Pilar Jurado: «No voy a dimitir como presidenta de la SGAE. Soy una mujer responsable y jamás he sido títere de nadie»

Pilar Jurado, posando para la entrevista con 'La Verdad'. :: / ENRIQUE MARTÍNEZ BUESO
Pilar Jurado, posando para la entrevista con 'La Verdad'. :: / ENRIQUE MARTÍNEZ BUESO

La soprano, también compositora y directora de orquesta, protagonizó la parte musical de la gala de entrega de 'Los Mejores de La Verdad'

Antonio Arco
ANTONIO ARCO

Pilar Jurado (Madrid, 1968), todo un volcán: soprano, compositora -en 2011 hizo historia en el mundo de la música culta al estrenar en el Teatro Real, y con la bendición de Gerard Mortier, su ópera 'La página en blanco'-, directora de orquesta y, desde febrero pasado, presidenta de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE), entidad de gestión privada que estos días echa humo: se han conocido los abandonos de socios como los músicos Joaquín Sabina y Joan Manuel Serrat, y los cineastas Pedro Almodóvar y Juan Antonio Bayona. En la noche del viernes, junto a la Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia, dirigida por Salvador Vázquez, fue la protagonista musical de la gala de entrega de 'Los Mejores de La Verdad', premios que celebran su 30 aniversario. Para la entrevista, aparece fresca como una rosa, perfumada, sonriente, los labios muy rojos. Un torbellino, un bosque frondoso de ideas y proyectos, una mujer menuda que en el escenario impone por su voz y sus grandes dotes de actriz. Dice: «Yo vivo la vida bebiéndomela a chorros, con mucha intensidad. Soy una persona tremendamente intensa, incluso agotadora para mí misma [ríe]. No sé pasar por la vida como si nada, no, no, no; la vida es apasionante». Pide una Coca-Cola lo más fría posible.

-¿Se mira al espejo y qué ve?

-A una mujer muy optimista y que disfruta mucho con todo lo que hace. Mi madre me decía siempre, desde muy pequeñita, eso de «sarna con gusto no pica, aunque mortifica». Yo me he pasado la vida haciendo veinte mil cosas a la vez y conservo la misma ilusión por el trabajo y por el estudio que siempre. ¿Mi secreto? Ni idea.

«Yo me he pasado la vida haciendo veinte mil cosas a la vez y conservo la misma ilusión por el trabajo y por el estudio que siempre. ¿Mi secreto? Ni idea» VITALIDAD

«El movimiento 'Me Too' se está convirtiendo en una especie de dedo acusador que está siendo aprovechado por alguna gente para sus intereses» CRÍTICA

«Es tremendo que en este país se den casos de mujeres a las que han asesinado sus parejas cuando ellas ya habían denunciado malos tratos» DENUNCIA

«Mi relación con él, lo que yo he vivido, lo que yo puedo contar de él nada tiene que ver con lo que están contando SOBRE PLÁCIDO DOMINGO

-¿Qué procura usted?

-Lo principal: que todas las cosas que rodean mi vida sean cosas que me emocionen, que me entusiasmen. Cuando así es, eso hace que esté siempre, ¿cómo decirlo?, muy preparada para el combate. Soy resistente.

-Le gusta decir que tiene los pies en la tierra. ¿Podría explicarse?

-Soy muy consciente de la realidad que me rodea y de lo importante que es que las cosas estén bien hechas, empezando por las cosas que hago yo misma. No vivo en una burbuja ni soñando, y sé muy bien que yo no sería nadie sin la gente que tengo a mi alrededor. Cuando se habla de divos, mucha gente piensa en personas que se creen más importantes que los demás, que relativizan el valor del trabajo de los demás. Yo no tengo nada de diva, porque tengo la suerte de tener clarísimo el valor que tiene el trabajo de los que están a mi alrededor. Si cada uno dejamos de hacer bien nuestro trabajo, al final el mundo en que vivimos terminará por caerse. Ninguno somos imprescindibles, pero todos somos muy importantes.

-¿Cómo está?

-[Risas] Muy cansada, porque me está tocando trabajar muchísimo cada día, pero también muy ilusionada pensando, y trabajando para conseguirlo, que un futuro mejor es posible. Todas las vicisitudes y problemas que hay que afrontar y resolver, en el fondo lo que te hacen es crecer como ser humano.

-¿No se desanima?

-No, porque creo que el desánimo es propio de aquellos que piensan que no lo van a conseguir, y yo siempre he pensado que por las cuestiones que lucho merece la pena hacerlo y que es posible conseguir mejorarlas. Hay que transmitir energía a los demás. Vivimos en un mundo que no ayuda a que la gente esté esperanzada, porque todo lo que hemos vivido desde prácticamente el 2008, y muy especialmente desde 2011, ha sido como una especie de cuesta abajo a todos los niveles, incluso a nivel filosófico. Ha pasado un poco lo que dicen que pasa en algunas parejas, eso de que cuando la economía se viene abajo el amor salta por la ventana; pues yo creo que, cuando la economía se estropea a nivel mundial, los valores, los progresos, las seguridades, todo lo que se había avanzado con respecto al bienestar salta por la ventana. Pero hay que decirle a la gente que es necesario seguir adelante, volver a ilusionarse aunque resulte complicado cuando todo alrededor parece desmoronarse.

-¿Qué propone?

