La investigación gana músculo

Iván Prieto Aguilar, María José Gómez Bellot, Livia Donaire Segarra, Juan Antonio Giménez Bastida, Pedro J. Martínez-García, José Alberto Egea Larrosa y Juan Alfonso Salazar Martínez/CEBAS-CSIC
Iván Prieto Aguilar, María José Gómez Bellot, Livia Donaire Segarra, Juan Antonio Giménez Bastida, Pedro J. Martínez-García, José Alberto Egea Larrosa y Juan Alfonso Salazar Martínez / CEBAS-CSIC

Siete jóvenes y experimentados científicos se reincorporan al Cebas-CSIC para afrontar los retos ambientales y de salud del sector agroalimentario

Pepa García
PEPA GARCÍA

Con una experiencia investigadora acumulada en grupos de primer nivel de todo el mundo, este año siete jóvenes científicos, reincorporados a la plantilla del Centro de Edafología y Biología Aplicada del Segura (Cebas-CSIC), muestran sus líneas de investigación a la sociedad. Ahora son parte de la plantilla de un centro en el que «la mayoría hicieron su tesis y del que se fueron hasta 5 años con becas postdoctorales a grupos punteros de todo el mundo. Han aprendido nuevas técnicas, han recopilado nuevos conocimientos y han ampliado sus redes de contactos. Y, ahora, se reintegran al Cebas aportando todo esta experiencia adquirida para constituir la nueva hornada de investigadores, el futuro relevo de los actuales», considera Ana Allende, coordinadora de las V Jornadas de Jóvenes Investigadores del Cebas-CSIC.

Con contratos Juan de la Cierva, Saavedra Fajardo o Ramón y Cajal, «el pata negra de los contratos de reincorporación», lo califica Allende, el Cebas contrarresta año tras año la fuga de jóvenes cerebros españoles que marchan allende las fronteras en busca de una oportunidad y de recursos que les permitan dedicarse profesionalmente a hacer realidad su pasión investigadora.

Iván Prieto Aguilar (Burgos, 1979) Doctor en Biología
Contratado con cargo a proyecto Séneca de Jóvenes Líderes en Investigación en el grupo de Erosión y Conservación de Suelos. Experto en estudiar las estrategias de respuesta y adaptación de las plantas a la sequía y sus efectos en las propiedades del ecosistema.
María José Gómez Bellot (Cartagena, 1984). Doctora en Ingeniería Agrónoma.
Contratada postdoctoral en el grupo de Riego. Experta en nuevas tecnologías de cultivo para la mejora sostenible de la producción, entre ellas el uso de micorrizas o microorganismos como bioestimulantes.
Livia Donaire Segarra (Jaén, 1979) Doctora en Bioquímica.
Contrato asociado a proyecto de investigación. Experta en el estudio de los mecanismos por los que los virus de plantas son capaces de infectarlas para desarrollar estrategias de control contra virosis en cultivos.
Juan Antonio Giménez Bastida (Cartagena, 1981) Doctor en Ciencia y Tecnología de los Alimentos.
Contratado Juan de la Cierva en el grupo Calidad, Seguridad y Bioactividad de Alimentos Vegetales. Experto en el estudio del papel de los compuestos fenólicos de la dieta frente al cáncer de mama.
Pedro J. Martínez-García (Murcia, 1979) Doctor en Biología Molecular y Biotecnología.
Contratado Ramón y Cajal en el grupo Mejora Genética de Frutales. Experto en el desarrollo de nuevas herramientas genómicas y bioinformáticas, y su implementación en programas de mejora de frutales.
José Alberto Egea Larrosa (Murcia, 1979) Doctor en Ingeniería Química.
Científico titular del Cebas-CSIC. Experto en realizar modelos matemáticos para ayudar a resolver algunos de los retos futuros a los que se enfrenta el sector agroalimentario: el cambio climático y la cada vez mayor exigencia de los consumidores en aspectos nutricionales, de seguridad y de sostenibilidad.
Juan Alfonso Salazar Martínez (Caravaca de la Cruz, 1983). Doctor en Biología Vegetal.
Contratado Saavedra Fajardo de la Fundación Séneca en el grupo de Mejora Genética de Frutales. Experto en el desarrollo de mapas genéticos de vegetales para buscar marcadores moleculares vinculados a la mejora de la calidad de la producción de los frutales y de su vida útil.

