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David Ruiz: «Nunca nos hemos querido encallar en ningún estilo ni etiqueta, aunque a veces es una putada»

David Ruiz, en un concierto de La M.O.D.A./ Ricardo Otazo
David Ruiz, en un concierto de La M.O.D.A. / Ricardo Otazo

El cantante de La M.O.D.A., que actuará el próximo 7 de diciembre en el Teatro Circo de Murcia, cuenta todos los detalles de su último EP, '7:47 (Ni un minuto más)', grabado con Steve Albini, una leyenda viva de la música por sus trabajos con Nirvana y Pixies

CARLOS GARCÍAMurcia

Hijos de Johnny Cash, nietos de la música tradicional irlandesa, primos del punk británico y hermanos del folk rock. El árbol genealógico de La Maravillosa Orquesta del Alcohol, La M.O.D.A., no es el típico de unos chavales de Burgos. Sin embargo, su sonido y sus letras han calado hondo en un público cada vez más amplio. Una mezcla de sentimiento, rabia y protesta que ha conectado directamente con una generación deseosa de que alguien le explique por qué nada es como se les había prometido. Hablamos con David Ruiz (Burgos, 1986), cantante y gran artífice de las letras del grupo, aprovechando su próxima visita al Teatro Circo de Murcia, el 7 de diciembre, a partir de las 21.00 horas.

–Acabáis de publicar '7:47 (Ni un minuto más)', un EP de tres canciones. ¿Se trata de temas con vida propia o de algunos descartes de vuestro último disco, 'Salvavida (de las balas perdidas)'?

–Son temas con vida propia y autonomía. No tienen nada que ver con el último álbum, en el que no hubo descartes ni caras B. Nunca nos ha sobrado una canción de un disco para descartarla. La verdad es que siempre vamos al límite y las canciones que salen del proceso de grabación nos han llenado lo suficiente como para no descartar ninguna. Este EP es algo que queríamos demostrar independientemente de lo que habíamos hecho antes, y también diferente a lo que hagamos en el futuro.

–¿Cómo surge la posibilidad de grabar con Steve Albini, productor de discos de Nirvana, Pixies, PJ Harvey y Manic Street Preachers, entre muchos otros? ¿Y qué tal ha sido la experiencia?

–Se nos ocurrió trabajar con él al organizar una minigira por Estados Unidos. Pasamos por Nueva York, Washington y Chicago, que es donde tiene su estudio, Electrical Audio. Somos seguidores de su trabajo y también hay grupos españoles que ya habían grabado con él, como La Habitación Roja y Berri Txarrak, y eso lo hacía un poco más real. Sabíamos que se podía trabajar con él, que no hacía falta ser Nirvana para hacerlo. Teníamos muy claro que o lo grabábamos allí con Steve Albini o no lo grabábamos. No se trataba de sacarlo porque sí. La experiencia fue increíble. Era como estar en uno de esos documentales que tantas veces hemos visto en televisión. Su estudio es historia de la música alternativa, lleno de instrumentos con los que han grabado grupos míticos. Ha sido una experiencia muy bonita y diferente porque, por primera vez, hemos grabado tocando en directo todos a la vez y en cinta, sin ninguna intervención de lo digital. La verdad es que salimos muy contentos y con una confianza en nosotros mismos renovada por haber estado a la altura de las circunstancias de trabajar con un grande.

–¿Y Albini quedó contento con el resultado?

–Creo que es muy difícil saber lo que él opina. Nos dijo de su boca que había sido un placer trabajar con nosotros y que repitiésemos cuando quisiéramos. También nos habló muy bien de La Habitación Roja y Berri Txarrak. Parece que es una persona que pasa de todo, pero es simplemente una imagen externa. Desde el principio nos dejó claro que él no es productor, sino un ingeniero de sonido. Que no se va a meter a opinar sobre las composiciones, por lo que nunca acabas de saber si lo que has hecho le gusta o no. Creo que alguna sonrisa se le escapó y que alguna vez sacudía la cabeza al ritmo de las canciones, así que creo que no le desagradamos. (Risas). Ojalá volvamos a trabajar con él.