-En momentos como estos, es cuando el arte tiene más sentido que nunca. El hombre crea el arte para tener la capacidad de mirar más allá de la realidad; en los momentos de crisis existenciales de la Humanidad es cuando el arte tiene más que decir que nunca. Hay que escuchar a los creadores y a los artistas que tienen la capacidad de inventar nuevos universos porque creo que, obviamente, el sistema en el que hemos vivido es un sistema que está agotado, y las formas con las que se ha aplicado este sistema lo están también. Este mundo tan absolutamente consumista y tan cortoplacista, lo que hace es que nos olvidemos de las cosas que realmente importan, que siempre necesitan de una gran reflexión. Hoy, la gente no tiene tiempo para reflexionar. Estamos tan involucrados en este correr tan deprisa, que nos arrolla, que necesitamos tener tiempo para cosas tan fundamentales como saber quiénes somos y qué queremos. Y la cultura, el arte con mayúscula, el que tiene talento y nos conmueve, nos puede hacer ver, de repente, luces donde en principio solo se ve oscuridad.

-¿Cuál es hoy su opinión del movimiento 'Me Too'? Plácido Domingo ha sido señalado como acosador por varias cantantes de ópera que aseguran haber trabajado con él hace años.

-Siempre he pensado, y esa es una de las razones por las que cree el festival de mujeres locas 'MadWomenFest', que las mujeres, y especialmente las de las artes, teníamos la oportunidad de aportar algo al futuro: construir un presente con premisas mucho más cercanas a actitudes y comportamientos que están en el ADN de la mujer: la comprensión, la ayuda, la colaboración, el equipo, y ese sentido de familia, vinculado a la maternidad, que nos hace cuidar de todo lo que nos rodea e intentar mejorarlo para los demás. El año pasado, el 8 de marzo, fui al Parlamento Europeo a hablar de este movimiento de mujeres de las artes que quieren cambiar el mundo. [Fue elegida por la Comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad de Género del Parlamento Europeo (FEMM) como invitada especial para intervenir en la sesión inaugural de la Cámara] Y les dije que proponíamos la unión de mujeres capaces de impregnar el universo con una mirada distinta y dibujar un horizonte más esperanzador para la sociedad, mujeres que aman la cultura y que a través de ella quieren cambiar el mundo. Europa siempre es mucho más reflexiva en sus movimientos que Estados Unidos. Creo que los movimientos europeos parten de un entorno culturalmente más profundo y de valores mucho más meditados. Al final, el movimiento 'Me Too' se está convirtiendo en una especie de dedo acusador que está siendo aprovechado por alguna gente para sus intereses. Siempre es bueno denunciar una situación que no es favorable para la mujer, pero cuando alguien tiene que denunciar una situación concreta, la que sea, siempre se tiene que hacer con pruebas. ¿Sabe a mí lo que me da mucha pena?

-Adelante...

-Que en este país se den casos de mujeres a las que han asesinado sus parejas cuando ellas ya habían denunciado malos tratos, eso es tremendo. Que con pruebas, y habiendo denunciado la situación, no se tomen las medidas para proteger a esas mujeres me resulta muy difícil de entender. Y tengo que decir que lo he sufrido en mis propias carnes y sé de lo que estoy hablando. Si a mí me ha ocurrido, que creo que soy una persona con suficiente capacidad como para moverse en el mundo en que vivimos, qué no será de muchas mujeres que tienen mucha más indefensión por su situación económica, social y tantas otras cosas.

Por otro lado, no hay que olvidarse de que hay muchos hombres que se identifican con esta lucha de las mujeres por la igualdad; y no se trata de que se maquillen las cosas, sino de conseguir una igualdad real; es decir, que si de repente un 80% de mujeres lo merecen, que estén ahí por méritos propios. Y si hay un hombre que está más cualificado que una mujer para un puesto concreto, que acceda el hombre. Yo quiero una sociedad justa.

-Y con respecto a Plácido Domingo, ¿se le ha pasado por la cabeza dejar de cantar con él?

-No, ni se me ha pasado por la cabeza. Mi relación con él, lo que yo he vivido, lo que yo puedo contar de él nada tiene que ver con lo que están contando. Me resulta muy difícil imaginar una situación de acoso protagonizada por Plácido, una persona en la que yo he visto un tipo de tratamiento muy distinto. Yo puedo hablar de lo que yo conozco, y de la gente a la que conozco. Me resulta muy triste lo que ha pasado. Cuando yo he vivido una situación desafortunada, inmediatamente he ido a alguien que estuviera por encima a decirle: 'Oiga, está pasando esto y no me gusta'. Que treinta años después alguien cuente algo que en su momento no denunció, no lo puedo entender. Ahora hay muchas mujeres que estamos en una situación de poder...; aunque es verdad que está menos en la naturaleza de la mujer el acosar [risas].

Adormecidas

-¿Qué no le gustaría nada?

-Convertirme en una de esas personas adormecidas que, lamentablemente, tanto abundan hoy. Si estás adormecida, eres muy fácil de conquistar con baratijas, y yo soy de las que piensan que en la vida merece la pena buscar un diamante; aunque solo sea uno, pero no estar rodeada de baratijas.

-¿No se ha planteado dimitir de la SGAE?

-No, no voy a dimitir. Soy una mujer responsable y nunca he sido títere de nadie. Creo que las cosas se pueden arreglar y que si, al final, todos los que podemos hacer las cosas bien y creemos en la honestidad, la excelencia y la pulcritud en nuestras acciones miramos para otro lado, siempre estaremos dejando que sean los otros los que hagan las cosas mal. Yo quiero luchar por los autores y por la creación; hay más de 120.000 socios en la SGAE, que acaba de cumplir 120 años y que está sufriendo agresiones muy injustas. Soy una mujer constructiva, que se entrega a las responsabilidades que asume y que no me dejó manejar. Con la verdad por delante siempre se consigue ganar.