La España del siglo XVIII, en las manos de un conde

Escultura de Carlos III, que preside la sección 'Conocimiento de la población y el territorio'./Enrique Martínez Bueso
Escultura de Carlos III, que preside la sección 'Conocimiento de la población y el territorio'. / Enrique Martínez Bueso

El Palacio Almudí y la sala Verónicas de Murcia acogen a partir del martes la exposición 'Floridablanca. La sombra del rey' con más de trescientas obras

Rosa Martínez
ROSA MARTÍNEZ

Tres años, en los que se han redactado tres proyectos expositivos distintos, ha costado cuadrar el calendario para que la exposición 'Floridablanca. La sombra del rey', pueda contemplarse, como ocurrirá a partir del martes, en Murcia. El Palacio Almudí de la capital y la sala Verónicas, cercana al magno edificio, son los espacios escogidos para dar cobijo a esta muestra, en cuya puesta en marcha han participado diversas instituciones, desde la Comunidad Autónoma, a través de la Consejería de Cultura, al Ayuntamiento de Murcia y Acción Cultural Española (AC/E), con el apoyo todos ellos de la Fundación Banco de Sabadell y de Gesa Mediación.

Dirigida por el catedrático de la Universidad de Murcia Javier Guillamón y comisariada por el también catedrático Isidro Bango y el profesor Ismael Gutiérrez (estos dos últimos de la Universidad Autónoma de Madrid), se presenta como «una de las grandes exposiciones que en los últimos años se han dedicado a Carlos III o al siglo XVIII», con especial protagonismo en la figura del murciano conde de Floridablanca. Está conformada por 330 obras de distinto tipo: pintura, escultura, grabados, documentos, artes decorativas, numismática, etc., repartidas en 15 secciones. Ocupa las dos plantas del Palacio Almudí -donde se exponen la mayor parte de las piezas- y encuentra extensión en la antigua iglesia de Verónicas, en la que se podrá disfrutar, entre otros, del cuadro 'La condesa de Montijo con sus hijas', pintura atribuida a Goya y perteneciente a la colección privada de la familia Fitz James Stuart. Este es, precisamente, señala Bango, uno de los lienzos cuyo préstamo más ha costado conseguir. Formó parte de la exposición 'Jovellanos, ministro de Gracia y Justicia', celebrada en Gijón en 1998, y desde entonces, afirma el comisario madrileño, no ha vuelto a exhibirse en público.

Hasta 54 instituciones, galerías y coleccionistas privados han prestado obras para esta muestra, que se podrá visitar hasta el 28 de abril de forma gratuita. Hay piezas del Museo del Prado, del Museo Arqueológico Nacional, de los archivos General de Simancas, Histórico Nacional y Municipal de Murcia; de la Biblioteca Nacional, del Ministerio de Hacienda, de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y de Patrimonio Nacional, entre una larga lista de prestadores. Con todas ellas, afirma Bango, los organizadores de la muestra han intentado «dar un imagen de la compleja actividad política del protagonista», con el propósito de «exponer los hechos a través de las obras y que sea el espectador quien decida».

La muestra reúne piezas de 54 prestatarios, entre los que figuran Patrimonio Nacional y El Museo del Prado

Nacido en Murcia en 1728, de origen humilde y con gran proyección en el reinado de Carlos III -llegó a convertirse en la persona de máxima confianza del rey-, José Moñino y Redondo, a la postre conde de Floridablanca, fue, explica Bango, «un personaje complejo que llevó a cabo acciones muy discutidas por sus contemporáneos». Querido y odiado a partes iguales, recoge Bango la definición hecha por dos embajadores de la época: «Floridablanca fue la gran figura del siglo XVIII en España». A él se le debe, llama la atención el comisario e historiador, «la renovación del país», al que «volvió a situar con gran protagonismo en la política internacional».

La principal diferencia entre el murciano y el resto de políticos coetáneos figura en la efectividad de sus proyectos, «mientras otros proponen ideas que no llevan a cabo, Floridablanca logra poner en marcha todas sus empresas: cuadriplicó, por ejemplo, las leguas de carretera que había en el país, y patrocinó la vía de Andalucía, de tal manera, que quienes viajaban por ella comentaban que era el mejor camino de Europa», resalta Bango, quien, no obstante, recuerda que, al tiempo que alimentó el progreso, Moñino «defendió la supremacía del rey siguiendo los criterios del Antiguo Régimen». «En este sentido, fue un hombre contradictorio, a la vez reformista y conservador».

Auge y caída

Aunque con Floridablanca como eje vertebrador, la muestra que acogerán Verónicas y El Almudí es también el reflejo de una época. El 90% de las obras que en ella se exhiben, apunta Bango, tienen por objeto ilustrar el imaginario del tiempo en el que vivió el político murciano, una etapa «muy interesante» porque en ella confluyen dos grandes tendencias, representadas por quienes quieren renovar el país y la sociedad bajo la luz de la Ilustración, y quienes defienden los parámetros ultraconservadores, que, además, en el primero de los casos, puntualiza Bango, atiende a otras dos corrientes: la encabezada por «los más apasionados, que piden un cambio radical», y la que aglutina a los llamados «déspotas ilustrados, que mantienen algunos aspectos del pasado». Entre estos últimos se encuadraría, indica Bango, Floridablanca.

Se podrá ver hasta el 28 de abril y pone de relieve «la compleja actividad política de su protagonista», afirma el comisario Isidro Bango

A lo largo de sus 80 años de vida, José Moñino desempeñó diversos e importantes cargos. Abogado de los Reales Consejos desde 1748, ingresó en el Concejo de Castilla como fiscal para convertirse después en ministro de Su Majestad ante la Santa Sede. En 1773 le fue concedido el título nobiliario, alcanzando poco más tarde la Secretaría del Despacho de Estado. «El rey llegó a decir de él que lo que decía Floridablanca era el Evangelio», apunta Bango, quien cree que «todo lo realizado durante el periodo de actividad política de Floridablanca podría decirse que se debió a él en exclusiva. Carlos III le dejó hacer lo que quiso», añade el historiador.