–¿Qué tal los conciertos al otro lado del charco?

–Acabamos de volver de México, donde hicimos cuatro conciertos en Guadalajara, Ciudad de México, Puebla y Monterrey. Es la primera vez que íbamos y logramos reunir a 600 personas en la capital. Quedamos muy contentos, pero también fue una auténtica paliza. Las ciudades están más lejos de lo que sería recomendable para viajar en furgoneta. Los trayectos en carretera a veces se hacían interminables, pero la gente es increíble y están a muerte con el grupo. Lo de Estados Unidos fue totalmente diferente. No nos conocía ni Dios e hicimos dos conciertos en Washington y Nueva York muy pequeños, para menos de 50 personas: españoles que estaban allí trabajando, yanquis despistados… Un poco como empieza cualquier banda aquí, tocando en garitos para pocas personas e intentando hacerlo lo mejor posible. Y luego es verdad que tocamos en un festival, el Ruidofest, orientado al público latino. Sin embargo, es más difícil para nosotros triunfar en Estados Unidos que en México y Colombia, donde también estuvimos este verano por primera vez. Una experiencia increíble.

–¿Dirías que La M.O.D.A. se encuentra ahora en su mejor momento?

–Creo que sí. Tampoco llevamos mucho tiempo, por lo que no es algo significativo. Si lleváramos 40 años, pues sí lo sería. Nuestra trayectoria es breve, pero intensa. Estamos ya a punto de cumplir nuestro octavo aniversario y lo que sí te digo convencido es que sonamos mejor que nunca.

«Estoy convencido de que ahora, a punto de cumplir nuestro octavo aniversario, sonamos mejor que nunca»

–Habéis entrado de lleno en el circuito de festivales del país. ¿Qué tal es compartir cartel con bandas que tal vez no son de vuestro mismo estilo?

–Creo que nos adaptamos muy bien y estamos orgullosos de encajar en festivales muy diferentes y de tocar, por ejemplo, en el Mad Cool, al día siguiente en el Cruïlla y después en uno de punkis. Nunca nos hemos querido encallar en ningún estilo en concreto ni etiqueta. A veces también es un poco una putada, porque no acabas de encontrar tu lugar, pero eso te hace destacar, te hace diferente. De alguna manera, eso te hace estar alerta. Nuestra filosofía es trabajar mucho y estar a la altura.

–¿Hay algún grupo en particular que os haya sorprendido últimamente?

–Ahora hay muchas bandas españolas que nos parecen interesantes, como Morgan, Depedro, Guadalupe Plata, Biznaga, Oso Leone… En Murcia tenéis a Perro, que es un grupo que es muy original y que merece mucho la pena.

-En 'Himno nacional' cantas «vuelven a sonar las voces de la gente». El folk siempre ha tenido mucho de canción protesta, ¿consideras algo primordial hacer en tus letras algo con sentido social?

–Lo único que veo primordial es que la canción sea sincera. Que te expreses con un fin artístico, sueltes todo lo que tienes dentro y seas honesto contigo mismo. Si te apetece hablar de la vida submarina, pues hazlo. El arte tiene que ser un lugar donde entra lo que no cabe en otros sitios. Libre al 100%. Creo que lo único que se puede y se debe exigir a los artistas es sinceridad en lo que hagan.

–El 1 de diciembre tenéis un reto inmenso, tocar en el WiZink Center, en Madrid, que habéis tenido que abrir al completo tras agotar las entradas de pista. Debe ser increíble ver cuánto habéis crecido… ¿Sientes el vértigo?

–Pues sí, pero nos autoengañamos e intentamos pensar en otras cosas para no sufrirlo demasiado.

–Y solo unos días después, el 7 de diciembre, la cita será en el Teatro Circo de Murcia. Hace tres años de vuestra última visita a la ciudad. ¿Tenéis algún recuerdo especial de vuestro paso por Murcia? Aquel día, por ejemplo, fue el atentado de la sala Bataclan, en París.

