ESTÍO A LA MURCIANA

«Una amiga soñó que yo vestiría a Beyoncé»

La diseñadora Constanza Mas, en una azotea de Murcia. / Martínez Bueso
La diseñadora Constanza Mas, en una azotea de Murcia. / Martínez Bueso

Constanza Mas, diseñadora

ROSA MARTÍNEZ

Llega con el pelo mojado y las pilas cargadas. Viste de blanco y sonríe. Constanza Mas (Murcia, 1969) sonríe siempre. Es inquieta, curiosa e inconformista. Y la ganadora de la décima edición del concurso Samsung EGO Innovation project, premio que le ha permitido debutar este año en la antigua pasarela Cibeles, ahora Madrid Fashion-Week. De pequeña, quería ser piloto.

1
-¿Un sitio para tomar una cerveza? -Es más importante la compañía.
2
-¿Una canción? -'Moon River', interpretada por Audry Hepburn.
3
-Un libro para el verano. 'El bosque de una noche', de Djuna Barnes.
4
-¿Qué consejo daría? -Abre tu mente.
5
-¿Cuál es su copa preferida? -Vino.
6
-¿Le gustaría ser invisible? -Sí, me encantaría.
7
-¿Un héroe o heroína de ficción? -Wonder Woman.
8
-Un epitafio. -La vida es bella.
9
-¿Qué le gustaría ser de mayor? -Astronauta.
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-¿Tiene enemigos? -No.
11
-¿Lo que más detesta? -La mentira, la injusticia y la intolerancia.
12
-¿Un baño ideal? -Cala Compte, en Ibiza.

-¿Qué cree?

-Que mi escuela como diseñadora es la alemana; todo ese racionalismo y la función sobre la forma... Para mí las cosas tienen que funcionar, ser cómodas y sentar bien.

«Diría que el 80% de los profesionales que estamos construyendo este mundo [de moda inteligente] somos mujeres»

«Cuando echo la vista atrás me doy cuenta de que he vivido varias vidas»

-¿La moda ya le interesaba de niña?

-Sí, siempre me ha interesado, aunque no lo identificaba con una pasión. A mí me gustaba la diferencia, manifestarla y expresarla; siempre me ha gustado la gente distinta, y yo, a mi manera, he intentado serlo.

-¿Qué más ha procurado?

-No perder esa mirada infantil libre de prejuicios y ávida de ilusión. Mi madre decía que era una niña muy bondadosa e inquieta, y también muy empática, aunque rápidamente tuve que aprender a ser una superviviente: era la pequeña de cuatro hermanos.

-¿Qué guarda de aquella época?

-Todo. La curiosidad, las ganas de aprender y de descubrir, y una alta dosis de inocencia. Sigo siendo muy inocente para muchas cosas.

-¿Comenzar desde la madurez, qué le ha permitido? [Constanza Mas ha trabajado durante años como diseñadora industrial; en la moda se adentró hace poco más de seis]

-Una visión mucho más global y libre. Sin los prejuicios de la inexperiencia. La juventud es arriesgada, pero al mismo tiempo no se atreve a romper barreras. Y a mí eso ya me da igual; lo que me gusta es lo que hago, y si me arriesgo es porque quiero.

-¿A qué le llama prendas inteligentes?

-A las prendas que se comunican contigo o con el entorno a través del internet de las cosas. De momento son prototipos, y es todo muy rústico, muy artesanal, pero supone una gran revolución que, además, está siendo liderada por las mujeres. Diría que el 80% de los profesionales que estamos construyendo este mundo somos mujeres.

-¿Qué sería fascinante?

-Imaginar lo que quieres llevar puesto y vestirlo. Así es como yo me imagino el futuro.

-¿Y es posible?

-Sí. La realidad aumentada y la realidad virtual van por ahí. Lo que falta es conectar ese mundo virtual con el mundo físico.

-¿Imprimiremos ropa en casa?

-Sí, seguro.

-¿Qué superpoderes otorgan sus diseños?

-El primer superpoder es que se establece un nuevo vínculo entre la prenda y quien la lleva. Es como si cuando la conectas, despertara, y ambos empezarais a interaccionar con el entorno de un modo diferente. Yo dirijo mi trabajo a expandir los sentidos, y por tanto a expandir la mente.

-Parece ciencia ficción.

-Totalmente. Es muy difícil explicar lo que hago, incluso a mí me cuesta. Lo que intento es poner ejemplos con 'wearables', prendas que se calientan cuando hace frío, zapatos que llevan una plantilla que regula la temperatura del pie... Las ideas van cien veces por delante de las herramientas que tenemos. Lo que no me gusta es la idea de recabar datos. ¿Para qué? ¿Para que nos controlen más, para que nos conozcan mejor y seamos unos consumidores menos conscientes de que lo somos? Ya te aviso de que esos datos no son solo para nosotros.

-'Ropa simple para gente compleja' es el título de una de sus colecciones, ¿usted es una mujer compleja?

-Sí, mucho, muchísimo, y además, en todos los aspectos. Mi mente es muy compleja, mi pensamiento es muy complejo, mi vida es muy compleja...; tengo cuatro hijos, dos chicas, de 20 y 15 años; y dos chicos, de 19 y 13, y cuando eran pequeños era complicado, pero ahora que son mayores lo es todavía más. Y no es complejo porque crezcan y necesiten otro tipo de atención, es complejo porque son cuatro vidas que tienes que ayudar a gestionar y a hacerse adultas. Conforme se van haciendo mayores tienes que hacer una labor de acompañamiento importantísima que requiere muchos recursos y mucha atención. Cuando echo la vista atrás, me doy cuenta de que he vivido varias vidas y de que la vida da para mucho.

