Carmen Casanova, glamur y compromiso

Carmen Casanova, entre pinturas, pinceles y cuadros, en su estudio. / J. M. RODRÍGUEZ / AGM
Carmen Casanova, entre pinturas, pinceles y cuadros, en su estudio. / J. M. RODRÍGUEZ / AGM

JOSÉ SÁNCHEZ CONESA

Carmen Casanova es una artista palmesana a la que nacieron en Barcelona. Pintora y escultora galardonada con diferentes premios, suma 26 exposiciones individuales y más de 73 colectivas. Sus intereses creativos la conducen por los ámbitos de la moda y el diseño.

Con tres añicos su abuela Carmen le enseñó a leer y escribir, una experiencia maravillosa la de coger un lápiz y pintar. Claro que cuando llegó al cole se aburría, dedicándose a pintarrajear y a recortar con las tijeras todo lo que se le pusiera por delante. Ya con siete cosía con la máquina de su madre, diseñando y confeccionando la ropa de sus muñecas y la suya propia. En el cole su maestro Paco García mostraba asombrado sus dibujos de clase en clase.

Estudió Magisterio y piano, aunque muy pronto se dedicó a ejercer de esposa y madre de dos hijas, acabando momentáneamente sus sueños y proyectos artísticos. Sin embargo su inquietud la lleva a concursar en 1998 por el cartel del festival de teatro de Torre Pacheco, obteniendo el primer premio. Repite triunfos hasta en varias ocasiones más en el señalado certamen teatral, debutando en la capital agrícola del Campo de Cartagena con una exposición en la que capta la atención del público su colección de meninas, un éxito repetido en una galería de Madrid donde las vende todas entre 2007 y 2010.

Las faldas de las meninas de esta artista siempre hablan de inquietudes sociales

Superación

Toma parte en concursos de pintura al aire libre organizadas en diversas ciudades y pueblos españoles, alzándose con el primer premio Ciudad de Zamora (2006). A lo largo de una conversación amigable de cuatro horas mantenidas en su vivienda de La Palma, presentes su pareja, Luis Gómez Espín, y mi mujer, podemos contemplar sus cuadros expuestos en las paredes del hogar, y algunas meninas escultóricas realizadas con trapos de limpiar el polvo y camisetas viejas.

Sus meninas siempre hablan para decirnos muchas cosas en sus faldas: la moda y el consumo, el imprescindible reciclaje, una reflexión sobre las grandes compañías de hidrocarburos o sobre el papel de la Iglesia. Al fondo la necesidad de un cambio de paradigma: el cambio energético como clave de una nueva economía social que lleve el bienestar a todo el mundo, el papel de las mujeres en el arte y en la sociedad, la revalorización del artista en la sociedad actual y ante las instituciones políticas y culturales.

En su web pueden consultar todo su historial de presencia en galerías de todas las comunidades españolas, incluido el centro Reina Sofía y algunas de Alemania o China. Miren la oferta navideña de una edición limitada de láminas de su afamada serie de meninas y escriban, si les place, a su correo: mcpcasanova@gmail.com

Nunca ha sido tarde para Carmen Casanova, así con 40 años se matriculará en la Universidad de Murcia en Bellas Artes, licenciándose en 2011 para obtener el Máster en Gestión y Producción Artística al año siguiente. Finalmente se doctora en Bellas Artes, siendo contratada como profesora interina en dicha facultad.

Con Luis Espín ha expuesto 'No more games' en la Muralla Bizantina de Cartagena (2016) y 'Universos Expandidos', en la Biblioteca Municipal de Torre Pacheco. Ese mismo año en el Palacio Consistorial de Cartagena 'Woman's Pop'. Paralelamente desarrolla en el mundo de la moda y el diseño

Acción rural

Participan en el grupo promotor del programa municipal Cartagena Piensa y ahora andan dándole vueltas a un proyecto de acción rural en La Palma, siguiendo la estela de su admirado Dionisio Cañas, un poeta y artista de Tomelloso. Persuadidos de que la acción artística en una comunidad puede contribuir a cambiar la realidad, a generar propiamente una comunidad viva y participativa, a realizar pedagogía social visibilizando de manera lúdica lo que no funciona.

Cañas, con la acción rural manchega, contribuyó a concienciar acerca del reciclaje de plásticos que todos arrojamos. La intervención consistió en evidenciar a los agricultores y a los habitantes de los núcleos rurales de que ensuciar calles y campos es ensuciarnos a nosotros mismos. El fruto de ese diálogo entre artistas y agricultores es que los residuos recogidos sirven en Tomelloso para que el vecindario junto a los artistas elaboren esculturas en las plazas públicas.

Falta nos hace porque nuestros pueblos empeoran día a día en calidad estética, realidad ingrata para el desenvolvimiento cotidiano de los que en ellos moramos. El arte nos ayudará a salvarnos. Así sea.

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