Viaje a pedales al paraíso dorado

Descenso desde el mirador de playa Larga, en dirección a playa Negrete, por la pista que sigue el itinerario del GR, con el picudo Cabezo de la Fuente a la derecha./
Descenso desde el mirador de playa Larga, en dirección a playa Negrete, por la pista que sigue el itinerario del GR, con el picudo Cabezo de la Fuente a la derecha.

Un paseo bajo el sol radiante por los salvajes dominios de Calblanque para dejar de lado el ajetreo diario

Pepa García
PEPA GARCÍA

Los 'guiris' sí que saben. Es lo primero que uno piensa después de haber disfrutado de una jornada de relax, a pedales, en el paraíso dorado y azul que es Calblanque. Y pienso en los extranjeros porque son mayoría entre los ciudadanos que te encuentras disfrutando en este invierno templado de que gozamos en la Región (aunque oficialmente comience el próximo viernes), especialmente un día laborable.

Con un sol radiante, una brisa suave y un silencio atronador solo roto por el canto de los pájaros y el saludo amable de los pocos humanos con los que te cruzas, comienza en el Centro de Información Las Cobaticas el recorrido a pedales por este salvaje pedazo de litoral mediterráneo que tenemos el privilegio de conservar en esta Región.

Cuesta abajo y echando mano del freno, la ruta desciende, sobre la pista encementada que conduce al parking. En el delicioso descenso nos cruzamos con otro cicloturista que pedalea incansable, pero con una sonrisa, para ascender lo que otros bajamos. En poco más de un kilómetro se llega al aparcamiento. Entonces, siguiendo el recorrido del GR, giramos a la izquierda para subir hacia el mirador de playa Larga, donde se impone la primera parada para disfrutar de las vistas infinitas. Artos, palmeras, palmitos y pinos 'reptiles', que hacen frente cuerpo a tierra a la maresía, lucen estos días, tras las lluvias otoñales, de un verde intenso. Sobre las dunas, las pasarelas de madera conducen al paraíso, un mar argénteo que refleja el cielo gracias al escaso viento.

La vegetación dunar vive en estos momentos la segunda primavera y luce flores a diestro y siniestro agradeciendo los veintitantos grados que se alcanzan a mediodía.

Las arenas doradas e indómitas de las dunas se vislumbran enmarcadas por las negras rocas de playa Negrete, Punta Negrete y playa Parreño. Y todo, dominado por el picudo Cabezo de la Fuente. El GR deja la amplia pista y se interna en un sendero, por el que deberán subir y bajar con precaución los accidentados ramblizos, si quieren llegar hasta las inmediaciones de playa Parreño.

Cuando el sendero se estrecha, el recorrido se empina y el pedaleo se dificulta, llega el momento de darse la vuelta, pero no de renunciar a seguir disfrutando de estas costas bañadas por las aguas siempre templadas del Mediterráneo en calma.

Vuelvan por donde vinieron sin perder detalle y, de nuevo en el aparcamiento, atraviesen el arboretum, protegido por la sombra de los pinos, para, por unas escaleras -deberán bajarse y llevar a cuestas las bicicleta-, llegar al lecho del cauce de la Rambla de Cobaticas en su último tramo. Este cauce les conduce directo hasta la duna fósil, otro de los atractivos de Calblanque. Aprovechada en tiempos remotos como cantera, la arena se ha conservado hecha piedra durante miles de años y la naturaleza ha dibujado en ella curiosas formas. Aquí comienza otra pasarela, la que le lleva pegado a esta reserva geomorfológica que no deben pisar para que se conserve otros 100.000 años más, y donde crecen el hinojo marino y la margarita de mar, y viven los escarabajos de las pozas.

Al final de la pasarela, si se acercan al mar, verán todavía la huella de la construcción que albergó el pozo de La Timpa, una aceña movida por 'bestias' y que sirvió para llenar de agua las balsas de las Salinas del Rasall, otra de las paradas recomendadas. Allí todavía son visibles los canales, tallados en la duna, por los que circulaba el agua hasta los calentadores e hicieron posible esta industria artesanal que siempre benefició al hombre y la naturaleza.

De vuelta hacia el interior, irán bordeando las balsas salineras hasta llegar al observatorio de aves. Vuelvan a detenerse y observen en silencio, quizá tengan suerte de compartir un rato con el invernal archibebe o de disfrutar de la elegante estampa de la cigüeñuela común, el tarro blanco, la garceta o el flamenco. A todos ellos alimenta el pequeño artemia, un crustáceo en la base de la cadena trófica que desde la atalaya del observatorio no podrán distinguir.

En este tramo la pista es ancha, pero es frecuente que esté encharcada, así que prepárense para divertirse y mancharse a partes iguales.

Cuando dejen atrás las salinas, estarán frente a la playa de Calblanque y luego de cala Magre. Cojan su pasarela y acérquense hasta la orilla. Si el mar les llama y el tiempo acompaña, no duden en darse un revitalizador baño invernal. Luego, regresen por donde vinieron y cojan la primera pista a la derecha (la ascensión es más suave que la de la pista encementada por la que se inicia la ruta). Tras unos tres kilómetros, que con el sol pegando se hacen interminables, llegarán al punto de inicio. Habrán recorrido 10,5 km., así que, si el tiempo se lo permite, no renuncien a llegar hasta la Fuente Grande. Atravesarán junto a los caseríos del núcleo rural de Las Cobaticas y La Jordana, y, luego por pista, llegarán hasta la vía pecuaria señalizada que, siguiendo su trazado, les conduce en 2,5 km. hasta la Fuente Grande.

Ya de vuelta al aparcamiento del Centro de Información Las Cobaticas, les aconsejo que se acerquen hasta Los Belones para rehidratar el cuerpo y reponer fuerzas en alguno de los numerosos restaurantes y bares con que cuenta la población. Les recomiendo El Tato.

LA GUÍA

Cómo llegar:
Venga de donde venga, tiene que tomar la Autovía de La Manga (RM-12), coger la salida 10 (Calblanque) y seguir hasta el Centro de Visitantes Las Cobaticas. En verano hay que dejar el coche en el primer aparcamiento.
Dónde comer:
Café-bar El Tato. Calle Mayor, 32. Los Belones. Cartagena. 968 569 333. No cierra. Menú: de lunes a viernes, 9 euros (ensalada, primero, segundo, postre, una bebida y café). Especialidades: solomillo en salsa de pimienta, rabo de toro, patatas Tato y tortas de salmón o de sardinas. Todo casero. Precio medio: 20 euros. Mejor reservar.