«Soy la que hace los mejores huevos fritos del mundo»

Gloria Alarcón, corriendo por las calles de Murcia. / enrique martínez bueso
Gloria Alarcón, corriendo por las calles de Murcia. / enrique martínez bueso

Gloria Alarcón, profesora y vicesecretaria general de Economía e Igualdad del PSRM

Antonio Arco
ANTONIO ARCO

Gloria Alarcón. Murciana. 54 años. Profesora del Área de Hacienda y Economía del Sector Público de la UMU. Vicesecretaria general de Economía e Igualdad del Partido Socialista de la Región de Murcia (PSRM). No se parece a nadie. Tiene rasgos de Prometeo, una pasión desbordada y un punto -muy sensato- de locura(s). Sabe de escalofríos y persigue la belleza en el fluir de la vida y en las silenciosas antigüedades. Volcánica.

1 -¿Un sitio para tomar una cerveza?
-La Barandica de Farina, en Cehegín.
2 -¿Una canción?
-'Single Ladies', de Beyoncé.
3 -Un libro para el verano.
-'La quinta mujer', de Henning Mankell.
4 -¿Qué consejo daría?
-¡Disfruta!
5 -¿Cuál es su copa preferida?
-Hendricks con pepino.
6 -¿Le gustaría ser invisible?
-No.
7 -¿Un héroe o heroína de ficción?
-La Princesa Leia.
8 -Un epitafio.
-«Llegó. Aquí está».
9 -¿Qué le gustaría ser de mayor?
-Una señora encantadora.
10 -¿Tiene enemigos?
-Sí.
11 -¿Qué detesta más?
-La imbecilidad.
12 -¿Un baño ideal?
-En la playa del Calipso, en Terreros.

-¿El amor es ciego?

-Sobre todo cuando te pilla siendo joven. Además, con las mujeres se da el caso de que, cuando crees que ha llegado el momento de tener pareja y de conformar una familia, te enamoras más que de la persona, del proyecto. Es fácil autoengañarse y autoenamorarse. Yo tuve un ojo pésimo con el padre de mi hijo [Antonio Juan; 25 años]. Y la relación se acabó para siempre cuando tuve claro que la educación que cada uno quería para nuestro hijo era totalmente distinta. Me casé con 26 años, tuve a mi hijo con 27 años y me divorcié con 33 años.

«Cuando voy a mi casa de Cehegín, hablo con los espíritus que hay allí. Son felices»

-¿Cómo lo ha educado?

-He intentado reproducir la educación que a mí me dieron mis padres, y eso que yo he sido muy rebelde toda mi vida y muy independiente. Lo he educado para ser una persona honrada, honesta, sincera, responsable, culta, lectora, curiosa; y le he enseñado mucho mundo.

-¿Por dónde empezó?

-Un mes después de parir, ya nos fuimos a ver el puente de Alcántara, que está camino de Portugal. Un puente impresionante. Hemos viajado, desde que era muy pequeño, por países como Colombia, México, Suiza...; y estuvo viviendo conmigo en Alemania mucho tiempo. Quería enseñarle el mundo y que aprendiese idiomas.

«La UMU es, como todas las universidades lo son, machista»

-¿Usted cuántos habla?

-Inglés, alemán, francés, italiano y castellano. Somos veintisiete primos hermanos y todos, desde niños, hemos salido al extranjero y como mínimo hablamos un idioma más del nuestro propio. A mí, con doce años me mandaron a Suiza a estudiar francés. Venía más gorda de tanto queso, leche y mantequilla como nos daban allí.

-¿Qué fue una suerte?

-El amor volvió, pero me pasé diez años sin querer comprometerme con nadie, porque me daba miedo que mi hijo pudiese no llevarlo bien. Tenía 43 años cuando conocí a Andreu, un catalán que vivía en Mucia con el que sigo muy feliz, sí, sí, sí, sí.

«¿Por qué lo voy a perdonar? Me hizo mucho daño. Lo veo muy de vez en cuando y sigue siendo horrible encontrármelo»

-¿Cuál es la clave para que así sea?

