Emilio Vieites: «Cuando uno está al límite siempre da lo mejor de sí»

El pintor Emilio Vieites, ante una de sus obras./ EDU BOTELLA / AGM
El pintor Emilio Vieites, ante una de sus obras. / EDU BOTELLA / AGM

El pintor y astrofísico participa este miércoles en las jornadas sobre prevención de adicciones de Proyecto Hombre con la exposición 'Un lienzo en blanco', fruto de un taller con usuarios

Manuel Madrid
MANUEL MADRID

El arte ya es terapia, afirma el pintor y astrofísico murciano Emilio Vieites Aguiar (Cartagena, 1972), que los próximos 9 y 10 de enero participa en las jornadas 'Ser joven en la era digital: un desafío para la prevención de las adicciones', organizadas por Proyecto Hombre Murcia (entrada libre, previa inscripción en secretaria@proyectohombremurcia.es), que incluye charlas-coloquio y mesas de experiencias con especialistas en el Aula de Cultura de la Fundación Caja Mediterráneo en Murcia.

La intervención de Emilio con jóvenes en tratamiento estaba pensada como un taller de unas horas, en diciembre de 2017, pero finalmente se alargó tres días. Más de 20 alumnos-usuarios participaron. «¡Fue tal la intensidad!», piensa ahora. «Cuando tú transmites pasión y compromiso a través del arte, ya generas terapia. Puedes hacer que personas que en ese momento no están al 100% se comprometan. Yo les convencí con mi vida», descubre este pintor autodidacta que estudió Ciencias Físicas en las universidades de Granada y La Laguna (Tenerife), y ha ejercido como profesor. «No dejé nunca la ciencia, porque la astrofísica está en mi pintura. Yo soy pintor de la naturaleza. Pinto lo que es ancestral, lo esencial».

Su «memoria de pez» no le ha hecho olvidar cómo fueron aquellas jornadas en la comunidad terapéutica de Proyecto Hombre en Sangonera la Verde (Murcia), con la colaboración de la voluntaria Francisca Ros Nicolás, licenciada en Historia del Arte y doctora en Psicología. «Les llegó la idea de por qué el arte y la ética deben estar unidos, y eso fue lo que les llevó al compromiso». 'Un lienzo en blanco' es el resultado de ese trabajo conjunto entre el artista y los alumnos, ya que, de hecho, durante estos dos días se expondrán 12 obras de usuarios (con títulos sugerentes como 'Energía vital', 'El muro', 'Sin ti', 'Renacimiento', 'Nebulosa', 'Crisamar'...) y tres más donadas por Emilio Vieites: 'La Catedral onírica' (serie numerada), 'La cruz del chamán' y 'Piedra y vida'. La recaudación por la venta se destinará a apoyar a Proyecto Hombre.

«Me he roto muchas veces, pero he superado todos los problemas con la misma ilusión que un niño aprende a pintar»

EVA, como firma el artista, basa su trabajo en el primitivismo y en el rescate de autores de la posguerra como Jean Fautrier, autor de 'Sarah', cedida al Reina Sofía por el coleccionista Jean Claude Gandur y un alegato contra la guerra, como 'El Guernica' de Picasso. «Cuando los nazis llegan a Francia, Fautrier se refugia en un psiquiátrico. Fue testigo de fusilamientos y de maltratos horrorosos. Escuchaba a los torturadores y los gritos. Allí hizo 'Los rehenes', una de las obras más importantes. Para mí es el primer artista que hizo abstracto como si fuera figurativo. Yo rescato la pureza de gente como él y como García Lorca», cuenta Emilio Vieites, «y es una necesidad que me surge. Cuando trabajas con personas que están en el límite, dan lo mejor de sí mismas, y eso es la clave. Cuando uno está en el límite da lo mejor de sí mismo. Una sociedad acomodaticia no puede brillar. Las guerras han servido para resucitar al ser humano, pero no debemos caer en eso, sino rescatar la pureza del ser humano a través de sus valores». El propio artista se autoconsidera «una rareza» en el mundo del arte. A veces ha mordido el anzuelo de la automarginación, por eso su exposición en 2013 en el Museo de Bellas Artes de Murcia también fue una buena forma de dejarse descubrir por el público.

