«No querían la marihuana; vinieron a matar a 'El Perete' y se marcharon»

Tres guardias civiles precintan, ayer, la vivienda contigua a la de la víctima, en la que se halló la plantación de marihuana. / EDU BOTELLA / AGM
Tres guardias civiles precintan, ayer, la vivienda contigua a la de la víctima, en la que se halló la plantación de marihuana. / EDU BOTELLA / AGM

Tres encapuchados asesinan de un disparo en la cabeza a un vecino de Yéchar por un posible ajuste de cuentas

RAÚL HERNÁNDEZ y JOSÉ LUIS PIÑERO

Golpes a una puerta. Gritos. Un disparo, dos, tres, cuatro. Más gritos. El motor de un coche. Ruedas derrapando. Y alaridos entre llantos pidiendo ayuda. Todo ese escándalo se adueñó de madrugada, durante varios minutos, de la calle de la Huerta de la pedanía muleña de Yéchar. El alboroto se trasladó enseguida a la centralita del Centro de Coordinación de Emergencias 112, al que varios vecinos llamaron alertando del tiroteo. Cuando tuvieron el valor de asomarse a la calle para saber qué ocurría, una ambulancia y varias dotaciones de la Guardia Civil ya llegaban a la vivienda de Pedro, conocido como 'El Perete', de 37 años de edad, padre de dos niñas, natural de Albudeite y, al parecer, con antecedentes penales.

Tres encapuchados asaltaron su casa y lo mataron de un disparo en la cabeza, pero no se llevaron nada. El ajuste de cuentas es una de las hipótesis que barajan los especialistas de la Guardia Civil, hacia la que apunta el hallazgo de una plantación de marihuana que se vincula con el fallecido, y algunos testimonios revelan que la única intención de los desconocidos era quitarle la vida a Pedro, vecino de la localidad desde hace diez años.

«Me despertaron los porrazos que estaban dando a la puerta y luego entré en pánico cuando escuché los tiros, por lo menos cuatro. No se oyó ninguna discusión entre ellos. La única que gritaba llorando y pidiendo ayuda era la pareja de Pedro, porque decía que lo iban a matar. Luego se marcharon en un coche. Esos no vinieron a robar. Solo querían matarlo por algún motivo e irse, y así lo hicieron», explica una vecina.

En la casa colindante a la asaltada, los agentes de la Guardia Civil encontraron una plantación de 'maría' con 130 plantas

El robo es, pese a todo, otra hipótesis que los investigadores del Grupo de Homicidios de la Guardia Civil tienen sobre la mesa. Junto a la casa de Pedro, en el número 13, los agentes encontraron una plantación de marihuana, con 130 plantas de unos 80 centímetros de altura. La irrupción de los encapuchados pudo estar motivada, teóricamente, por un intento de hacerse con la droga.

La vivienda, que se encuentra al final de la calle, tenía electricidad gracias a que estaba enganchada clandestinamente a un poste de la luz, situado justo enfrente del inmueble. Ayer aún se podía ver el cable que se usaba para el suministro ilegal. Además, su propietario no era muy discreto con el 'negocio', porque muchos vecinos sabían de la existencia del cultivo y de la supuesta venta de droga en la casa.

Los antiguos propietarios fueron desahuciados hace cinco años y el inmueble pasó a manos de un banco. Desde entonces, había estado supuestamente deshabitado. Sin embargo, algunas fuentes, que no quieren revelar su identidad, indicaron que esa vivienda y la del 'El Perete' estaban comunicadas por dentro. «Él era el dueño de la plantación y traficaba con ayuda de personas que estaban de okupas en la casa».

Algunos vecinos de casas cercanas se quejaban ayer de que habían sufrido la visita de personas que iban en busca de estupefacientes. «La fachada de mi casa es del mismo color que la vivienda donde se producía la 'maría' y había gente que se confundía y llamaba a mi timbre para comprarla. Hasta en seis ocasiones he tenido que echarlos de madrugada, amenazándoles con llamara a la Guardia Civil», se quejaba un vecino.

Sin poder pegar ojo

Este vecino reside a escasos metros de la casa donde se produjo el tiroteo e indicó que no pudo dormir en toda la noche, porque, al igual que en alguna ocasión, se han confundido de casa, esa noche también podía haber ocurrido, lo que habría tenido funestas consecuencias para él. «Aún estoy muy nervioso. Tengo dos hijas y, solo pensar lo que podría haber pasado, me quita el sueño. Llevamos tiempo soportando muchas cosas por culpa de lo que plantan ahí dentro. Ahora que se han llevado todo, solo pedimos que esto se acabe y podamos vivir tranquilos», explicaba Ortega.

A media mañana, Fran, otro vecino, salía en dirección a su trabajo. Con cara de cansancio afirmaba que tampoco pudo dormir, «porque los tiros resuenan aún en mi cabeza», lamentaba mientras pasaba por el bar Cervantes, situado en la boca de la calle donde ocurrió el tiroteo.

Allí, numerosos clientes comentaban lo ocurrido. Entre ellos, Antonio, amigo de la víctima, quien relataba que en cuanto se enteró fue a la casa para ver si podía ayudar. «Menos mal que no estaban sus hijas. Este domingo se las llevó a su madre después de pasar aquí todo el fin de semana. La pena es que cuando Pedro disparó, no le diera a ninguno. Esto no va a quedar así», advertía.

Según Antonio, su amigo habría intentado repeler el ataque con un arma. Y la prueba -dice- es un balazo alojado en la puerta. «Ese agujero es de un tiro desde dentro. 'El Perete' se defendió, pero ante tres cobardes no pudo hacer nada. Espero que se hayan escondido bien, porque hay gente que no va a descansar hasta dar con ellos», alertaba.

Una plantación conectada con la casa contigua

A través de un agujero existente en la puerta precintada por la Guardia Civil se podía ver un camastro, junto a una mochila. Allí vivían, «al menos, dos personas» que se encargaban de atender a los compradores de la droga y que trabajaban presuntamente para Pedro, según explicaron los residentes de la calle la Huerta. El invernadero 'indoor' se encontraba en el piso superior de ese inmueble, en una estancia que en el pasado albergaba la habitación principal de la vivienda, antes de que sus propietarios fueran desahuciados. Allí, los investigadores encontraron ayer una gran plantación de marihuana, justo al lado de la casa de la víctima. El sargento de la Benemérita se puso en contacto con el alcalde de Mula, Juan Jesús Moreno, para que «se le prestaran los servicios del equipo municipal de mantenimiento para la retirada de la plantación». En total, fue decomisado un alijo de 130 plantas. La casa de Pedro estaba conectada con la del invernadero a través de un boquete realizado en una de las paredes. «Así podía llevar su negocio sin arriesgarse a que le pillaran con las plantas en su vivienda», manifestaba ayer uno de los vecinos.