Antonio Altarriba y Kim: «Una sociedad que no sabe reírse de sí misma está al borde de la tiranía o muerta»

Antonio Altarriba y Kim se fotografían con una nariz de payaso. / V. Vicens/ AGM
Antonio Altarriba y Kim se fotografían con una nariz de payaso. / V. Vicens/ AGM

Los autores de cómic Altarriba y Kim hablan hoy, a las 20 horas, en la Biblioteca Regional del Cómic español, patrimonio europeo

Pepa García
PEPA GARCÍA

Antonio Altarriba (Zaragoza, 1952) y Kim (Barcelona, 1941) son dos de los autores destacados del cómic español, un género artístico y literario que se ha ganado por méritos propios un lugar en el olimpo de las artes. Hoy, ambos, pareja artística desde que se conocieron a mediados de los 2000 y decidieron trabajar juntos en el guión de 'El arte de volar' (2009), sobre la vida del padre de Altarriba, participan en la última cita de la programación 'Comité Comiteca 2018' de la Biblioteca Regional de Murcia. Bajo el título de 'Cómic español, patrimonio europeo', intervienen en un encuentro con aficionados al tebeo en el que hablarán de lo divino y de lo humano, pero siempre relacionado con el universo del cómic que une a ambos. Juntos ganaron en 2010 el Premio Nacional de Cómic y, juntos también, se embarcaron en la aventura de hacer justicia con la madre de Altarriba, Petra, en 'El ala rota' (2016) y escribir la segunda parte de una historia que ofrece una visión completa del convulso siglo XX, de la dictadura de Primo de Rivera hasta el 2001.

Con motivo de esta cita, que dará comienzo esta tarde a las 20 horas en la Biblioteca Regional, Kim y Altarriba atienden a esta Redacción para hablar de arte gráfico y actualidad, de humor y cosas serias. Además, ambos autores destacarán la revalorización del cómic como material didáctico en la enseñanza actual y también de cómics como 'Carpanta', que descubren que «España pasaba hambre tras las rutas imperiales del Régimen». Y, como señala Altarriba, cuán universitario se ha hecho esta disciplina: «Cuando hice mi tesis hace 40 años sobre el cómic fue casi una afrenta a la universidad y ahora se están leyendo de 30 a 40 tesis sobre este tema todos los años en la universidad española».

La cita

Qué y quién
Los autores Antonio Altarriba y Kim cierran la programación 'Comité Comicteca 2018' con un mano a mano bajo el título 'Comic español, patrimonio europeo'.
uDónde y cuándo
Comiteca de la Biblioteca Regional (Juan Carlos I, 17, Murcia); hoy, a las 20 horas.

-¿Es especialmente vulnerable hoy el cómic como patrimonio en una sociedad que cuestiona la legitimidad del humor en todos lo ámbitos?

–Hay que tener en cuenta que el cómic, con esta denominación genérica, trata todos los temas. No solo son historias de humor, también hay denuncias satíricas muy fuertes sobre la sociedad, sobre la política,... Historias que, como las nuestras, recorren en el siglo XX a través de dos figuras normales y corrientes, como mi padre y mi madre, que vivieron un periodo muy convulso: la Guerra Civil, el hambre, el exilio, la resistencia, la lucha contra los alemanes... En definitiva, el cómic aborda experiencias personales muy profundas, porque es una forma de expresión abierta a todo tipo de géneros. En ese fondo humorístico que tienen los dibujos y su capacidad de caricaturizar, el cómic siempre ha sido muy combativo. Por eso, a pesar de la hipercorrección y de políticas que a veces bordean la censura con cualquier tipo de excusa, el cómic siempre está dando la batalla por el humor, que es dar la batalla por la libertad de expresión y por la democracia.

«Dar la batalla por el humor es darla por la libertad de expresión y la democracia»

No olvidemos que una de las víctimas de los últimos años fueron caricaturistas y humoristas de cómic de 'Charlie Hebdo'; y en la Transición, una de las bombas que produjo un muerto, se colocó en la revista de humor 'El Papus'. Una sociedad que no sabe criticar ni admite que se puedan ridiculizar los valores o símbolos que algunos pretenden sacralizar avanza hacia un sistema de autoritarismo que muchos no estamos dispuestos a admitir.

«El cómic siempre ha sido muy combativo, a pesar de la hipercorrección y de las políticas que bordean la censura con cualquier excusa»

-¿Cómo vive la judicialización del humor?