Su figura, no obstante, está rodeada de «luces y sombras». En la última etapa de su ministerio «duda de si las reformas emprendidas habían sido acertadas. El rey, entonces Carlos IV, considera que es un hombre ya cansado por la edad, y que comete errores, por lo que en 1792 decide destituirlo. Le sustituye [el conde de] Aranda, que defendía prácticamente sus mismos ideales, pero con la salvedad de que se pone al lado de la aristocracia. Apenas dura en el cargo, y es relevado por Godoy», cuenta Bango de los hechos acaecidos recién estallada la Revolución francesa.

El final de Floridablanca, sin embargo, no fue totalmente gris: «Murió al frente de la Junta Suprema de Defensa, cargo que ocupó ya con 80 años, y para el que, hasta sus enemigos, le propusieron». Fue en 1808, fecha en la que el murciano fallece -lo hará en Sevilla-, y en la que se da inicio a la Guerra de la Independencia contra las tropas napoleónicas.

Documentación

En torno a la figura de Floridablanca y el siglo XVIII se han realizado diversas exposiciones, también en la ciudad de Murcia, donde en 2008 se presentó la muestra 'Floridablanca (1728-1808), la utopía reformadora', con motivo de la conmemoración de los doscientos años de la muerte del político. Entonces se pudieron ver en torno a doscientas piezas, expuestas en el Centro Cultural Las Claras de la Fundación Cajamurcia y la sala de San Esteban. Aquella fue, reconoce Bango, una exposición «espléndida», en la que igualmente se exhibieron obras procedentes de otras instituciones. La que el martes inaugura el Almudí y Verónicas es también, en palabras, de su comisario, una muestra «muy importante» y, desde el punto de vista de la documentación histórica, la que más piezas presenta.

Junto a la muestra de volúmenes originales se han instalado pequeñas pantallas digitales que permitirán al público conocer el contenido completo de libros y actas relevantes en la época. Los recursos audiovisuales acompañarán el discurso narrativo de la exposición, en la que se recreará el salón de la Aduana de Carlos III en Barcelona, entre otros espacios y curiosidades; y se reproducirá mediante holografía dos piezas del Museo de Ciencias Naturales de Madrid; en concreto un elefante y un megaterio.

Prestadore

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Instituciones y particulares
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Archivo General de Simancas
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Archivo Histórico Nacional
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Archivo Municipal de Murcia
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Arzobispado de Pamplona y Tudela
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Banco de España
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Biblioteca Nacional
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Calcografía Nacional
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Carmen de la Puerta
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Diócesis de Albacete
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Enrique Gutiérrez de Calderón
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Familia Puga-Abelenda
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Fernando Gómez Pomar
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Fernando Maldonado
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Fundación BBVA
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Fundación Casa de Alba
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Fundación FUSARA
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Galería Caylus
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Galería Guillermo de Osma
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Galería Marita Segovia
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Iglesia San Juán Bautista de Murcia
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Ilustre Colegio de Abogados de Albacete
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Instituto Valencia de Don Juan
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Jaime Fitz James Stuart
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Javier Fernández Landeta
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Jose Antonio Cámara de Juan
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Juan Fernández-Duran
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Luis Fitz James Stuart
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Ministerio de Hacienda y Función Pública
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Museo Arqueológico de Lorca
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Museo Arqueológico Nacional
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Museo Cerralbo
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Museo de América
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Museo de Artes Decorativas
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Museo de Bellas Artes de Alicante
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Museo de Bellas Artes de Murcia
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Museo de Ciencias Naturales
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Museo de Historia de Madrid
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Museo de Huesca
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Museo de Pontevedra
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Museo del Romanticismo
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Museo Nacional de Escultura de Valladolid
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Museo Nacional del Prado
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Palacio Almudí
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Palacio Episcopal
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Patrimonio Nacional
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Real Academia de Bellas Artes de San Fernando
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Real Academia de Jurisprudencia y Legislación
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Real Academia de la Historia
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Real e Ilustre Junta de Damas de Honor y Mérito
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Real Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País
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Rogelio Folgueras
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Secretaría General del Tesoro y política Financiera
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Sofía Clausen Zubiria
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Universidad Complutense
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Universidad de Valencia

Cada una de las 15 secciones en las que está dividida la muestra se centran en un aspecto de la actividad desempeñada por Floridablanca, desde sus inicios como abogado, su relación con la Corte y sus ideas políticas, pasando por la indumentaria de la época, la atención que le otorgó a la educación o el impulso de la ciencia. Estos dos últimos apartados son secciones visitables en la sala Verónicas. La muestra sobre Floridablanca, que permanecerá abierta de lunes a sábado en horario de mañana y tarde (de 10 a 14 y de 17 a 21) y domingos y festivos solo en horas matinales, contará con visitas guiadas para grupos todos los miércoles y domingos. Estas se podrán reservar a través de una web creada ex profeso para la muestra (www.expofloridablanca.com).

Goya, Mengs, Batoni, Tiépolo, Maella, Bayeu, Carnicero, Fernández de Ruiloba, Bonito... son solo algunos de los nombres de los creadores que dan forma con sus trabajos a esta exposición, para la que, confiesa Bango, «solo hemos renunciado a las piezas americanas, por su costo». «Nos hemos pateado toda España para localizar estas obras. Ha sido un trabajo laborioso», asegura el comisario madrileño.

 

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