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El zarcero sabe cómo restaurar el Segura

Uno de los zarceros que protagonizan el estudio de Anse, en La Contraparada. / A. FERNÁNDEZ CARO
Uno de los zarceros que protagonizan el estudio de Anse, en La Contraparada. / A. FERNÁNDEZ CARO

El seguimiento con radioemisores a cinco de estas aves en La Contraparada revela que prefieren el bosque de ribera al cañaveral

Miguel Ángel Ruiz
MIGUEL ÁNGEL RUIZ

Como casi siempre, la respuesta está en la naturaleza. El zarcero bereber, un ave de pequeño tamaño que vive en las orillas de los ríos, está celebrando la recuperación de los bosques de ribera en algunos tramos del Segura en sustitución de la caña invasora: cinco ejemplares fueron equipados con radioemisores durante la primavera de 2018 en el paraje de La Contraparada (Murcia) por la Asociación de Naturalistas del Sureste (Anse) para evaluar su adaptación a la nueva cubierta vegetal del cauce, y los resultados, que acaban de ser analizados, revelan la querencia de estos pájaros por tarays, álamos y sauces, que prefieren a los cañaverales.

Voluntarios y técnicos de Anse han seguido los movimientos de cinco zarceros, desde el alba hasta el atardecer, gracias a mínimos aparatos de seguimiento que pesan solo 0,34 gramos. El objetivo era saber qué tipo de hábitat eligen y si son capaces de colonizar los nuevos bosques de ribera, que están devolviendo al Segura no solo el aspecto de un verdadero río, sino también la capacidad de albergar una mayor biodiversidad y también de proteger mejor el territorio ante avenidas como la que se sufrió la semana pasada.

Los cinco machos de 'Iduna opaca' ocuparon cada uno un espacio de algo menos de una hectárea, y todos eligieron zonas con vegetación autóctona plantada recientemente, salvo uno de ellos, que también hizo uso, aunque limitado, del cañaveral. «Este aspecto indica la importancia de realizar un correcto diseño de las restauraciones para asegurar la recuperación de la biodiversidad riparia», explica a 'La Verdad' el biólogo de Anse Jorge Sánchez.

Su principal amenaza es la pérdida de su hábitat, como los bosques de galería, acequias naturales, así como los dragados y canalizaciones, encauzamientos y limpieza de ramblas, sobreexplotación de acuíferos, drenajes, construcción de diques y presas, intensificación agrícola, abuso de insecticidas y reforestaciones inadecuadas.

El zarcero bereber solo cría en Europa en el sur y sureste de España, donde cada primavera se citan unas 5.000 parejas, según los últimos datos disponibles, de 2004. Aunque la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza lo cataloga como de 'preocupación menor', los expertos creen que está en declive, y en el Libro Rojo de las Aves de España se reseña como 'casi amenazado'.

Sus mejores poblaciones están en Andalucía y en la Región de Murcia, donde se considera una especie escasa, se localiza en los sotos del Segura, principalmente en La Contraparada, Archena y Almadenes, en sus afluentes Argos y Quípar, en cauces de la Comarca Oriental y en puntos del Guadalentín y la rambla de Las Moreras (Mazarrón). Los científicos creen que esta especie era más abundante en la Comunidad Autónoma antes de que las cañas invadieran las riberas de los ríos.

El estudio de Anse, en colaboración con la empresa Aguas de Murcia, tendrá una segunda parte, que consiste en conocer las zonas concretas al sur del desierto del Sahara donde los zarceros bereberes pasan el invierno. Ya se han marcado con geolocalizadores diez ejemplares, que serán recapturados en la primavera de 2020 para dilucidar este enigma. Pero esa será otra historia.