El baño de Hugo bajo la estrella fugaz

Los padres de Hugo, en la playa junto al pequeño./Ambulancia del Deseo
Los padres de Hugo, en la playa junto al pequeño. / Ambulancia del Deseo

La Fundación Ambulancia del Deseo logra que los padres de un bebé de once meses en cuidados paliativos, ingresado en La Arrixaca, puedan bañarse con su hijo en La Azohía

JAVIER PÉREZ PARRA

José Sánchez ha pasado muchas horas felices frente al mar en La Azohía. Es la playa que lo vio crecer, a lo largo de los interminables veranos de la infancia. También la familia de Encarna León está ligada a este lugar. Hace tiempo, sin embargo, los dos asumieron que su hijo Hugo, de once meses de edad, no llegaría a bañarse entre estas olas. La grave enfermedad neurodegenerativa que padece le obliga a permanecer ingresado en La Arrixaca, donde recibe cuidados paliativos.

Hace unas semanas, Ginés Mateo, un enfermero del servicio, escuchó a Encarna hablar de la playa, junto a la cuna de Hugo. Así que se acercó a la madre y le dio una idea: la Fundación Ambulancia del Deseo podía ayudarles. «Me puse en marcha y eché la solicitud. A la semana estaba todo preparado; fue una sorpresa para José», recuerda Encarna.

El miércoles, el deseo se hizo realidad. Una ambulancia con un equipo sanitario de la Fundación recogió a Hugo en La Arrixaca y lo trasladó a La Azohía. Allí estaban esperando los tíos, los primos, toda la familia. «La experiencia ha sido muy especial. Nos bañamos con Hugo, estuvimos todos juntos; fue muy intenso». Allí, en La Azohía, Hugo vio atardecer, y también «una estrella fugaz». Después, se durmió plácidamente. La ambulancia lo dejó de nuevo, sin ninguna incidencia, en La Arrixaca.

La Fundación lleva un año cumpliendo los deseos de pacientes de todas las edades que se encuentran en cuidados paliativos o inmovilizados. En la Región, el primer deseo les llevó también a la playa, en septiembre de 2018. Ana, una mujer de 78 años, pudo conocer por primera vez el Mar Menor gracias a la labor de esta ONG. Condenada a la inmovilidad por una obesidad mórbida y varias enfermedades crónicas, la anciana se había hecho ya a la idea de que no volvería a salir de la clínica Belén, donde estaba internada. Un día, uno de los enfermeros, Antonio Andrés Romero, le preguntó si había ido alguna vez a la playa. Confesó que no. Aquella conversación estuvo rondándole al sanitario hasta que se topó con el equipo de la recién creada Ambulancia del Deseo. Todos se volcaron para que Ana pudiera, por fin, bañarse en Santiago de la Ribera.

La labor de la Fundación traspasa las fronteras murcianas. Lucía, una niña de ocho años con un tumor cerebral, pudo conocer en su casa de Madrid a Angy, una de sus ídolos de 'La Voz Kids'. Los voluntarios de la ONG trasladaron además a una mujer de 38 años con cáncer de mama en fase avanzada desde Madrid a Barcelona, donde residía su madre, también con un cáncer metastásico.

Humanización

La Fundación nace del proyecto HURGE (Humanizando las Urgencias y Emergencias), puesto en marcha por un grupo de profesionales del Servicio Murciano de Salud (SMS). Después de años trabajando en un entorno frío, percibiendo el desamparo que en ocasiones sufren los pacientes, estos médicos y enfermeros decidieron dar un paso adelante. La idea tomó forma en el I Congreso de Humanización en Urgencias, celebrado en abril de 2018. A aquella jornada acudió el holandés Kees Veldeboer, presidente de la Fundación La Ambulancia del Deseo, una organización que nació en los países bajos y que se ha ido extendiendo por toda Europa. El enfermero Manuel Pardo y el médico José Manuel Salas, del 061, decidieron trasladar a España el proyecto tras escuchar a Veldeboer. Gracias a ellos, Hugo y sus padres comparten ya el recuerdo cálido de La Azohía.