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El plástico se adueña del fondo marino

Residuos, mayoritariamente de plástico, extraídos del fondo del mar por un arrastrero. / s. g. rivera
Residuos, mayoritariamente de plástico, extraídos del fondo del mar por un arrastrero. / s. g. rivera

El Centro Oceanográfico de Murcia y la Universidad de Alicante analizan por primera vez la basura en aguas abiertas y definen las zonas más afectadas

Miguel Ángel Ruiz
MIGUEL ÁNGEL RUIZ

Cuando leyó la información impresa en el polo 'flash' que tenía entre las manos, el investigador Santiago García Rivera (Torrevieja, 33 años) no lo podía creer: la fecha de caducidad del helado marcaba el año 1989. Es decir, ese trozo de plástico llevaba al menos treinta años contaminando el mar cerca de Cabo de Palos (Cartagena). Tres décadas después, el envoltorio seguía intacto, perfectamente legible y preparado para aguantar muchos años más. Esta es una de las muchas sorpresas que ha deparado una investigación desarrollada entre el Centro Oceanográfico de Murcia -la sede del IEO en la Región- y la Universidad de Alicante para definir por primera vez qué tipo de basura marina contamina los fondos en el Mediterráneo español y cuáles son las zonas más afectadas.

Los datos, obtenidos gracias a los objetos extraídos durante once años por dieciocho barcos arrastreros entre las costas de Andalucía y Cataluña, confirman lo que hasta el momento era solo una suposición: el plástico (29,3% del peso total) es ya el residuo dominante, seguido del 'clinker' (gránulos que forman parte de la 'receta' del cemento, con un 28,4%, procedentes de grandes barcos cargueros), la madera (10,2%), el metal (9,7%) y el vidrio (6,2%), explica a 'La Verdad' Santiago García Rivera, que ha publicado recientemente en la revista 'Marine Pollution Bulletin' las conclusiones de su tesis doctoral, codirigida por el científico del IEO en San Pedro del Pinatar José María Bellido.

Más de 20 kg/km2

El área más afectada es el Mar de Alborán -la parte más occidental del Mediterráneo, entre Gibraltar y Almería-, con densidades superiores a 20 kilos por km2. Después, el Golfo de Alicante, la costa catalana más cercana a Barcelona y los fondos de la Región. En la zona levantina y Cataluña, la presencia de desechos se ha mantenido estable durante los últimos años. Para los científicos, esta «homogeneidad» se debe a la amplia plataforma continental. «Esto hace que los usuarios puedan estar más dispersos y alejados de la costa, por lo que la basura marina también lo está», concluyen.

Sin embargo, en el Mar de Alborán la acumulación de basura marina es «alta» cerca de la costa hasta los 50 metros de profundidad, y en aguas abiertas desde los 501 hasta los 800. El motivo, según los autores del estudio, es que la plataforma continental del Mar de Alborán es estrecha, lo que se corresponde con «una alta densidad de todo tipo de usuarios en las zonas costeras».

El ranking

Plástico
29,3% del peso de la basura en el fondo marino.
'Clinker'
28,4%.
Madera
10,2%.
Metal
9,7%.
Vidrio
6,2%.

En el tramo costero analizado de la Región de Murcia, la zona que sale peor parada, con densidades que se acercan a los 20 kilos por km2, es la más cercana a Cartagena.

La investigación abarcó una superficie de 45.259 km2, donde se extrajeron 2.197 kilos de desechos gracias a la colaboración de los pescadores con la campaña MEDITS-España, desplegada por el Instituto Español de Oceanografía para analizar el estado de los ecosistemas en los fondos marinos.

El Mar de Alborán es el área más contaminada, por delante del Golfo de Alicante, Cataluña y la costa de la Región

Pese a la presencia mayoritaria de plástico, este desecho es sin embargo menos abundante en los fondos españoles que en otras áreas del Mediterráneo, según el estudio.

Bolas de 'clinker'

Entre la basura marina llama la atención el residuo pesado que ocupa el segundo puesto en el ranking: el 'clinker', bolas de entre 5 y 25 mm de caliza, arcilla y carbón calcinado, empleadas como componente del cemento y arrojadas al mar desde buques mercantes. Una escoria que ya no se genera, advierten los investigadores, pero que tiene una gran durabilidad. Se ha detectado en fondos coincidentes con las grandes rutas de transporte marítimo.

«Lo que más me ha sorprendido es la durabilidad de los materiales y la gran cantidad de basura que hay en el fondo del mar», destaca García Rivera, quien recuerda, entre otros restos llamativos, «botellas rotuladas en árabe, en chino y hasta en ruso». Consciente de que su investigación pone a la sociedad frente a sus «deficiencias», espera al menos que la divulgación de estos resultados «sirva para algo, puesto que las personas, individualmente, tenemos mucho poder de decisión sobre la gestión de nuestros residuos».