–Tenemos muchos recuerdos de Murcia. Hemos ido ya unas cuantas veces a la capital y a la Región. Me acuerdo de los conciertos en la Sala B. A pesar de estar muy lejos de casa, siempre hemos incluido a Murcia en nuestras giras. Creo que siempre hay gente pendiente de lo que hacemos. Aunque suene a respuesta de futbolista, estamos muy a gusto en los diferentes lugares de España. Nos han tratado bien desde Galicia hasta Murcia y desde Huelva a Barcelona. No sé por qué el público nos coge cariño. (Risas). Tenemos muchas ganas de que la cosa no se quede solo en el WiZink Center, que el único concierto importante sea ese. La gira sigue y tenemos que ir a Murcia, La Coruña… Y el año que viene vamos a seguir tocando. Para nosotros cada concierto es importante. Está claro que algunos son más multitudinarios y que te pueden hacer sentir un poco más de vértigo. Intentamos tratar a todo el mundo por igual, con el mismo respeto, y darle la misma importancia a cada actuación, toquemos en Madrid para miles de personas o en Nueva York para 30.

-Tus composiciones y tus letras tienen mucho de sentimiento. Vivimos en un mundo hiperconectado y a diario te debe llegar el 'feedback' de mucha gente agradecida por lo que escribes. ¿Qué sientes al ver que consigues conmover a las personas?

–Es el sentimiento más bonito que he experimentado en mi vida, y no porque la canción la haya escrito yo, sino porque todos en el grupo sentimos las letras como nuestras. Vemos que significan algo para la gente que las canta y que nuestras canciones les acompañan en los momentos buenos y malos. Eso significa que la gente te ha hecho un hueco en su vida y que estás ahí presente. Y todo esto sin haber tenido nunca grandes pretensiones y sin haber nacido estrella ni tener padrinos ni discográfica. Es como si un equipo de barrio gana al Barça o al Madrid. Al final, nos sentimos así. Estamos muy agradecidos con el público que nos hace sentir bien, nos acompaña y nos da fuerzas para seguir adelante.

Bonus tracks

–¿Qué disco ha marcado más tu carrera?
–'BSO 1999-2000', de Nuevenoventaicinco. Creo que es el disco con letras en castellano que más me ha marcado y gustado. Me pareció diferente.
–¿Cuál fue la primera canción que aprendiste a tocar?
–'Atlantic city', de Bruce Springsteen.
–¿Qué banda nunca faltaría en un festival organizado por ti?
–Guadalupe Plata.
–¿Qué canción debería sonar en un bar para que decidieses irte?
–Cualquiera de 'Operación Triunfo'. Nunca iría a un bar donde pusieran sus canciones.
–Tu mejor recuerdo musical
–Recuerdo componer lo que hoy es la canción 'Héroes del sábado'. Al principio solo era esa melodía con la guitarra, cuando tenía unos 16 o 17 años. No estaba hecha, solo existía esa idea. En ese momento no sabía que me iba a dedicar a la música, pero pensé que sonaba bien.
–Un concierto al que asistieras y que te decepcionase
–Elijo bastante bien los conciertos a los que voy. Al vivir en Burgos no tengo la oportunidad de ver muchas cosas. No he ido a ningún concierto del que saliera decepcionado.
–Ultima vez que te pusiste nervioso al conocer a alguien
–Estoy nervioso todo el tiempo, por lo que no me pongo más cuando conozco a alguien. Ese es mi estado permanente.
–¿Liam o Noel?
–Pregunta difícil, pero creo que Liam.
–Si te llama C. Tangana y te pide una colaboración, ¿qué contestarías?
–Me parece una persona interesante y me gustaría conocerle. Me ha hablado mucho de él Erik Urano, un artista de Valladolid, que es amigo común. Seguro que podríamos hacer algo guapo. Le veo una persona inteligente y con mucho talento. Todo depende de hacia dónde se dirija ese talento, y él lo ha hecho a ser muy popular, pero seguro que tiene la capacidad de hacer otro tipo de canciones o una propuesta artística diferente, más experimental.