Ramón Gaya y la paleta de los pintores del Prado

El alcalde, José Ballesta, e Isabel Verdejo -viuda de Gaya-, ayer, durante la inauguración. / Guillermo carrión

Hasta el 15 de enero, el museo del pintor murciano homenajea a cinco maestros por los que sentía veneración

LA VERDADMURCIA.

'La paleta de los viejos pintores. Ramón Gaya y el Museo del Prado' es la nueva propuesta del Museo Ramón Gaya de Murcia, una exposición compuesta por 24 obras (dos dibujos, 16 óleos y 5 gouaches) de distintas épocas en la que Ramón Gaya homenajea a grandes maestros de la pintura: Velázquez, Murillo, Eduardo Rosales, Tiziano y Rubens. Hasta el 15 de enero podrá disfrutarse esta muestra, que incluye en su catálogo un texto de Cristóbal Belda y fotografías de Ramón Gaya en el Prado realizadas por su amigo Juan Ballester.

Con esta iniciativa el museo se suma a la celebración del Bicentenario del Museo del Prado (1819-2019) y paralelamente a dicha exposición tendrá lugar la próxima semana el simposio 'La modernidad de Ramón Gaya', los días 16 y 17 de octubre, en el Museo Nacional del Prado. En su condición de exiliado, el artista nacido en el Huerto del Conde (Murcia) tuvo a la pintura por su verdadera patria y consideró al Museo del Prado su referencia más firme, tal como dejó escrito en el texto 'Roca española'. Sus ensayos 'El sentimiento de la pintura' y 'Velázquez, pájaro solitario', al igual que sus homenajes pictóricos, plantean una metafísica en la que escritura e imagen suscitan la presencia de la pintura.

Gaya, siempre reconocible en su adoración a los clásicos. Homenaje a las tres gracias de Rubens.
Gaya, siempre reconocible en su adoración a los clásicos. Homenaje a las tres gracias de Rubens. / MUSEO GAYA

Estas y otras características de su obra serán abordadas por los distintos conferenciantes que participan en este ciclo sobre la modernidad alternativa que propone Gaya. «Se puede afirmar de los escritos de Gaya», escribe el filósofo italiano Giorgio Agamben, «lo que se ha afirmado de los aforismos de Nietzsche; a saber, que aunque son asistemáticos y fragmentarios, contienen más rigor que muchos tratados de estética». El murciano, para quien la pintura es siempre «carne, cuerpo, realidad», escribió en 'Roca española': «Cuando desde lejos se piensa en el Prado, éste no se presenta nunca como un museo, sino como una especie de Patria. Hay allí algo muy fijo, invulnerable y también sin redención». Según Gaya, sin pintura, España habría sido un país más loco.