Andrés Calamaro: «Soy más intérprete que autor»

Andrés Calamaro. / thomas canet
Andrés Calamaro. / thomas canet

El astro bonaerense se acerca hasta Murcia para presentar su último disco, un retorno al rock desde su singular perspectiva

Jam Albarracín
JAM ALBARRACÍN

Afirma que es por respeto, que algo que va a ser leído merece estar bien redactado en origen. Pero uno tiene la sensación de que el crack Andrés Calamaro solo acepta hoy entrevistas por mail para evitar ser manipulado. O para no meter la gamba, harto de mojarse en charcos de opinión, como le ocurrió hace poco con unas desconcertantes frases sobre patriotismo y derivados. Sea como fuere, el hispano-argentino nacido en Buenos Aires anda presentando en directo su último disco, 'Cargar la suerte', y esa es una buena noticia. Una vuelta al rock pop de notable factura, que no llega a los momentos álgidos de su producción y que podremos disfrutar en la ciudad de Murcia mañana sábado.

Andrés Calamaro

Cuándo
Sábado 15, a las 22.00 horas.
Dónde
Auditorio de Fofó.
Cuánto
30 € (Oferplan 27 €).

-«Para qué quiero enemigos / si tengo tantos hermanos», canta en 'Diego Armando Canciones' (bonito título). Tiene más seguidores que contrarios, los cuales son inevitables, por otra parte.

-A los contrarios los puedo convencer, soy bueno en las distancias cortas. Creo que la canción propone comunicarse con buenos modales, educación y humor. Es una invitación. Evitar el mal humor es lo más cerca que vamos a estar de la felicidad. Esa palabra enorme.

-Hace alusión al proceso compositivo en varias canciones ('Cuarteles de invierno', 'DA Canciones'). ¿Cómo ha sido este proceso? ¿Componer implica entrar en un estado mental/emocional determinado?

-La mayoría de estas canciones las escribí sin componerlas, los versos primero. Compusimos con Germán (Wiedemer), grabamos con Gustavo (Borner) y un 'casting' extraordinario. Escribir las letras, terminar maquetas bien presentadas, sentir las canciones, elegirlas y grabarlas. Las mezclas, el orden de las canciones y la portada. Escribo todos los días con buenas sensaciones, en un estado mental muy bueno, en parte porque estoy viviendo solo y me vuelco mucho más escribiendo y tranquilo. En esta oportunidad, estaba en una meseta emocional bastante ideal. Hicimos varias de estas canciones con Germán, tuve que cantarlas para hacerlas propias, como parte del proceso de 'componer' el disco. Soy más intérprete que compositor, no me encuentro cómodo como compositor. Hago las canciones, pero lo que más me representa es la última vez que tocamos en directo. Es el 'real time' de la música.

-¿Es Andrés Calamaro el Maradona de la canción?

-Qué va. No soy el Maradona de las canciones, ni cerca estoy.

-'Cargar la suerte' es un disco de rock, de un músico capaz de transitar muchos caminos, pero criado en el rock que nos parió. ¿Me equivoco si hago esta afirmación concluyente?

-No te equivocas. Soy apenas un músico de rock, un mirlo blanco en un mundo de músicos buenos. Aunque transitemos caminos diferentes tenemos en común la misma búsqueda de intensidad. Tampoco tengo condiciones para cantar heavy, ni tocarlo en guitarra. Tengo un rango como oyente y aficionado, y el mío propio como músico versátil pero bohemio. Soy un músico de rock, no tengo categoría para asumir más responsabilidades estéticas.

-'Falso Louis Vuitton' es una canción crítica. «La 'revoluti' ya no es lo que era», dice. ¿No hay hoy lugar posible para una revolución?

-Decía Frank Zappa: «Las rebeliones salen mejor si se ensayan poco». El problema de las revoluciones es que necesitan guillotina. Ningún revolucionario tiene tiempo para tomarse una foto con el teléfono. Los revolucionarios son grupos armados con entrenamiento militar o intelectuales dispuestos a ser asesinados.

-La lió con sus declaraciones sobre nacionalismos y patriotismos. ¿Tanto precio hay que pagar por disentir o tener una opinión personal?

-Son cosas que ocurren cuando el nombre (de un hombre) es apenas conocido. Entonces 'los enredados' tienen su premio diario: presumir de principios elevados, exhibir su enfado y olvidarse de todo quince minutos después.

-«Cuando ladra la moral, me corresponde cantar a la libertad», entona en 'My Mafia'. Pues no sé si está muy de moda la libertad, más allá del vocablo entendido como algo obvio y superficial.

-No es un vocablo obvio y superficial, pero le bajamos mucho el precio. La libertad la conocen los presos. Hay palabras que habría que pronunciar con prudencia, menos.

-'Cargar la suerte' es un bonito término taurino. ¿En qué ha cargado la suerte Calamaro en este disco?

-En este disco cargamos la suerte textual. Esperamos el embroque con la música, en silencio, luego templamos... Escuchábamos las canciones dos veces y grabamos todos los músicos en una misma sala. Se ajusta bastante al concepto. En directo es más parecido, es como «pintar un cuadro y quemarlo después» (Morante de la Puebla). Eso hacemos.

-Conocida es su afición a la tauromaquia. ¿Qué le gusta tanto de los toros?

-No hay nada como una tarde de toros, un toro bravo y un triunfo cuajado. Es como ver a Rubens «pintar un cuadro y quemarlo después». Lo explica Federico García Lorca en las conferencias que ofreció en Buenos Aires, la aparición del duende. La tauromaquia es inabarcable, merece toda una vida. Ver sesenta corridas y leer un poco, entonces entra.

-Son ya 40 años viviendo entre acordes y emociones. ¿Cómo aprecia el panorama?

-Escucho a los músicos amigos de Chris Dave. El post-jazz y la deconstrucción del compás funk. Presento una hora de radio por día, estudio, tengo equipos de sonido importantes. En España hay que escuchar a Remedios Amaya. El talento se presenta como una chispa que a veces termina incendiando el bosque.