El paleontólogo de Spielberg

El paleontólogo Jack Horner, asesor de 'Jurassic Word'./Alberto Ferreras
El paleontólogo Jack Horner, asesor de 'Jurassic Word'. / Alberto Ferreras

El asesor de 'Jurassic World', Jack Horner, propuso unos dinosaurios más coloridos pero daban menos miedo

DOMÉNICO CHIAPPEMadrid

Un velociraptor avanza y gruñe sobre la moqueta. Enfrente, el paleontólogo Jack Horner se detiene entre las réplicas de unos dinosaurios pequeños que destruyen contenedores. Miden, él y los cuatro animales plásticos, más o menos lo mismo. Se hicieron de esta manera para la película 'Jurassic World', aunque no siempre su productor y director de la 'Parque jurásico' original, Steven Spielberg, siguió sus consejos. La verdad científica no causa tanto susto como la imaginación infantil. «Sabemos que tenían más colores que los que aparecen en la película», explica Horner, profesor de la Universidad Estatal de Montana. «Pero muchos de los dinosaurios son hembras en la película y sus colores son más apagados. Spielberg quería dar más miedo y decidió rebajar los tonos. Los nuestros eran más coloridos. Eran preciosos».

Horner alcanzó la fama antes de su flirteo con el mundo del cine gracias a sus descubrimientos sobre la anidación de unos dinosaurios que además cuidaban a su prole. Una de las teorías comprobadas de los científicos es que algunas especies de dinosaurios no se extinguieron sino que evolucionaron. Y el ave más fiel a aquellas enormes criaturas es el pollo. «Sabemos que las aves descienden de los dinosaurios desde los años 70», sostiene Horner. «Tenemos evidencia que soporta esta teoría. Los huesos huecos y los huevos son características que tenían los primeros dinosaurios. Lo único que ha evolucionado en las aves es el vuelo».

La tecnología también hizo su propia mutación en la genética de los dinosaurios de ficción. Pasaron de ser androides en las tres primeras películas a seres totalmente digitales en la última. Algunos de esos 'animatronic' primigenios se exhiben en Madrid. «Fue divertido trabajar con Spielberg y, al mismo tiempo, un reto, porque mi trabajo es científico. En 1993, con la primera de la serie, ya se sabía que el Raptor tenía plumas y color».

Algo parecido a lo sucedido con los colores de los saurios ha pasado también con los sonidos que emitían. El Tyrannosaurus que se exhibe en la exposición 'Jurassic World' de Ifema en Madrid -una franquicia que ha producido más de 4.000 millones de euros y que ha venido a promocionar Horner-, ruge con una mezcla de felino y toro. «¡Culpen a Spielberg!», dice el científico con humor.

Para Horner, transmitir conocimientos al público es la parte más dura e importante de su trabajo, y utiliza como herramientas el cine y los personajes de las películas. Como ejemplo, dice Horner, esta exposición que han visitado 75.000 personas en el primer mes, y que estará hasta el 17 de febrero de 2019. «Hay que hablar a los chicos de biología e ingeniería genética, porque la gente tiene opiniones locas cuando no las entiende. Deben saber cómo cambiaron los animales. Así como un chiguagua viene del lobo, tratamos de explicar que la gallina viene del dinosaurio. Pero les cuesta entenderlo».

 

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