Patatas asadas con dos salsas

Patatas asadas con dos salsas

Pachi Larrosa
PACHI LARROSA

Una patatica asada es un don de la naturaleza. Cuando monsieur Parmentier tuvo la osadía de ofrecerle a María Antonieta una flor de la patata en la Francia del XVIII, que esta se colocó en el canalillo de su generoso escote, aparte de jugarse el gaznate (luego se puso de moda), el buen boticario nos hizo un favor a todos. Al lío. Envolvemos las patatas en papel albal y las pinchamos. Envolvemos de la misma manera las dos cabezas de ajo. Cortamos los tomates por la mitad. Lo colocamos todo en una fuente de horno, con los tomates con el corte hacia arriba. Salpimentamos estos, los regamos con un chorrito de aceite y lo tendremos cerca de una hora o hasta que las patatas estén tiernas. A 180 grados. Dejamos que se temple todo y a montar las salsas. Quitamos la piel a los tomates, aplastamos la pulpa con un tenedor y la regamos con un poco de aceite. Añadimos una pizca (¡una pizca!) de harisa. Cortamos en dos las cabezas de ajo y apretamos para que salga la carne, que tendrá textura de crema. La montamos batiendo con un poco de aceite con un tenedor y añadimos unos granos de sal. Cortamos las patatas por la mitad, espolvoreamos encima unas hierbas aromáticas secas y a disfrutar como locos con algo tan simple y delicioso.

Ingredientes

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4 patatas medianas
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2 dientes de ajo
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2 tomates duros
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Aceite de oliva
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Sal
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Hierbas aromáticas secas
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Perejil
Matsu El Pícaro (Matsu Toro)

El ajo es un producto antimaridaje... si está crudo. Pero no es el caso. De todas maneras, las dos salsas son potentes, así que necesitamos algo con cierto carácter. Como este tinto a la vez fresco y complejo elaborado con Tinta de Toro. PVP: 7 euros.