El senderista del Roldán: «Llevo tres días sin comer y estoy muy cansado»

Antonio Manuel, en una camilla, poco antes de su evacuación en helicóptero desde la Cueva del Gigante hasta el Hospital Santa Lucía./ 112
Antonio Manuel, en una camilla, poco antes de su evacuación en helicóptero desde la Cueva del Gigante hasta el Hospital Santa Lucía. / 112

Los bomberos y un helicóptero rescatan a un senderista que se perdió al ir a una cueva del Monte Roldán y quedó atrapado sobre el acantilado

Eduardo Ribelles
EDUARDO RIBELLES

«Tengo sed y estoy muy cansado». Deshidratado, exhausto, con quemaduras leves en la piel y una desorientación notable, pero vivo. Así rescataron cinco bomberos del Parque Municipal y un helicóptero de la Comunidad Autónoma a un hombre de 43 años que llevaba tres días en paradero desconocido. Antonio Manuel M., vecino de la Urbanización Mediterráneo de Cartagena, fue localizado unos metros por encima de la Cueva del Gigante, en las estribaciones del Monte Roldán que dan al mar. Es un paraje «muy escarpado, de muy difícil acceso y por el que es muy fácil despeñarse hasta el agua», explicó más tarde el cabo que dirigió el rescate en tierra.

Fueron unos piragüistas, que hacían una travesía bordeando el litoral desde la cercana playa del Portús, quienes localizaron a este hombre y le oyeron identificarse y alertarles de su situación. «Soy Toni, llevo tres días sin comer». Ellos avisaron al 112, que activó el dispositivo de rescate a las doce menos diez. Miembros del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas (GEAS) de la Guardia Civil y una patrulla del Puerto de Cartagena fueron los primeros en acudir y prestarle auxilio al senderista. Los bomberos, a su vez, acudieron en una embarcación y bajaron a tierra para ascender luego por el acantilado e intentar sacarle por sus propios medios.

En el ascenso de una hora hasta el lugar que ocupaba el senderista perdido, los rescatadores se dieron cuenta del riesgo de intentar que esta persona bajara a pie, aunque fuera con ayuda, dado lo débil que estaba. También descartaron el descenso con una camilla por la pendiente existente. Por eso necesitaron la asistencia de un helicóptero de la Dirección General de Seguridad Ciudadana y Emergencias, en el que se desplazaron miembros del Grupo de Rescate Aéreo del Consorcio.

Lo primero que hicieron los miembros de la brigada de salvamento fue darle agua. Seguidamente comprobaron que tenía algunos arañazos, pero que ninguna herida ni lesión grave, por lo que lo izaron hasta el helicóptero que le trasladó al Santa Lucía. A las dos de la tarde salió de allí con rumbo al Hospital Santa Lucía.

Deshidratación e insolación

Fuentes del centro hospitalario confirmaron que sufría una deshidratación no grave y síntomas de insolación. Para realizarle pruebas y exploraciones complementarias, se decidió que debía quedar ingresado en la Unidad de Observación.

El senderista salió a hacer un recorrido por el monte el sábado y, según la brigada de rescate, debió de entrar en la Cueva del Gigante, que está junto a la cala de la Estrella y «que atrae a mucha gente porque tiene agua en su interior y resulta muy atractiva. «Lo más normal si sales de ahí es bordear la costa por el mar, pero esta persona intentó ir pendiente arriba hasta un punto en el que no pudo seguir, ni tampoco se atrevió a bajar, dado el peligro de despeñarse», indicó el cabo al mando .

Una vez concluido el rescate, los bomberos tardaron casi una hora más en regresar montaña abajo hasta el lugar en el que habían desembarcado, para volver a puerto. Durante el retorno, algunos de los componentes del equipo sufrieron magulladuras leves.