Precisamente este talento joven recobrado afronta, junto a los experimentados equipos de los seis departamentos del Cebas -Conservación de Suelo y Agua y Manejo de Recursos Orgánicos; Riego; Mejora Vegetal; Nutrición Vegetal; Biología del Estrés y Patología Vegetal y Ciencia y Tecnología de los Alimentos-, los desafíos del sector agroalimentario ante las amenazas del cambio climático, la escasez de agua, el aumento de población y la insuficiencia de alimentos y la búsqueda de una mayor calidad y funcionalidad de estos, la mayor recurrencia de virus y plagas que afectarán a las especies vegetales, así como técnicas y metodologías que hagan de la agricultura un sector más sostenible y compatible con la conservación del planeta.

Los investigadores tratan de abrir nuevas líneas de trabajo, aportando los conocimientos adquiridos en los últimos años fuera

Entre los genios recuperados para la ciencia patria se encuentra el de Pedro J. Martínez García, doctor en Biología Molecular y Biotecnología por la Universidad de Murcia, que se ha especializado en desarrollar nuevas herramientas genómicas y bioinformáticas para conseguir que los frutales, en concreto los almendros, sean más resistentes al ataque de virus, bacterias y hongos (estrés biótico) y a la escasez y cada vez menor calidad del agua, el aumento de temperatura, la salinización del suelo o su contaminación,... (estrés abiótico), además de hacerles mejorar su producción en condiciones no óptimas de crecimiento y desarrollo.

Pedro J. cita como ejemplo el desarrollo de variedades de frutales más resistentes a la sequía, «uno de los grandes problemas que azotan nuestra Región», detalla, y que se agravará con el cambio climático. Sin embargo, los trabajos de investigación de este 'pata negra' de los reincorporados -es contratado Ramón y Cajal y ha optado por regresar a la tierra, renunciando a sumarse a los equipos del Centro de Biotecnología y Genómica de las Plantas (CBGP) de Madrid o la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC)- van más allá, ya que aspiran a lograr «el desarrollo de variedades con mayor valor nutricional y funcional que nos ayuden a combatir ciertas enfermedades, como las cardíacas».

Muy satisfecho con volver a reincorporarse a la comunidad científica del Cebas-CSIC, algo que considera «un reconocimiento al esfuerzo realizado después de todos estos años», Pedro optó por «estar en casa y aportar al grupo de Mejora de Frutales del Cebas-CSIC mis conocimientos adquiridos tras seis años en la Universidad de Davis (California), posiblemente la mejor de agricultura del mundo, y un año como Discovery Scientist (liderando el grupo de Genética) de la empresa Monsanto España, quizás la mejor empresa de semillas del mundo», afirma Pedro J. Martínez.

En el mismo campo, la mejora de las variedades, en este caso de albaricoquero y ciruelo, trabaja Juan Alfonso Salazar Martínez, ingeniero agrónomo doctorado en Biología Vegetal, que se ha incorporado al Cebas con un contrato Saavedra Fajardo de la Fundación Séneca: «Un reconocimiento a mi trayectoria investigadora». En concreto, Salazar está analizando, «desde el punto de vista de la postcosecha, diferentes variedades de albaricoque y ciruela, para evaluar parámetros relacionados con el proceso de maduración del fruto y seleccionar aquellas variedades cuyos genotipos se caractericen no solo por una buena calidad del fruto si no también con un periodo de vida útil más prolongado». Y aclara que, con la técnica empleada, pretende «evitar el uso de técnicas de modificación genética, que generan organismos modificados genéticamente, que producen cambios inesperados en las secuencias de los genes y, por tanto, la incertidumbre de las nuevas funciones que estos desempeñarían», aclara.