Ética y arte

En 2016, Vieites coordinó la exposición 'Retorno al paraíso', a la que invitó al crítico de arte y también artista Lorenzo Belenguer, autor de una serie de esculturas titulada 'Cocaína'. «Soy una persona muy impulsiva, fui a verle a Londres, en Notting Hill, y él hablaba de la importancia de recuperar el sentido humano con la droga como metáfora. Esa inercia, ese subidón de la sociedad, con el 'boom' de la economía, y la pérdida de valores...». Todo tiene relación, asegura Emilio, un pintor que no se prodiga «porque lo que me interesa es centrarme en el proceso creativo». El taller para Proyecto Hombre le permitió ahondar en la asociación de ética y arte. «Puse en valor lo que era el arte para gente que en su vida había cogido un pincel. Muchos de ellos no podían ni hablar, estaban en proceso de desintoxicación, y el primer día apliqué todas las técnicas que yo había empleado durante años en lo abstracto, y les expliqué para qué servía la pintura y el arte, que para mí siempre ha sido la promoción de los derechos humanos». Tres días de trabajo que ahora ven la luz en esta exposición en el marco de unas jornadas en las que colaboran el Ayuntamiento de Murcia, la Comunidad Autónoma, la Fundación Caja Mediterráneo, la agencia de comunicación Krealia y el diario 'La Verdad'.

«El mercado del arte es brutal y desnaturalizado y no me manejo en él. Me dedico a trabajar en silencio en mi obra»

Tras de sí tiene una extensa nómina de donaciones de obras a organismos internacionales para financiar causas en las que cree, como el apoyo a la promoción educativa en Paraguay. «Estoy mojándome continuamente con asociaciones, y no es marketing, porque yo me he roto muchas veces, he tenido muchos problemas, y los he superado con la misma pasión que tiene un niño de 8 años cuando empieza a pintar». Tampoco parece obsesionado con el mercado del arte. 'Rojo sobre humano' fue la primera de sus series, basada en fotografías del Premio Nacional de Fotografía Gervasio Sánchez. «Él rescataba en 'Los niños de la guerra' a víctimas de los conflictos, imágenes muy duras y, al tiempo, muy alegres, gente que no pierde la sonrisa ni en el momento más oscuro. Eso me sirvió para recuperar la esperanza, porque el pilar de mi obra es el ser humano, en su desgracia y en su alegría». Toda su obra fue evolucionando, de forma natural, dice, hacia el expresionismo. De 'Rojo sobre humano' realizó más de 600 piezas, y solo conserva ya «cuatro o cinco obras nada más». De ese tiempo es un cuadro «dificilísimo en rojo y gris» de Camarón de la Isla, que nunca ha querido vender y estuvo en el Mubam.

Estados Unidos

A los dos años de empezar a pintar recibió una llamada desde Madrid de una persona que había estado 33 años viviendo en Nueva York, con una galería en el Soho. Le ofreció un contrato. Pilar Cocero vio toda la colección y gracias a ella su obra se movió por Estados Unidos y estuvo en Art Basel. «Pero yo necesitaba seguir con mi obra, no con ese mercado de arte brutal y desnaturalizado, en el que yo no me manejo porque me dedico a trabajar en silencio y sobre la obra. No me gusta la mentira del mercadeo», admite. Con la serie 'Orígenes' rescató el 11-S de Nueva York para una colección completa. Asegura que no ha ido nunca detrás de los coleccionistas -Alfonso Hernández Espín, gran mecenas de la Región, es uno de sus valedores-, y que no juega al marketing «porque he vivido encerrado en una cueva», esperando quizás una amable invitación para volver a la luz, a este mundo rico en contradicciones.

Vieites, que tiene contrato de exclusividad en Estados Unidos con la Mahlstedt Gallery de Nueva York, asegura a 'La Verdad' que su mayor acierto ha sido volver al trabajo más puro. Por eso, su última serie, dedicada al Neolítico y al arte primitivo, a los chamanes, es la que más satisfacciones le ha dado. «Lo que hago es proteger lo más puro que soy. Y eso me ha costado un sacrificio a niveles desorbitados, porque uno renuncia a la proyección comercial para centrarse en la pureza de la obra, y eso tiene un precio». Un artista diferente en este universo de calcomanías.

 

Fotos

Vídeos