El Arqua muestra 29 piezas salvadas del expolio en la fragata 'Mercedes'

Miembros de la Armada observan las réplicas a escala de las culebrinas, en una sala del Arqua. /Pablo Sánchez / agm
Miembros de la Armada observan las réplicas a escala de las culebrinas, en una sala del Arqua. / Pablo Sánchez / agm

A la vajilla, la cubertería y el menaje de plata se unen un cañón de bronce y reproducciones de dos culebrinas artilleras, en restauración hasta 2021

Eduardo Ribelles
EDUARDO RIBELLES

Durante los cuatro próximos meses, la sala de exposiciones temporales del Museo Nacional de Arqueología Subacuática (Arqua) mostrará, en Cartagena, 29 piezas rescatadas de la fragata 'Nuestra Señora de las Mercedes' entre 2015 y 2017. La muestra ilustra «el resultado de un largo proceso judicial e investigador, que ha durado casi una década, para salvar del expolio un auténtico tesoro submarino», según explicó ayer el director del Arqua, Iván Negueruela. A su juicio, tan importantes como el cañón de bronce de 70 kilos, la cubertería, los candelabros, los platos y otros elementos de plata y bronce resultan los paneles explicativos de la lucha contra la piratería, y sobre «la pica en Flandes que supuso el triunfo en el caso de la 'Mercedes'», según el arqueólogo.

La exposición 'Ciencia frente a expolio. Las campañas en el yacimiento de Nuestra Señora de las Mercedes' fue presentada ayer por Negueruela, acompañado por Fernando de la Gándara, director del Instituto Español de Oceanografía (IEO) en la Región de Murcia, y por el director del Museo Naval de Cartagena, José Luis García Velo. El responsable del Arqua destacó que la muestra, que estará abierta hasta el 13 de enero y posteriormente se incorporará a la colección permanente, no habría sido posible sin la colaboración del IEO, para extraer las piezas, y de la Armada, que es en realidad la propietaria histórica de lo encontrado en el pecio situado a más de mil metros de profundidad, al sur de la costa portuguesa.

Más artilllería en 2021

Entre los elementos más esperados de la exposición están las dos reproducciones de sendas culebrinas o piezas artilleras. «Los originales se encuentran en restauración en los laboratorios de Arquatec, en el Polígono Industrial de Cabezo Beaza, y precisan tres años más de trabajo», explicó un colaborador de Negueruela. Ahora se trabaja en despojarlas de cloruros sin dañar el metal. Las réplicas imitan, a escala 1:4, una pieza de cuatro metros y casi tres toneladas y otra de algo más de tres metros, que supera los dos mil kilos.

Estas reproducciones, junto a un panel con fotografías de los cañones originales, son el culmen de la retrospectiva, que empieza con una maqueta de la 'Mercedes'. Junto a la nave, hay dos paneles que introducen al espectador en el mundo de la piratería arqueológica, desde principios del siglo XX. Por entonces, temerarios saqueadores se jugaban la vida dentro de pesados trajes de buzo para sacar oro, plata y piedras preciosas del mar. La cosa evolucionó hasta llegar a la empresa Odyssey, contra la que el Estado español ganó una batalla jurídica de cinco años, para recuperar los cargamentos de monedas de oro y plata y otros tesoros canibalizados por sus exploradores en la 'Mercedes'. «En febrero de 2012, el último tribunal nos dio la razón y recibimos lo expoliado», recordó Negueruela. A España llegaron 500.000 monedas de plata, muy deterioradas, y unos cientos de piezas de oro, mejor conservadas, cuya exposición comparten el Arqua y el Museo Arqueológico, en Madrid.

«Entonces comenzó otra contienda: la batalla científica para investigar el pecio y recuperar solamente las piezas que corrían peligro tras el expolio y aquellas relevantes para ampliar nuestros conocimientos históricos», continuó Negueruela. Fruto de las prospecciones realizadas en colaboración con el IEO y la flotilla de la Unidad de Tecnología Marítima (UTM) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas son los resultados de tres campañas distintas: 2015, 2016 y 2017. En la exposición inaugurada ayer hay piezas de las primeras, junto a réplicas de las culebrinas halladas en la tercera. «Además, tenemos un simulador que permite a los visitantes revivir la extracción de las piezas halladas, tal y como fue posible hacerlo con el ROV, un aparato de última tecnología del IEO», anotó el director del Arqua.

Sigue el cerco a la piratería

Para Negueruela, la exposición debe servir para mostrar los frutos del esfuerzo de tantos años y también para concienciar a los españoles de la lucha que queda por hacer para evitar que miles de pecios hundidos en el mar sean pasto de la piratería. «Nuestros cálculos son que puede haber hasta 8.000 de la Armada Española; los británicos cuentan 12.000 de la suya. Imagínense si sumamos los de Portugal, Holanda, Francia y otros países. Todo eso forma parte de una historia que no podemos permitir que se pierda», aseveró el historiador. Por eso, el Arqua ya trabaja en nuevas expediciones.

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