La sospechosa de quemar en La Paz a una vecina asegura ser una enferma mental

Dolores, la víctima. / j. g.b.
Dolores, la víctima. / j. g.b.

La acusada, que declaró por videoconferencia desde la cárcel de Villena, explica que toma cocaína, hachís, medicación psiquiátrica y alcohol

Alicia Negre
ALICIA NEGRE

La muerte de Dolores M. C., la vecina del murciano barrio de La Paz, de 38 años y madre de cinco hijos, que falleció tras ser rociada con líquido inflamable y quemada, sigue sin respuestas. La titular del Juzgado de Instrucción número 5 de Murcia, que instruye el caso, tomó declaración ayer a la presunta autora del crimen, M. I. T. O., pero esta apenas arrojó luz sobre el crimen

La acusada, según informaron fuentes cercanas al caso, se negó a responder a las preguntas del fiscal y del letrado Pablo Ruiz Palacios, que ejerce la acusación particular representando a la familia de Dolores. M.I.T.O. se limitó a contestar a las preguntas de su propia letrada defensora, que no entró en detalles sobre lo que ocurrió la tarde del pasado 18 de septiembre, cuando presuntamente prendió fuego a Dolores; ni sobre el enfrentamiento que ambas habían tenido, días antes, en una hamburguesería de la capital.

En una declaración muy escueta, la sospechosa explicó a la juez que consume habitualmente cocaína, hachís y medicación psiquiátrica, además de alcohol. Actualmente, aseguró, está tomando medicación porque padece «un trastorno borderline de la personalidad y una esquizofrenia paranoide».

M.I.T.O. se niega a contestar a las preguntas del fiscal y del abogado de la acusación particular

M.I.T.O. declaró ayer por videoconferencia desde la prisión alicantina de Villena, donde fue trasladada. Su interrogatorio culmina una semana en la que han declarado numerosos testigos, entre ellos familiares de la víctima.

La primera en relatar a la juez su experiencia fue la suegra de la víctima. Esta testigo explicó que se encontraba en el domicilio del barrio de La Paz con Dolores cuando la sospechosa se presentó en el mismo. La familiar concretamente estaba tendiendo algo de ropa y pudo ver a M. I. T. O. acercarse al edificio con una botella que contenía un líquido azul -y que resultó ser inflamable-. Aconsejó a su nuera que se ocultase en el cuarto de baño, pero Dolores, al parecer, no lo hizo.

Tras llamar a la puerta y armada, probablemente, con un cuchillo de grandes dimensiones, la sospechosa la roció supuestamente con ese líquido azul inflamable. Después, según atestiguó la suegra de la víctima, le prendió fuego.

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