No solo de indie vive el B-Side

La cantante de Fuel Fandando, Nita, durante su actuación, el sábado, en el Festival B-Side de Molina de Segura. / Guillermo Carrión / AGM
La cantante de Fuel Fandando, Nita, durante su actuación, el sábado, en el Festival B-Side de Molina de Segura. / Guillermo Carrión / AGM

El festival molinense celebra su edición más ecléctica en la que brillaron Viva Suecia y Alice Wonder y sorprendió el reggae de Iseo & Dodosound

Miguel Ángel Muñoz
MIGUEL ÁNGEL MUÑOZ

Tocar a la hora de la siesta en Madrid y repetir de madrugada en Molina de Segura. Ese era el reto, que no milagro, que debía conseguir Viva Suecia el sábado. La banda murciana abrió el escenario principal del Dcode, en la Universidad Complutense de la capital de España, a las 15.40 horas para, acto seguido, desmontar el equipo y echarse a la carretera para hacer la prueba de sonido minutos antes de iniciar su concierto en el B-Side, ya domingo (casi a las tres de la mañana), con la responsabilidad de ser uno de los platos fuertes del cartel y el grupo que iba a aglutinar al mayor número de público de todo el festival, como así ocurrió pese a que el inicio se retrasó media hora.

Y no defraudó, con las canciones ya convertidas en himnos de sus dos primeros álbumes -'La fuerza mayor' y, sobre todo, 'Otros principios fundamentales'-, y los dos adelantos que por ahora se conocen de 'El milagro', su esperado tercer álbum: 'Lo que te mereces' y 'Algunos tenemos fe', una canción recién sacada del horno, pero que por cómo la cantaba la gente parecía ya un clásico. «¿Está guay, no? Que algunos no digan que somos unos tristes», bromeó Rafa Val sobre el nuevo tema, que destaca por su ritmo funk y estribillo enérgico marca de la casa.

Además, aprovechó uno de los momentos de pausa del concierto para presentar a Jesús Cobarro, del grupo murciano Noise Box, quien ejerce de guitarrista mientras él se recupera de la fractura de uno de sus dedos de la mano izquierda y todavía se acostumbra a dedicarse exclusivamente a cantar sobre el escenario -aunque es solo cuestión de una semana o dos más, porque ya se atrevió a coger la guitarra-. Y a Rodrigo Cominero, de Rufus T. Firefly, como 'chico para todo', teclados, percusión y guitarra acústica / eléctrica y todo lo que se ponga por delante para añadir nuevos ingredientes a la música de Viva Suecia. La recta final de su concierto, en la que enlazaron 'Hemos ganado tiempo' -el público sigue sin aprenderse el estribillo-, 'Bien por ti' y 'Amar el conflicto (Todo lo que importa)', es de un grupo de Champions League.

Fuel Fandango ofreció una gran puesta en escena, con un juego de luces espectacular

El festival dejó otros muchos momentos musicales notables y, en general, muy buen ambiente, aunque manteniendo la línea descendente de público del año pasado. El otro cabeza de cartel, ciertamente sorprendente, era Fuel Fandango, convertidos ya en habituales de Molina de Segura. El dúo formado por Nita y Alejandro Acosta celebraba una década de trayectoria musical y lo hizo ofreciendo una gran puesta en escena, con un juego de luces espectacular, y una mayor presencia de la electrónica si cabe que en sus anteriores visitas, aunque sin dejar de lado ese toque flamenco -no faltó el clásico zapateado de la cantante- y de funk que tanto les caracteriza.

El concierto de Shinova pecó de ser, a veces, demasiado plano, pero con un sonido realmente bueno

El concierto era el último de su gira de aniversario, en la que han contado con dos baterías en directo, lo que siempre es de agradecer, y que lució especialmente en canciones como 'New life' y 'Salvaje' -con su «como caballos en la niebla, salvaje soy» de la letra que, de tanto repetirse, no se olvida-, que sirvió para cerrar el concierto por todo lo alto.

