el gran público, pese a que tienen su importancia pictóricamente. Por ejemplo, Gustave Madelain, el primero en la muestra, que tiene una cotización enorme, pero no es conocido. Aquí lo que va a encontrar el público -insiste Martín Páez- es la autenticidad de la Escuela de París en sus distintas fases». Los artistas hicieron de Montmartre una colina sacralizada. Una avalancha de pintores toma París con el ánimo de triunfar. Coetáneos de Lagar son Pedro Flores, el almeriense Ginés Parra -impresionantes sus obras 'Desnudos', 'Sérénade' y 'Port'-, Ismael de la Serna -amigo de García Lorca y ligado a la generación del 27-, Emilio Grau Sala y Bores. Picasso es el recolector, quien los aglutina, «detrás de él van todos para venerar al maestro». El malagueño, de hecho, sería clave para que Pedro Flores, republicano exiliano, lograse documentación para permanecer en ese París bohemio donde fue depurando su estética expresionista con trazos cargados de «fuerte dosis poética».

'París Vivant' es un doble tribyto al escultor Antonio Campillo y al exalcalde de Murcia Clemente García

Juan Pérez Ferra, comisario de la exposición, contó ayer en la presentación que el relato pictórico de 'París Vivant' comprende cien años (1860-1960) y destaca, por ejemplo, el retrato de Cezanne que pintó Augustin Grass-Mick, con quien solía salir a pintar al aire libre. Alphonse Quizet, gran amigo de Maurice Utrillo, también está presente, al igual que Marcel Cosson, a caballo entre el impresionismo y el fauvismo. «En aquella exposición con la que se inauguró la sala de arte de la Casa Consistorial me encontré con una señora llorando ante un cuadro de Cosson. Era un grupo de franceses y se emocionaron». Cuenta Pérez Ferra que Ginés Parra recibió una carta estando enfermo; «era Picasso, su gran amigo, que le enviaba 100.000 francos de la época para costear los gastos de hospital». «Estamos hablando de pintores que estaban entre los grandes, y para los que, por circunstancias, porque no tuvieron un buen marchante, o porque los galeristas no continuaron, ahí paró todo. Hay un catalán que tenía un restaurante y Pedro Flores por comer y cenar un día le regalaba un cuadro, mientras que Picasso le daba un cuadro por comer y cenar durante un mes. Todo eso es lo que desde la Fundación Antonio Campillo hemos querido rescatar. Hay, por ejemplo, pintores como Sunyer y Juan Echevarría que son los anfitriones de Picasso cuando llega a París, y aquí los tenemos. Hay una obra de Isaac Dovrinsky, que estaba condenado a morir en un campo de concentración y que se libra porque le da a un soldado nazi dos dibujos de Modigliani, con los que compra su libertad. Todas estas cosas ocurrían en aquel mismo París».

«Hubo una avalancha de artistas que llegaban a París con el ánimo de triunfar, como fue el caso de Pedro Flores»

«Hubo una avalancha de artistas que llegaban a París con el ánimo de triunfar, como fue el caso de Pedro Flores» Martín Páez, responsable del montaje

«Vamos a promocionar el arte y la cultura en la Región, vamos a seguir apoyando a creadores jóvenes y a otros artistas»

«Vamos a promocionar el arte y la cultura en la Región, vamos a seguir apoyando a creadores jóvenes y a otros artistas» Luis Miguel garcía de andrés, pte. fundación antonio campillo

De entre los artistas de origen hebreo que trabajaron en París (Mané Katz, Kolnik, Grunsweigh...) el comisario Pérez Ferra recomienda no dejar de ver la pintura 'Femmes et enfants juifs deportés', de 1944, obra de Boris Borvine Frenkel, en el que aparece una niña del abrigo rojo que recuerda a la de 'La lista de Schindler'.

Farge, Dumont, Filiberti, Leonardo Benatov, Malfait, Leon Schwartz Abrys o Charles Kvapil aparecen en este recorrido por ese París de mayor eclosión artística de la historia.

Nuevo presidente

El nuevo presidente de la Fundación Antonio Campillo, Luis Miguel García de Andrés, que se estrenó ayer en el cargo, dio las gracias a los patronos por contar con él para estas labores y recordó que los objetivos principales son la divulgación y promoción de la obra del maestro de Era Alta, «en todos los lugares donde sea posible no para darle lustre a su nombre, como decía él, sino para que la obra llegue a todos los públicos». La difusión de la cultura y de las artes para promocionar la Región de Murcia fue otro de los sueños de Campillo al crear esta fundación, así como el apoyo a los jóvenes creadores y a otros artistas y escultores, dado que el maestro fue catedrático en Madrid y en Córdoba. En 2009 el Almudí acogió una antológica de Campillo, comisariada por Martín Páez, poco antes de su fallecimiento. Delante del Almudí también se encuentra la 'Venus en Bicicleta', premio Salzillo en 1969, «de modo que hay una vinculación muy estrecha con esta casa». García de Andrés se compromete a mantener encendidos estos objetivos como una llama eterna.