El ángel de la muerte

El 'Knife Angel' de Alfie Bradley mide ocho metros de alto y está hecho con cien mil cuchillos. / r. c.Armas blancas decomisadas.
El 'Knife Angel' de Alfie Bradley mide ocho metros de alto y está hecho con cien mil cuchillos. / r. c.Armas blancas decomisadas.

La catedral de Liverpool exhibe una escultura hecha con cien mil cuchillos requisados. 200 personas han muerto apuñaladas en Gran Bretaña en los últimos tres años

ANTONIO CORBILLÓN

Cien mil cuchillos, muchos de ellos protagonistas de historias trágicas, reconvertidos en la piel de un ángel alado para mostrar el poder sanador de la cultura. Armas blancas como la que se llevó la vida del joven Daniel Fox, una de las casi 200 personas que han muerto acuchilladas en Gran Bretaña desde 2015. Su tía, Dawn Jones, recuerda el día que fue a identificar su cadáver a la morgue de la Policía de Merseyside (condado inglés cuya capital es Liverpool). «Lo más desgarrador fue no poder tocarlo, no poder abrazarlo porque la Policía nos lo impidió para no alterar las pruebas forenses».

La preocupación de los británicos por el alarmante incremento de las refriegas con cuchillos y navajas viene de lejos. «El problema es que ahora se está convirtiendo en una moda o una tendencia. Cuando hablo con los jóvenes me dicen: 'Bueno, tengo que llevarlo porque si me atacan con uno ¿qué voy a hacer?'», refleja en el digital Echo de Liverpool John Hughes, dueño del pub Watch y que ha visto de todo en tres décadas de lo que llama «economía nocturna» de la ciudad.

En compañía de las autoridades, Hughes recorre bares, clubes deportivos y centros juveniles para organizar sesiones y crear conciencia del riesgo de las armas.

«Apenas pasa un día sin que oigamos otra historia trágica de un crimen con cuchillos»

Solo es una de las muchas campañas que se desarrollan en las islas. Un día, el hijo de Paul 'Boom Boom' Bentley, rey de los cuadriláteros de MMA (Artes Marciales Mixtas), contó en casa que un amigo suyo había sido apuñalado. Paul pensó en hacer algo y se apuntó junto al boxeador Tony Bellew al desafío del cubo de agua helada sobre la cabeza.

El vídeo se hizo viral y pensaron en aprovechar su poder de convocatoria para crear conciencia. De allí surgió la campaña 'No More Knives' (No más cuchillos). «Tenemos esas ratas merodeando por nuestra ciudad con cuchillos, pero la gente ya está harta», dice secamente Bellew. Otro proyecto, 'Save a Life, Surrender a Knife' (Salva una vida, entrega un cuchillo), ha llenado las ciudades británicas de contenedores para recoger armas con la complicidad de change.org.

Escribir el dolor

El artista Alfie Bradley (Londres, 1990) también quiso contribuir a la campaña de concienciación. Durante su estancia becada en el British Ironworks Center había destacado por sus impresionantes creaciones, como el Spoon Gorilla, una escultura de cuatro metros de altura realizada con 40.000 cucharas soldadas. Alfie se puso de acuerdo con las Policías británicas para que le enviaran armas requisadas en sus operativos. Hasta 43 comisarías le remitieron todo tipo de piezas y tamaños: desde pequeñas navajas a catanas.

En el filo de la navaja

Endurecer la legislación
Llevar un cuchillo es ilegal en Reino Unido. Hay pocas excepciones y todas tienen que ver con que sean necesarios para trabajar. También está prohibido vender armas blancas a menores de 18 años, aunque sean para cocinar. La pena máxima para un adulto por llevar una es de cuatro años de prisión, además de una multa. Los crímenes causados con cuchillos tienen una condena mínima de 25 años. Hay peticiones para que el Parlamento revise estas penas al alza.
188
personas han muerto acuchilladas en Reino Unido desde 2015. En 2016 se produjeron 27.487 delitos relacionados con el uso de armas blancas. Al menos 2.300 de las víctimas eran menores de 18 años.
Concienciación ciudadana
Al igual que 43 comisarías colaboraron con Alfie Bradley para componer su 'Knife Angel', varias campañas ciudadanas están llenando el Reino Unido de contenedores para recoger cuchillos y concienciar sobre la necesidad de evitar salir a la calle con un arma de este tipo encima.

Dedicó meses a limpiarlas, desafilar las hojas y clasificarlas por tamaño y color para dar forma a su escultura. En muchos cementerios puede verse un Ángel Exterminador, espada en ristre. Él pensó en uno con las manos desnudas y gesto apaciguador. Agentes de policía y familiares de víctimas fueron invitados a soldar piezas. Pero el mayor desafío no fue técnico sino emocional. «La parte más difícil de crear el 'Knife Angel' fue reunirse y grabar a mano en cada pluma de la parte posterior de las alas mensajes de las personas y familias afectadas, y verlas abrumadas por la emoción», explica Bradley en su página web. Reunió 80 testimonios de otros tantos dramas.

Tras un año de trabajo, la gran pieza permanece depositada en una nave del British Ironwork Center, aunque hay una petición para instalarla en el cuarto pedestal de la Trafalgar Square londinense, el que acoge cada 18 meses una obra del último artista contemporáneo británico galardonado. Su exhibición allí es más pertinente que nunca: la capital británica ha batido este año sus registros de apuñalamientos y tiroteos.

Desde el jueves y hasta el 31 de enero de 2019 este símbolo podrá visitarse en la catedral de Liverpool, gracias a la petición de la reverenda Sue Jones, que destaca el compromiso de la Iglesia con las víctimas. «Apenas pasa un día sin que oigamos otra historia trágica de un crimen con cuchillos», lamenta.

 

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