-¿Cómo es como madre?

-Muy exigente, y al mismo tiempo muy empática. Soy una madre súper implicada y volcada con mis hijos; les he abierto el mundo de la creatividad sin límites, y siempre les he inculcado el espíritu crítico, la lectura y el conocimiento.

-¿Qué le dicen ellos?

-Mis hijos están entusiasmados conmigo, me apoyan mucho, y creo que el mejor ejemplo que les puedo dar es mi trabajo y mi forma de enfrentarlo.

-¿Y qué dice de nosotros el modo en el que vestimos?

-Muchísimo, la ropa tiene códigos de comunicación mucho más ricos de lo que creemos. La forma de ser, a qué te dedicas, cómo es tu filosofía de vida, cómo es tu mente de abierta o conservadora...; hay todo un compendio de reglas sobre cómo comunicar a la hora de vestir.

-¿Cree que la ropa está sobrevalorada?

-No es que esté sobrevalorada es que buscamos en la ropa lo que no tenemos en nuestra vida, y lo que estamos haciendo con el medio ambiente y la sostenibilidad social y del planeta es una barbaridad, porque somos consumistas voraces. Pensamos que ir a comprar ropa soluciona el aburrimiento o los problemas. Hay que comprar menos y mejor.

-¿Con qué está comprometida?

-Me interesa saber hacia dónde nos dirigimos, si ya nos hemos cargado el planeta o es recuperable, pero no sé si es un compromiso o responde más a mi forma de relacionarme con el mundo. Me gusta pensar que somos muy prepotentes creyendo que nos hemos cargado el planeta cuando el planeta tiene una gran capacidad de regeneración.

-¿Qué momento de su vida rescataría?

-Me gusta pensar en los viajes.

-¿En cuál o en cuáles?

-Cuando tenía veinte años hice uno de los viajes de mi vida. Fue un viaje familiar; lo hicimos para ir a ver a mi hermano, que vivía en Hong Kong, y aprovechamos para visitar Egipto, China, Tailandia y Singapur. Si para algo me gustaría tener recursos económicos, sería para viajar, porque conocer otros lugares y otras formas de vida es lo que realmente te da perspectiva. Cuando viajas y ves que hay otros mundos y culturas muy ricos dejas de pensar que eres el ombligo del mundo.

-¿A dónde se iría una temporada, por ejemplo?

-Tráeme un globo y pongo el dedo. A cualquier parte del mundo. A Granada, por ejemplo, o a Ibiza. Ibiza conjuga las cosas que me gustan: el mar, la naturaleza y la libertad. Me iría allí en invierno para crear, y cuando se llenara de turistas, me volvería.

Enamorada

-¿Sigue enamorada?

-¡Muchísimo! Tengo la suerte de estar muy enamorada de mi marido, y de que él también lo esté de mí. El amor no es solo amor, sino conocer al otro, entenderlo y ponerte en su lugar. Mi marido es un apoyo fundamental en mi vida, me conoce muy bien y me ayuda a despejar mi mundo de ideas para encontrar el camino.

-¿Y por qué la música? Usted tenía un grupo, ¿no?

-¡Sí, sí, Eléctrica! Con mi marido, además. Y de hecho, no es que ya no exista, sino que está parado porque no tenemos tiempo para tocar, ni nosotros, ni el resto de componentes del grupo. Una parte fundamental de mi vida es la música; me acompaña y me acompañará siempre. Es una vía de expresión súper creativa.

-¿Qué hace en el grupo?

-¡Canto! Empecé con la percusión, pero luego me dieron el título de cantante [ríe].

-¿Qué tipo de música tocan?

-Rock en español.

-¿Y qué siente sobre el escenario?

-Superpoderes. En el escenario me siento súper bien. Creo que es uno de mis medios; he tenido la suerte de subirme a él con un grupo de música, pero si no lo hubiera hecho así, hubiera sido con el teatro o con otra cosa. Me llena de energía.

-¿Se considera una mujer fuerte?

-Muy fuerte, sí. Otra de las cosas que he descubierto de mí misma con el tiempo es que soy una gran encajadora de aquello que te trae la vida. Me hace darme cuenta de que soy aún más fuerte de lo que creo, y espero seguir siéndolo.

-¿La reivindicación femenina era necesaria?

-La reivindicación es importante, pero lo importante es que las mujeres no tengan que demostrar nada ni luchar por conquistar su sitio. Yo me siento muy bien en este territorio que estoy explorando, porque somos mujeres y nos entendemos muy bien, aunque eso también me pasa con los diseñadores de Murcia, que nos llevamos todos muy bien y somos grandes amigos. He tenido la suerte de no encontrarme gente con la que no me he entendido.

-¿En qué emplea el tiempo que tiene libre?

-Pues lo cierto es que no tengo, pero si encuentro un rato, me gusta leer, la naturaleza, estar con mi familia, escuchar, mirar a los ojos...

-¿Qué es un placer en su vida?

-El té. Me encanta esa nube de leche que se funde con el color del té.

-¿A qué plato no se resiste?

-A la tortilla de patatas, al gazpacho, al queso... Me encanta comer bien.

-¿Tinto o tinto con gaseosa?

-O tinto, o gaseosa, pero por separado [ríe].

-¿Qué es un reto?

-Yo desarrollo colecciones y no una sola prenda como prototipo. Hacer de un concepto una colección entera es más complicado. Además, mis prendas son ponibles.

-¿Dónde le gustaría ver sus diseños?

-Me gustaría que viajaran por el mundo. Tengo una amiga que me dijo que había soñado que yo iba a vestir a Beyoncé, y a mí me dio la risa.

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Moda, Verano