-La clave es el respeto mutuo, el reparto equilibrado de papeles, la comunicación y que, además de proyectos en común, cada uno tenga sus propios proyectos personales. Cuando nos conocimos, él me dijo: «Está claro que nos atraemos. Hagamos un pacto: durante dos meses, vamos a funcionar como si estuviésemos juntos, y después volvemos a decidir si queremos seguir». Los dos únicos compromisos eran: no sernos infieles sexualmente y comunicarnos todos los días. Cada uno vivía en su casa. Transcurridos los dos meses, renovamos los votos y nos pusimos otro plazo, ahora de seis meses. Y luego ya, ¡votos sin fecha de caducidad! [Risas]

-¿Y la magia?

-Para mí consiste en llegar a casa y que tenga preparado un delicioso 'pan tumaca'. O en que yo le deje escrito por la mañana, antes de irme al trabajo, 'Te quiero mucho'.

-¿Hace usted eso?

-Él hace más lo del 'pan tumaca'.

-¿Qué no le pasa?

-No me aburro jamás. Considero que la falta de curiosidad es destructiva, pero no hablo desde la experiencia. Yo soy cada día más curiosa.

-¿A favor qué tiene?

-Soy una persona que lo aprovecha todo, veo una tirita y me corto para aprovecharla. Por las mañanas, cuando salgo a correr día sí y día no, de paso aprovecho para ir haciendo los recados pendientes, solucionar papeleos o hacerme, si me toca, un análisis de sangre. Y lo hago rapidísima.

-¿Qué más?

-A estas alturas, no me da miedo nada. Me he arriesgado muchas veces en mi vida. Me gusta tener mi propio juicio sobre todas las cosas, y eso hace que intente vivirlo y conocerlo todo. Y no soy soberbia, ni tampoco egoísta.

-¿En qué acertó?

-Cuando tenía 24 años, me compré una casa maravillosa en el casco antiguo de Cehegín. Un palacete del siglo XVIII y bases del XVI, que tiene mil doscientos metros cuadrados y un pasadizo secreto, que yo no he abierto, que dicen que llega al castillo. No tenía ni agua, ni luz, ni nada. Me dejaron el dinero mis padres. Es una joya.

-¿Encierra algún misterio?

-Cuando voy a mi casa de Cehegín, hablo con los espíritus que hay allí. Los saludo nada más entrar, y además están encantados conmigo y con la gente que va. Son felices. Allí mezclo gente de lo más diferente: de derechas e izquierdas, creyentes y ateos, todas las orientaciones sexuales, gente del Opus con transexuales... Y todo el mundo se entiende allí fenomenalmente. En mi vida he visto a nadie discutir en esa casa.

-¿Qué no le gusta nada?

-Mi inseguridad. Y tampoco me gusta el hecho de que siempre llego tarde a los sitios.

-¡Pues no llegue! ¿Coqueta?

-[Risas]¡Hasta el infinito y más allá! Y me gustan mucho las cosas, desde los brillantes a una caracola. Y las antigüedades y las obras de arte.

-¿Qué le dicen?

-Mi madre, mi hijo y mi novio, que me ocupo poco de ellos [risas]. Pero no es verdad.

Historias terribles

-¿Cuándo descubrió usted que esto de vivir no era fácil?

-Ya sabe usted que hice público que me violaron cuando tenía 19 años. [Publicó este mensaje: «Tenía 19 años y era virgen. Sucedió en la fiesta más popular de Murcia. Me violó un conocido. Solo le dije: 'No me hagas daño'. Fui al hospital. No denuncié. Me costó años recomponerme. Que entiendan los hombres que un 'no' es 'no' y que lo que vaya más allá es agresión sexual».]

-Tremendo.

-Es algo que pasa todos los días. Y no todo el mundo entiende, lamentablemente, que la violación no es responsabilidad de la víctima, ni motivo para avergonzarse. He hablado con muchas mujeres y sus historias son terribles: padres, hermanos... Lo que a mí me pasó no fue un hecho aislado, es algo que parece como si formase parte del ADN de nuestra sociedad. Es un problema cotidiano que hay que atajar. Cada ocho horas se produce una violación.