–Hoy acabamos de saber que este proceso que había intentado lanzar la familia Franco contra la ridiculización de la figura del dictador en 'El Intermedio' ha sido sobreseído por el juez, porque están amparados por la libertad de expresión. Estamos muy sorprendidos de que ciertos tipos de bromas o humor pasen a juicio y obtengan sentencias absolutorias y otros las tengan condenatorias. Hay una diversidad de criterios que igual se lo tendrían que hacer ver, los propios jueces. Porque, en todo caso, lo que vamos a ver, por ejemplo con Valtònyc, es que cuando acabe con todo este proceso judicial en España va a acudir al Tribunal de Derechos Humanos de Estrasbrugo y es prácticamente seguro que allí sí le va a amparar la libertad de expresión. Ya se nos ha advertido en varias ocasiones desde Europa que la figura de la monarquía la tenemos hiperprotegida y que es mucho más importante el derecho a la libre expresión que esa especie de aureola casi sacralizadora que colocan alrededor de la monarquía. Ya sabemos, gracias a la justicia europea, que podemos quemar fotos del Jefe del Estado en un acto de protesta política. Esta es una batalla que, mientras sigamos viviendo en una Europa con la libertad de expresión como pilar fundamental, se ganará. Vienen tiempos duros, los estamos viviendo, pero algunos estamos dispuestos a dar la batalla.

«Hay tal diversidad de criterios que, igual, los jueces se lo tendrían que hacer mirar»

-¿Tiene que tener algún límite el humor?

–No. Nos podemos reír de todo. Cada uno tenemos cosas de las que no nos hace ni puñetera gracia que se rían. Pero, qué vamos a hacer. El humor no solo nos hace más inteligentes sino que nos hace ser más tolerantes y abiertos. Es indispensable. Una sociedad que no sabe reírse de sí misma, que no sabe ejercer la autocrítica, es una sociedad que está al borde de la tiranía o muerta.

-¿Cree que habrá que proteger el humor y declararlo en peligro de extinción?

–Espero que no. Además, siempre nos hemos preguntado qué nos diferencia a los seres humanos del resto de los animales. Antes pensábamos que la capacidad de reírnos, pero ahora sabemos que los primates también se ríen. Y esta comprobado que los animales que se ríen o celebran con alegría algunos momentos son los más inteligentes. Entonces, espero que nunca seamos tan estúpidos como para llegar a prohibir el humor. Eso casi daría para lugar al guión de un cómic: un dictador que decide prohibir la risa. Sería la pesadilla mayor y la anulación de lo que nos constituye esencialmente como seres humanos.

«El humor no solo nos hace más inteligentes, sino más tolerantes y abiertos»

–La sociedad está viviendo una radicalización, tanto por el lado de movimientos como los CDR del movimiento independentista como por el resurgir de la extrema derecha y muchos de sus postulados. ¿Es más necesario que nunca conocer la historia de España reciente, la del último siglo que abarcan 'El arte de volar' y 'El ala rota'?

–Yo creo que estos brotes de radicalización tienen como base fundamental la ignorancia. España es un país en el que, debido a una serie de circunstancias sociales, hemos tenido muy descuidada nuestra propia historia durante 40 años, porque solo existía una versión de la historia, la que nos imponía el franquismo. Y durante los 40 años que han seguido, durante la Transición, por temor a reabrir heridas ha continuado. Yo he sido profesor hasta hace muy poco y sé que el periodo del siglo XX siempre ha sido muy problemático de impartir. En primer lugar, porque muchos de los archivos, con información básica sobre los acontecimientos de la Guerra Civil y los que siguieron en la parte más dura de la dictadura, siguen sin estar abiertos a los investigadores. Esto nos convierte en una excepción mundial. Sabemos más del incidente de Palomares por la desclasificación de los archivos de la CIA que por nuestros propios archivos. Sabemos más de nuestra Guerra Civil porque países que han sido tan herméticos como la antigua URSS tienen abiertos sus archivos. Sin embargo, hay una buena parte de los archivos del Ejército, la Guardia Civil y la Iglesia que siguen estando inaccesibles a los historiadores.

«Espero que nunca seamos tan estúpidos como para llegar a prohibir el humor»

En un país que conoce bien su historia estas radicalizaciones y fenómenos se extienden mucho menos rápidamente. La fórmula sería formación, información, instrucción, estudios... La ignorancia es ese desierto en el que se puede sembrar cualquier semilla maldita que luego nos arrepentiremos de que haya crecido, porque nos lleva a muy malos escenarios.

-¿Nos tenemos que sentir culpables por el apoyo masivo de jóvenes a estos movimientos radicales?

–Sí, sí, sí. Hay una generación, a la que pertenezco, que no hemos sabido enseñar a nuestros jóvenes ni transmitirles ese legado de veracidad histórica, de concordia y vemos como, desgraciadamente, por ese fallo prende en ellos tan fácilmente estos mensajes que son simplemente soflamas sin ninguna edificación. Y, como la gente joven es más inflamable en estas cuestiones de la política, prende en ellos.

«Sabemos más del incidente de Palomares por los archivos desclasificados de la CIA que por los nuestos»

-¿Qué opina Kim de que 'Martínez El Facha' haya vuelto en carne y hueso con más descaro que nunca?

