Dos menores se encierran en casa tras sufrir un supuesto caso de 'bullying' en un instituto de San Pedro

Joaquín García, ayer en su casa, junto a las denuncias presentadas ante la Guardia Civil. / A. salas
Joaquín García, ayer en su casa, junto a las denuncias presentadas ante la Guardia Civil. / A. salas

El padre y una hermana de las alumnas del IES Dos Mares denuncian que ellos también fueron agredidos por la presunta acosadora

Alexia Salas
ALEXIA SALAS

Dos hermanas adolescentes, alumnas del IES Dos Mares de San Pedro del Pinatar, no viven el inicio de curso como otros miles de estudiantes. El miedo que les ha infundido una supuesta acosadora, menor como ellas, las tiene retenidas en su domicilio. Después de varios días de encierro y cinco denuncias ante la Guardia Civil, las niñas salieron anteayer por la tarde y terminaron en Urgencias, donde atendieron a una de ellas, de 16 años, de diversas lesiones.

«Me arañó, me arrancó pelo, me tiró al suelo y me golpeó no sé con qué», mostraba ayer los arañazos la menor, que sigue un tratamiento para aliviar las crisis nerviosas y la sensación de miedo que padece, según consta en el informe médico. El padre de la joven también se convirtió en blanco de la supuesta agresora. «Me golpeó en la cara cuando me puse en medio y me rompió las gafas. Varios policías estaban allí y no podían hacerse con ella», afirma Joaquín García.

«No nos dan respuestas»

El padre añade que el peor ataque es «no sentirnos escuchados por nadie, pues no nos dan respuesta a la petición de cambio de instituto y no nos amparan ni la Policía ni el Ayuntamiento. Y la Fiscalía de Menores nos dice que no podrá ocuparse del caso hasta el 24 de noviembre, pues tienen antes muchos pendientes».

Las jóvenes mantienen que en las redes sociales «está constantemente poniendo insultos y amenazas», que se han visto acorraladas en más de una ocasión por ella y por «su banda de otras cuatro chicas». Las rencillas vienen de lejos. «Ya me pegó hace cuatro años», explica la hermana mayor, aunque fue este verano cuando el acoso aumentó. «Nos contrataron para trabajar en un negocio de tatuajes en Lo Pagán durante el verano, donde trabajaba ella, pero el jefe la echó. Cuando se vio en la calle me escupió y amenazó», cuenta la víctima. La situación empeoró «el primer día de instituto, tras descubrir que estaba en mi clase. Las amenazas fueron a más».

Según la alcaldesa, Visitación Martínez, «el conflicto ha pasado recientemente, por eso el protocolo se acaba de activar». La regidora confirma que las jóvenes podrán asistir a clase en otro instituto para evitar más episodios de violencia, al margen de las actuaciones que lleve a cabo la Guardia Civil y la Fiscalía de Menores con todas las pruebas, incluidas las amenazas de las redes, las declaraciones de los testigos y las agresiones recogidas en los partes médicos.

La Consejería de Educación respondió ayer que «el protocolo de actuación ante una posible situación de acoso escolar se activó la pasada semana». Aseguró, además, que «se coordinaron medidas preventivas para garantizar la seguridad de la alumna y prevenir posibles situaciones que se pudieran dar en el centro». La familia negó ayer esta ayuda.

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