-Tiene que ser duro hablar de ello.

-...sin entrar en detalles, le diré que fue en Murcia, durante un Bando de la Huerta. Él, una persona muy conocida, sabía quién era yo. Yo no me insinué para nada. El sufrimiento que te provoca es enorme, y afortunadamente yo cuento con un círculo de gente que está muy cerca de mí y me quiere. No denuncié la violación pensando en mis padres, porque tenía muy claro que la denuncia iba a tener trascendencia pública. Además, sabía que nunca me iban a dar la razón. Siempre hay alguien diciendo cosas como que la culpa fue tuya por llevar la falda corta. Y por si no fuera poco el trauma de la violación, es moneda común que las mujeres agredidas nos preguntemos sobre la parte de responsabilidad que hayamos podido tener nosotras en que se haya producido la violación. Un disparate.

-¿Lo ha perdonado?

-No, ¿por qué lo voy a perdonar? Me hizo mucho daño. Lo veo muy de vez en cuando y sigue siendo horrible encontrármelo.

-¿Piensa que en la vida lo ha tenido más difícil por ser mujer?

-Claro que por ser mujer lo he tenido más difícil y me ha costado más conseguir las cosas.

-¿Por ejemplo?

-Yo tenía que ser catedrática desde hace mucho tiempo, porque yo lo valgo, pero en momentos clave siempre había ahí un hombre dispuesto a hacerme una putada; y no tengo la menor duda de que esa misma putada no se habría atrevido a hacérsela a un compañero hombre. Un mal jefe te puede fastidiar mucho. Doy fe.

-¿Por qué no se ha presentado ninguna mujer a rectora de la UMU?

-Porque una mujer no hubiese ganado. La UMU es, como todas las universidades lo son, machista. Y a ninguna le apetece quemarse a lo bonzo en el intento.

-Josefina García Lozano es la rectora de la UCAM.

-Es una excepción que a mí me encanta, desde luego. Recuerdo que, cuando Elena Quiñones dijo que «por mis ovarios» ella se presentaba, hubo profesoras de la UMU que la criticaron y la cuestionaron, lo cual ya es el colmo. Cuestionaban su ambición, como si solo fuese legítima en los hombres. Ellos se alían entre ellos y nos cierran las puertas.

-¿Con qué sigue disfrutando?

-Viajando. La última ciudad de la que me he enamorado es Glasgow; la gente de allí me parece lo más de lo más, muy cercana y un punto loca.

-¿Un lugar sorprendente?

-El lago salado de Lárnaca, en Chipre, entre miles de lugares a los que volvería sin dudarlo.

-¿A qué no renuncia?

-A ponerme pendientes; ni muerta ni viva salgo a la calle sin ellos. Y si salgo y no los llevo, regreso a cogerlos.

-¿Qué salvaría usted del mundo en llamas?

-A mi hijo.

-¿A favor del vientre de alquiler?

-Claramente en contra. Eso es el nuevo producto del neoliberalismo, que cosifica a las mujeres y las explota. Más de lo mismo.

-¿Cómo se relaja?

-Salgo corriendo. Literalmente.

-¿Por qué es socialista?

-Tengo la obligación moral de ayudar, de compartir, de trabajar por el bien común. Mi familia no es socialista, es de derechas, pero siempre me hicieron que tuviera conciencia de que yo tenía mucho más de lo que necesitaba, mientras que muchísima gente no tiene ni lo básico. Quiero contribuir a que eso cambie.

-¿Para qué es un desastre?

-Para ordenar zapatos.

-¿Qué es una verdad verdadera?

-Son muy admirados mis huevos fritos con patatas. Soy la que mejores huevos fritos con patatas hace del mundo.

-¿Qué cree?

-Que en las próximas elecciones, esta Región se librará por fin del PP. Que siguieran gobernando sería como firmar voluntariamente nuestra autodestrucción.

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