China y Estados Unidos buscarán la paz comercial en octubre

Steven Mnuchin (i). /Reuters
Steven Mnuchin (i). / Reuters

La reunión se celebrará en Washington y tratará de rebajar la tensión para alcanzar un acuerdo que elimine los aranceles aprobados por ambos países

ZIGOR ALDAMAHong Kong (China)

Ahora que a Estados Unidos ya no le quedan casi productos chinos sin gravar con los aranceles que han provocado la mayor guerra comercial de la historia reciente, las dos principales potencias económicas acordaron este jueves reanudar el diálogo para sentarse a negociar de nuevo en octubre. En la primera conversación que mantienen las delegaciones de ambos países desde el 13 de agosto, el viceprimer ministro chino Liu He y el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Steve Mnuchin, decidieron reunirse a principios del mes que viene para tratar de sentar las bases de un futuro tratado de paz comercial.

Aunque el hecho en sí no tiene gran significancia, supone una notable rebaja en la tensión que enfrenta a las dos superpotencias del Océano Pacífico, enfrentadas desde que Donald Trump llegó a la presidencia. El exmagnate se propuso equilibrar la balanza comercial, muy escorada hacia China, y recuperar puestos de trabajo perdidos con el proceso de deslocalización industrial.

La solución que encontró fue imponer aranceles a los productos chinos, una medida que, según Trump, está llenando las arcas del Estado. «Han perdido tres millones de puestos de trabajo que se están trasladando a otros países, como Vietnam o los Estados Unidos. Si fuese China, querría llegar a un acuerdo», dijo el presidente.

China, sin embargo, considera que Estados Unidos viola la legalidad internacional y, por eso, ha denunciado a Washington en el marco de la Organización Mundial del Comercio, otra de las instituciones que Trump detesta. Por si fuese poco, el veto a Huawei y a muchos de sus proveedores, que tienen prohibida la compra de tecnología americana, se interpreta como una zancadilla tecnológica para lastrar el auge del gigante asiático.

Mirando al campo

Pekín se ha mostrado abierta a buscar una solución amistosa que pase por el incremento de las importaciones de productos del sector agroalimentario estadounidense, un trato que favorecería sustancialmente a la clase rural americana, uno de los principales pilares electorales de Trump.

Desafortunadamente, siempre que se ha vaticinado un acuerdo, las negociaciones han acabado rompiéndose. Por desavenencias varias que nunca se han aclarado, los negociadores han sido incapaces de encontrar una solución y la situación ha empeorado.

Mientras tanto, las tensiones entre las dos principales economías mundiales continúan afectando al resto del mundo, que ve con ansiedad cómo China y Estados Unidos son incapaces de estar a la altura de la responsabilidad que recae sobre sus hombros.