Madre Esperanza ya es beata

Una gran fotografía de la nueva beata presidió la eucaristía./
Una gran fotografía de la nueva beata presidió la eucaristía.

La celebración reunió ayer a más de 14.000 fieles en la ciudad italiana de Perugia, muchos de la Región

LA VERDADROMA

La monja santomerana Madre Esperanza de Jesús, fundadora de las congregaciones de las Esclavas e Hijos del Amor Misericordioso, fue beatificada ayer ante más de 14.000 fieles católicos en una misa presidida por el cardenal italiano Angelo Amato, en Perugia (centro de Italia).

La ceremonia, de dos horas y media de duración, tuvo lugar en el santuario del Amor Misericordioso de Collevalenza, en la ciudad italiana de Todi. Durante el acto se vivieron momentos de emoción entre los asistentes, que aguantaron con firmeza una pequeña llovizna que cayó en el momento de la beatificación; el agua se mezcló con alguna que otra lágrima de alegría. Una numerosa delegación de murcianos se encontraba presente, entre ellos el obispo de la diócesis de Cartagena, José Manuel Lorca Planes, así como el alcalde del municipio santomerano, José María Sánchez Artés. Tampoco faltaron a la cita los arzobispos de Pamplona y de Oviedo, Francisco Pérez y Jesús Sanz Montes, respectivamente.

Lorca Planes aseguró que Madre Esperanza «encendió la luz del amor misericordioso de Dios en toda Italia y en el mundo entero». Asimismo, indicó que «es motivo de especial alegría y una posibilidad de unirnos en oración de acción de gracias a Dios por la beatificación de Madre Esperanza y orar también por todos los que viven su carisma, sean sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos».

«Cuando conoces de cerca la obra de Madre Esperanza, cuando contemplas el impresionante santuario que levantó de la nada en Collevalenza o visitas sus casas de acogida para huérfanos y desamparados, te das cuenta de que no es necesario ningún reconocimiento de la Iglesia para saber que se trató de una santa», indicó el alcalde Sánchez Artés hace unos días cuando se organizó la representación institucional del municipio.

Devoción del amor

Madre Esperanza nació el 30 de septiembre de 1893 en Santomera, en el seno de una familia humilde y fue la primera de nueve hermanos. A sus 12 años, recibió de Santa Teresa del Niño Jesús el cometido de transmitir la devoción del amor misericordioso de Dios al mundo, según informó ayer el portal religioso 'Collevalenza.it'. A los 21 años decidió entregar su vida al servicio de la Iglesia y, desde el año 1924, colaboró con el Padre Arintero, sacerdote dominico de la diócesis de Salamanca, y escribió en la revista mensual 'La vida sobrenatural'.

No fue hasta el 24 de diciembre de 1930, la noche de Navidad, cuando fundó la Congregación de Esclavas del Amor Misericordioso, en un piso alquilado de Madrid. En 1936 se trasladó a Roma, donde ayudó y asistió a los heridos de la II Guerra Mundial. Fue en la Ciudad Eterna donde fundó la Congregación de los Hijos del Amor Misericordioso el 15 de agosto de 1951. Murió en Collevalenza el 8 de febrero de 1983, a los 89 años.

La vastísima obra de Madre Esperanza, de repercusión internacional, tuvo al principio escaso eco en su tierra natal. Hasta que el 22 de noviembre de 1981 recibió la visita de un peregrino muy particular: Juan Pablo II, que decidió acudir al santuario de Collevalenza para dar gracias al Amor Misericordioso.

El proceso de canonización de Madre Esperanza comenzó el 8 de febrero de 1988, y el 23 de abril de 2002, Juan Pablo II le otorgó el título de «venerable», después de reconocer sus «virtudes heroicas», primer paso hacia la santidad. El 5 de julio de 2013 el Papa Francisco aprobó el decreto para su beatificación, después de que la Iglesia le reconociera la curación milagrosa de un niño enfermo.

Marcada por la enfermedad

Su vida estuvo señalada por diversas enfermedades de las que solía sanar, muchas veces bajo el asombro de los médicos que la curaban. Solo el mal que la acechó en los últimos días de su vida acabó con la labor de Madre Esperanza en la tierra, a la edad de 90 años. Falleció el 8 de febrero de 1983 en Collevalenza, un pueblecito de la localidad de Todi en Roma. Sus restos mortales descansan en la cripta del santuario de Collevalenza.

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