Entusiasmado de volver al Cebas está Juan Antonio Giménez Bastida, doctor en Ciencia y Tecnología de los Alimentos. Tras cinco años en el extranjero -en centros de investigación y universidades de Polonia y Estados Unidos-, «la posibilidad de reincorporarme a un grupo de reconocido prestigio internacional donde poder combinar la investigación con compuestos fenólicos, que se desarrolla en el Cebas-CSIC, con el estudio de lípidos bioactivos -moléculas reguladoras de procesos inflamatorios-, un campo inexplorado en el Cebas, supone un paso adelante para consolidarme como investigador y establecer una línea de investigación independiente», añade Giménez Bastida. Actualmente, junto a Antonio González-Sarrías y a la doctoranda Ángela Ávila-Gálvez, analiza los mecanismos celulares y moleculares relacionados con la posible actividad anticancerígena de los compuestos fenólicos (y sus metabolitos derivados) frente a células de cáncer de mama. «Estos estudios -explica Giménez Bastida- buscan establecer el consumo de alimentos vegetales ricos en compuestos fenólicos como una de las estrategias en la prevención de enfermedades crónicas como el cáncer».

Matemáticas para la vida

Doctor en Ingeniería Química, José Alberto Egea ha hecho del desarrollo de modelos matemáticos su especialidad para colaborar en la resolución de algunos de los retos a los que se enfrentará el sector agroalimentario en los próximos años, relacionados con el aumento de la población, el cambio climático, y la cada vez mayor exigencia de los consumidores en aspectos nutricionales y de sostenibilidad de los alimentos. Ahora, su regreso al Cebas supone «el gran reto de intentar establecer una nueva línea de investigación en el centro y contribuir a que la modelización tenga un peso importante en el estudio de sistemas agroalimentarios en la Región», explica Egea, que considera que, como ingeniero, «abordar la resolución de problemas reales y cercanos supone una gran motivación, y el Cebas me ofrece un marco inigualable para ello». Además, cree que su formación de ingeniero puede ser «una gran ventaja para abordar proyectos multidisciplinares», así como su formación como bioinformático le permitirá establecer «muchas conexiones con algunas de las líneas que se desarrollan en el Cebas».

Para Iván Prieto, doctor en Biología, que se incorporó al Cebas con un contrato Juan de la Cierva hace cuatro años y está especializado en ecología funcional -«realicé el postdoctorado en uno de los centros más reconocidos a nivel europeo en esta materia, el Centro de Ecología Funcional y Evolutiva del Centre National de la Recherche (CEFE-CNRS) en Montpellier (Francia)», detalla-, acaba de recibir un proyecto Séneca de Jóvenes Líderes en Investigación para «cuantificar los impactos del clima y la aridez en las estrategias de uso del agua en especies de ecosistemas mediterráneos para evaluar cómo, en cada especie de planta, sus estrategias y adaptaciones a la sequía influyen en su respuesta frente al cambio climático y predecir el impacto que esto tendrá sobre determinados servicios del ecosistema de los que nos beneficiamos (por ejemplo, en el secuestro de carbono en el suelo y el reciclaje de nutrientes)», explica con un lenguaje que podamos entender el común de los mortales este investigador que ya ha firmado 30 artículos en revistas científicas de gran impacto, como 'Nature Plants', y que, entre otros logros, es editor asociado en la publicación internacional 'Plos One'.

Para hacer frente a la escasez de recursos hídricos también trabaja María José Gómez Bellot, doctora en Ingeniería Agrónoma, cuya investigación en el Cebas se centra en el uso de recursos hídricos alternativos como aguas salinas y aguas depuradas regeneradas para estudiar la respuesta fisiológica de las plantas a estas condiciones adversas y después desarrollar estrategias que consigan mayor rendimiento y eficiencia para las plantas. «Entre esas estrategias, en los últimos años me he centrado en la aplicación de microorganismos que mejoran el grado de tolerancia de las plantas y aumentan la absorción de agua y nutrientes. La aplicación de estos bioestimulantes es de creciente interés, ya que permitirían reducir el aporte de agua y fertilizantes químicos al cultivo y minimizarían el impacto negativo de la producción agrícola intensiva, por lo que contribuyen a una agricultura sostenible y a preservar los ecosistemas forestales», valora la investigadora.

Además, apunta que volver al Cebas, dada «la situación precaria de la investigación en España, es una gran oportunidad que me permite seguir creciendo como investigadora». Por lo que, no quiere perder la oportunidad para reclamar que se incrementen «las ayudas postdoctorales, ya que la inversión va más enfocada a la formación de doctores, que, una vez formados, tienen muy difícil continuar y deben buscar alternativas al mundo científico y académico», concluye María José Gómez, convencida de la necesidad de parar el éxodo de talento nacional al extranjero.

 

Fotos

Vídeos