Soul, folk y trip hop

Uno de los principales incentivos de esta edición era ver a Alice Wonder, que ya dejó muy buenas sensaciones en su concierto en la ciudad de Murcia el pasado mes de marzo. La madrileña, de apenas 20 años, posee un talento y una voz que conquista desde la primera canción. Saltó a la fama en las redes sociales gracias a sus versiones de Nirvana, Michael Jackson, Nina Simone, The Beatles, Justin Bieber, Rihanna, Britney Spears, Beyoncé..., y en su primer trabajo discográfico, 'Firekid', mezcla de forma sublime soul, folk, trip hop y rock indie nostálgico de los noventa.

Aunque estuvo acompañada de su banda, cuando más emocionó fue al cantar 'Bajo la piel' ella sola con el teclado. «No es un tema para tocar en un festival, pero tampoco somos muchos», dijo Alice Wonder al público, pero ese «nada de llorar bajo la piel» de la letra, junto con la delicadeza de las notas del piano, consigue crear un momento musical íntimo y especial, para despedirse con justo lo contrario: la canción 'Rob a bank', compuesta junto al productor Ed is Dead y que es electrónica llena de furia desatada sobre el escenario. Como curiosidad, durante su actuación reveló que su abuela es murciana, por lo que ya se puede incluir en la cada vez más extensa lista de artistas y grupos de la escena regional.

También resultaba interesante la apuesta del festival por el dúo navarro Iseo & Dodosound que, acompañados por The Mousehunters, una banda de instrumentos de viento (trompeta, saxo tenor, saxo barítono y flauta), añadió ese toque heterogéneo y de riqueza musical al cartel que quizás se ha echado de menos en anteriores ediciones, centradas casi exclusivamente en el indie. Sus canciones, con aroma a Jamaica, mezclan reggae, electrónica, trip hop y R&B, lo que se agradece en este tipo de eventos para descansar de las propuestas más estandarizadas, como es el caso de Shinova.

El grupo vizcaíno, un viejo conocido del B-Side, parece haber encontrado ya su propia personalidad, siguiendo la estela de Izal, Second y Lori Meyers. Nadie duda del carisma y la gran voz de su líder, Gabriel de la Rosa, y aunque habrá fans que prefieran las canciones de sus inicios, más cercanas al hard rock e incluso al heavy metal, el éxito les ha llegado con el cambio de rumbo musical, lo que les ha valido el billete para estar en el cartel de todos los festivales independientes. Su concierto pecó de ser, a veces, demasiado plano, pero con un sonido realmente bueno. Los fans del grupo bien que lo disfrutaron.

Aire fresco

La banda valenciana Los Invaders fue la encargada de abrir el festival y cumplir, en apenas media hora, con la difícil tarea de romper el hielo, aunque con sus poderosas guitarras, melodías pop y electrónica omnipresente, con guiños a Franz Ferdinand -es fácil acertar qué canción de los escoceses- y Daft Punk ('Robot rock') incluidos, lo consiguió. Una pena que el recinto todavía estuviera prácticamente vacío durante su concierto. Los irlandeses Le Boom, únicos representantes internacionales -qué lejos quedan los tiempos de Echo & the Bunnymen, Happy Mondays, The Charlatans, Ash, The Ting Tings y Ocean Colour Scene-, pusieron el punto final con su electrónica en la que no todo es de cartón y pulsar el 'play', sino que utilizan instrumentos en vivo como percusión y guitarra.

Con ellos finalizó la XV edición de un festival que este año, con Wild Punk al frente de la producción tras su anterior aventura en 2017, apostó por una mayor heterogeneidad de estilos, a falta de algún nombre potente más del panorama indie nacional con mayor poder de convocatoria. Aunque visto que Vetusta Morla, Los Planetas, Love of Lesbian, Lori Meyers y León Benavente ya han pasado por tierras molinenses y que se repiten en todos los sitios, quizás era el momento de un soplo de aire fresco. A ver con qué nos sorprenden el año que viene o si optan por recurrir a los 'sospechosos habituales'.