Sin miedo a los gigantes del aceite

Olivos plantados de forma tradicional. / LV
Olivos plantados de forma tradicional. / LV

Los productores apuestan por el aceite de oliva pese a la guerra de precios abierta por grandes compañías

G. S. F.

El renovado interés por el aceite de oliva sigue sumando hectáreas en la Región. Las nuevas técnicas de cultivo y la buena demanda del producto continúan animando a los agricultores en un sector que en los últimos meses se ve sacudido por las agresivas políticas de precios de un reducido número de grandes empresas. Las nuevas técnicas de cultivo intensivo que se extienden entre los olivares, donde los árboles aislados han dejado paso a una distribución en setos que concentra la producción y facilita su recogida, dispararon primero la productividad de los terrenos, que consiguieron triplicar su rendimiento en apenas diez años (2006-2015) en una superficie que fue menguando en ese periodo, y ahora está impulsando la aparición de nuevas plantaciones.

«Se están ocupando terrenos anteriormente dedicados, por ejemplo, al viñedo, que se encuentra en retroceso, en una tendencia similar a la que está experimentando el almendro», explica Pedro García, experto en el sector de la organización agraria Coag. Las estadísticas oficiales muestran como, después de bajar progresivamente más de 3.000 hectáreas de cultivo entre 2011 y 2016, en 2017 se produce un aparente punto de inflexión (los siguientes ejercicios confirmarán o no si se trata de un cambio de tendencia) y se registran cerca de un millar de hectáreas de nuevas oliveras, hasta alcanzar casi 19.600. Al mismo tiempo, y a pesar de que la producción descendió en casi 5.000 toneladas (54.800 en 2017 frente a las 59.600 de 2016) el valor del aceite se incrementó notablemente, de los 29,39 millones de euros alcanzados en 2016 a los más de 40,5 millones de 2017.

«Si en 2016 se pagaban en torno a 3,5 y 3,9 euros por kilo, en 2017 el rendimiento se elevó por encima de 4,5 euros», en buena parte gracias a un mercado «sin excedentes, incluso con déficit para satisfacer la demanda», explica García. Sin embargo, 2018 marca un desplome de los precios, que se situaron por debajo de los 3 euros por kilos, apunta el experto, que lo achaca a «las especulaciones de grandes compañías que incluso han estado importando aceite de otros países a bajo precio para tratar de quedarse con el mercado». García se refiere, sin citarlo, a casos como el de Dcoop, responsable de casi el 18% de todo el aceite de oliva que se genera en España, y que el año pasado se erigió, por segundo año consecutivo, como la firma que menos paga a sus socios por sus aceitunas para aceite.

Pedro García, de Coag: «En el mercado de este producto no hay excedentes, incluso se registran déficits» | La mayor productora de España es la que menos está pagando a sus socios

Ese tirón hacia abajo de la empresa malagueña se dejó sentir en los pagos recibidos por los productores murcianos, y de todo el país (el Ministerio de Agricultura cifró en un 23% la bajada de precios de la campaña 2017/2018). A la espera de conocer los datos de la campaña que concluye ahora, en el sector regional se mantiene «la esperanza». España, «que es el mayor productor mundial, y con un aceite de gran calidad, tiene un mercado en equilibrio en cuanto a consumo y producción: no hay excedentes, e incluso hay déficit para abastecer los mercados», que se extienden «prácticamente a todos los países». En torno a un 60% de nuestro aceite acaba en los anaqueles de miles de comercios del resto del mundo.