–Cuando se creó 'El Jueves', hace ya 40 años, el grupo de humoristas que estuvo en la base de la creación hizo una reunión y se estableció una lista de posibles personajes de la actualidad del momento especialmente representativos. Kim no pudo acudir y en el reparto que hizo el 'staff' quedó sin atribución 'El Facha', que representaba a Blas Piñar, Fuerza Nueva, el búnker que se resistía a las transformaciones democráticas del régimen anterior,... Al principio no le hizo mucha gracia, pero Kim lo supo coger y, de aquella lista de personajes, el único que sobrevive es Martínez El Facha. De hecho, creo que tras Mortadelo y Filemón es el personaje de cómic con más historia, ya tiene 40 años. El problema que tenemos en España es que cada vez que parece que esto del facha se ha acabado, la actualidad lo desmiente. De hecho, en uno de los últimos episodios, Martínez El Facha y sus compañeros se fueron a sacar el cadáver de Franco del Valle de los Caídos para evitar la profanación de la que hablan algunos. La actualidad de estos momentos no nos permiten separarnos de todos estos personajes que giran en torno a esta ideología fascista. Martínez El Facha tiene 40 años y Kim tiene tema para rato, y lo que le sobra con la actualidad informativa.

«Una buena parte de los archivos del Ejército, la Guardia Civil y la Iglesia que siguen estando inaccesibles a los historiadores. Esto nos convierte en una excepción mundial»

-En 'El ala rota', trata la invisibilidad de la mujer durante la España franquista, Ahora que parece que el movimiento feminista ha cobrado importancia, ¿puede ayudar este cómic a demostrar que el feminismo todavía es necesario?

–Yo espero que sí. De hecho creo que este cómic es la consecuencia del movimiento feminista que nos ha hecho ver, sobre todo al hombre, cosas que dábamos por hechas o instaladas. Cuando hice la historia de mi padre: más dramática, más vistosamente heroica, con una dimensión épica que se presta más a la narración... tardé 5 o 6 años en darme cuenta que el personaje de mi madre, muy en segundo plano, merecía tener un libro propio y que no desmerecía como protagonista la trayectoria de mi padre. Y, en eso, entre otros factores personales, influyó mucho ese cambio de perspectiva que en los últimos años los movimientos feministas están poniendo sobre la mesa, de recuperar tantas figuras olvidadas. Mi madre no era una mujer militante por el feminismo, pero formaba parte de la práctica totalidad de mujeres, no solo invisibles, sino prácticamente sin ningún tipo de derechos. Ni siquiera podían tener una cuenta propia en el banco. Por eso, cada uno de los capítulos en los que se divide la historia de mi madre, vienen introducidos por la figura de un hombre, porque esa era la historia de estas mujeres: primero, mi abuelo (su padre); luego el patrón para el que servían; y, finalmente, mi padre, que, en el fondo, era un artista, pero, a la luz de todo, esto descubres que pertenecía a una generación en la que los dejes y comportamientos machistas estaban ahí.

«La ignorancia es ese desierto en el que se puede sembrar cualquier semilla maldita que luego nos arrepentiremos de que haya crecidol»

Es muy importante que las mujeres no solo conozcan la situación de su combate en el momento actual, sino de qué tradición viene, cómo vivían sus abuelas y de qué manera tan anónima como heroica resolvían esos problemas.

«El movimiento feminista nos ha hecho ver, sobre todo al hombre, cosas que dábamos por hechas o instaladas»

-Entre los dos tratan los temas 'top' de lo que llevamos del siglo XXI, porque 'Nieve en los bolsillos', de Kim, trata la migración, en concreto de los españoles.

–Sí, él lo hizo porque le vino a la mente el año 1963, en el que una cantidad muy importante de españoles, que contribuyeron de manera muy decisiva a lo que se llamó el milagro económico del franquismo, estaban trabajando fuera: Francia, Alemania, Suiza,... pero también en países suramericanos. Eran personas con una vida muy dura y sacrificada, sometidos a una explotación laboral tremenda, que vivían para ahorrar y mandar dinero a la familia. Desde los 50 hasta bien entrados los 60, una buena parte de España vivía de sus remesas. Cuando Kim empezó no tenía presente la actualidad de la inmigración y los refugiados, pero se ha convertido en un punto clave de discusión entre tendencias políticas. Hay veces que se mantienen discursos que no tienen en cuenta de dónde venimos, es que estamos hablando de nuestros padres, como mucho nuestros abuelos, los quienes se vieron en esa misma situación. El libro de Kim, aparte de reconstruir el mundo del emigrante español en el extranjero, puede servir para hacernos pensar un poco en la inmigración y en lo beneficioso que estas poblaciones pueden ser para mantener nuestro sistema de pensiones y nuestro Estado de Bienestar. Que piensen en las consecuencias de esas fobias, manías y rechazos al diferente.