Pedro Franco: «Me gusta llevar nueva música a lugares donde no se ha interpretado»

El clarinetista murciano Pedro Franco, en el patio de su casa familiar, en Murcia./Martínez Bueso
El clarinetista murciano Pedro Franco, en el patio de su casa familiar, en Murcia. / Martínez Bueso

El clarinetista murciano, solista en la Orquesta Sinfónica Nacional de Dinamarca, actúa hoy en Murcia y mañana en Cartagena con la OSRM

Rosa Martínez
ROSA MARTÍNEZ

El concierto de clarinete de Carl Nielsen, advierte Pedro Franco (Murcia, 1988), no es un concierto sencillo. El danés lo escribió, narra el músico murciano, segundo solista de clarinete en la Orquesta Sinfónica Nacional de Dinamarca (DRSO), donde ocupa plaza desde finales de 2015, para uno de sus compañeros de orquesta, con trastorno bipolar. Sus repentinos cambios de humor están reflejados en una partitura que avanza de la calma a la locura y del estallido al silencio. «Es un ejercicio difícil», insiste Franco, quien esta tarde -20.00 horas- interpretará la pieza de Nielsen junto a la Orquesta Sinfónica de la Región (OSRM) en el Auditorio Víctor Villegas de Murcia. Repetirá programa mañana en Cartagena -20.30 horas-, en el Auditorio El Batel, ambas citas bajo la dirección de Virginia Martínez. Se trata de la primera actuación conjunta de Franco con la formación murciana tras años intentando cuadrar agendas. El programa incluye también el 'Vals triste' de Sibelius y la Sinfonía 8 de A. Dvorak.

Qué
Pedro Franco junto a la Orquesta Sinfónica de la Región.
Programa
'Vals triste', de Sibelius; 'Concierto para clarinete', de C. Nielsen; y Sinfonía nº 8 de Dvorak.
Dónde y cuándo
Esta tarde, a las 20.00 horas, en el Auditorio Víctor Villegas de Murcia (de 7,20 a 12,70 euros); y mañana, a las 20.30 horas, en el Auditorio El Batel de Cartagena (12 euros).

-Les ha costado encontrar un hueco.

-La verdad es que sí. Llevábamos tres o cuatro años intentando encajar horarios.

«Nunca hay un fin. No se puede llegar a un sitio y decir: 'Ya he terminado todo'. Siempre hay una evolución, siempre se puede aprender más. ¡Y menos mal!, porque si no, sería un aburrimiento»

-¿Le apetece entonces?

-Sí, y más en mi ciudad, porque entiendo que recibiré mucho calor e imagino que irá gente que conozco. El concierto pertenece al repertorio danés. Nielsen es de Dinamarca, donde yo vivo, y está considerado el compositor por excelencia del país, de la misma forma que Mozart lo es en Austria. Tocar música de allí en mi ciudad me ilusiona. Es una obra, además, que no se había tocado antes en Murcia. Va a ser la primera vez.

-¿Cómo es?

-Es un concierto difícil, tanto para mí como para la orquesta; de repente hay una parte como de locura, muy técnica, y luego otra muy calmada. Pero también es emocionante, porque no se suele tocar mucho. Para el público también es un concierto difícil. La primera vez que se interpretó fue, si no me equivoco, en Estocolmo, y la crítica fue horrible, un desastre. Pusieron el concierto muy por debajo y es difícil explicar por qué. Esta obra ofrece una música muy profunda, interesante y con muchos colores, en la que no todo el público, y hablo de público de cualquier parte del mundo, entra y consigue engancharse. No es como una sinfonía, por ejemplo, de Tchaikovsky, en la que es fácil entrar.

«En la orquesta cada semana es diferente, como una especie de montaña que sube y que baja»

-¿Cómo cree o espera que la reciba el público murciano?

-No lo sé, estoy a la espera de ver qué ocurre. Confío en que guste. Es una obra interesante. Me gusta llevar nueva música a sitios donde no se ha interpretado antes. Generalmente, se suele tocar música de Mozart o Weber y a mí me parece interesante descubrir al público nueva música, y más esta, con la exigencia que tiene.

-¿Recuerda la primera vez que se acercó a la obra?

-Sí, no entendía nada (ríe).

-¿Dónde fue?

-En Ginebra [en Suiza], hace doce años. De hecho, empecé a estudiar la partitura y la dejé porque no la entendía. Espero entenderla mejor ahora [vuelve a reír]. En Dinamarca tengo un amigo que daba clase con el clarinetista al que Nielsen compuso la pieza, que tiene 96 años ahora; estas anécdotas son interesantes y creo que me ayudarán.

-¿Cómo ha evolucionado como músico desde que forma parte de la DRSO?

-Cada semana es diferente, como una especie de montaña que sube y baja. Últimamente he estado en contacto con muchos músicos, hemos hecho muchas giras con la orquesta; hemos estado en China, en Bruselas... Ese contacto con otros públicos, tocar nueva música y el día a día y la convivencia con los compañeros es lo que hace que aprendas más. Por supuesto que hay una evolución, ¿cuánto?, creo que no se puede medir, pero la hay.

-¿Siente que hay techo en la música?

-No, nunca hay un fin. No se puede llegar a un sitio y decir: 'Ya he terminado todo'. Siempre hay una evolución, siempre se puede aprender más. ¡Y menos mal!, porque si no, sería un aburrimiento.

-¿Qué oportunidades le está ofreciendo su paso por esta formación?

-Tocar en muchos lugares. En enero estuve en Japón, en un festival. Nos llamaron a algunos músicos de la orquesta. De vez en cuando nos llaman de algunos sitios y está muy bien. En Suecia he tocado, por ejemplo, en Estocolmo, en Gotemburgo, en Malmö...

-¿Con qué está especialmente contento?

-Con poder trabajar de lo que me gusta en Europa. Sobre todo porque el clarinete tiene dos sistemas, me refiero a mecánicas, la alemana y la francesa, y eso, a los músicos, nos limita bastante. El sistema francés solo permite conseguir trabajo en Holanda, Reino Unido, Suiza y Escandinavia, y las plazas son muy limitadas. Yo, al sistema alemán, ya no puedo acceder por cuestiones de instrumento, de modo que estar en una buena orquesta en Europa es un privilegio. Tengo muchos amigos en el mundo de la música y todos están en Asia, y no estoy infravalorándolos, simplemente yo he tenido la suerte de poder hacer lo que me gusta en Europa, que es, además, donde creo que está la cultura de las orquestas.

Tradición en viento

-Con respecto a Europa, ¿la música sigue siendo una asignatura pendiente en España?

-En España creo que hay mucho interés por la música y muy buenos músicos. Hay mucha gente de Murcia que ha salido fuera y tiene muy buenos trabajos. En ese sentido está muy bien, lo que ocurre es que creo que no se apoya tanto, y hay problemas de soporte, pero bueno, esto no sucede solamente en España. Lo que es cierto es que aquí hay mucho interés por la música y mucha tradición, sobre todo en lo que se refiere a los instrumentos de viento en las bandas; sale muy buena gente.

-¿Qué metas persigue?

-Lo primero, seguir desarrollándome como músico. No como instrumentista, sino como músico. Y por supuesto, intentar tocar con buenos profesionales, como estoy haciendo ahora. Me gustaría también aportar a mi Región lo que yo he aprendido aquí. Es importante aportar a quienes te han aportado a ti.

 

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